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Montborg. Bitácora, weblog o blog de Herminio Lafoz Rabaza

Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.

FETE ARAGONESA

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Como sabemos, en 2006 se cumplieron los 75 años de la fundación (refundación a partir de la Asociación General de Maestros) de la Federación Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (FNTE), luego FETE. Pero en en los meses de enero y febrero de 1932 se constituyeron las Federaciones de la FNTE de Zaragoza y Teruel, por lo que aquí, para los amigos de aniversarios, centenarios, etc., los 75 años regirían desde ahora mismo (la Federación de Huesca no se constituyé por lo menos hasta finales de 1934 o principios de 1935). Mi particular celebración del evento será recordar aquí a una serie de docentes que militaron en esta organización; algunos de ellos pagarían con su vida creer en una profesión mejor. Empezaremos con Amos Sabrás Gurrea



Catedrático de matemáticas de Institutos de Segunda Enseñanza, ejerció primero en Huelva, y más tarde en Madrid y Barcelona, así como en el exilio, en la Escuela de Peritos y en la Universidad, de la ciudad de Santo Domingo de la República Dominicana. En 1933 es elegido Presidente de la Asociación de Catedráticos de Institutos Nacionales de Segunda Enseñanza de España

Nació en Logroño en 1890. Hijo y nieto de maestros, estudió en el Instituto Provincial de Logroño -hoy Sagasta-. Murió en Huelva el 2 de julio de 1976. Su participación dentro de la
masonería española fue muy destacada. Ingresó en 1925 en la logia "Minerva" de Huelva y posteriormente perteneció a otras de la misma población ("Soto Vázquez - "Transigencia") adoptando el nombre simbólico de Newton.

Inicia su vida política en Huelva en donde trabaja en los años treinta en el Instituto de Bachillerato. Aquí crea el "Ateneo Popular" y la institución "El amigo del niño". Primer Diputado a Cortes por La Rioja del Partido Socialista Obrero español. Durante la IIª República fue Vicepresidente de la "Liga Española de los Derechos del Hombre" (1935), así como Delegado del Gobierno de la República para la "Protección de la Infancia" en el extranjero.
En las Elecciones Municipales del 12 de abril de 1931 que trajeron la República, es elegido Concejal primero, y más tarde Alcalde de la ciudad, cargo al que renuncia para presentarse a Diputado a Cortes por la circunscripción electoral de la provincia de Logroño.

Es elegido Diputado por el Partido Socialista Obrero Español en la Conjunción Republicano Socialista formada en la provincia de Logroño para las Elecciones Constituyentes del mes de junio de 1931, después de haber sido propuesto, tras votación, por las organizaciones obreras de la provincia afectas a la UGT. Durante este mandato participó en las Sesiones del Congreso en asuntos propios de la provincia, como en los relacionados con el Pantano de Mansilla y con los trágicos sucesos de Arnedo del 5 de enero de 1932, entre otros.

También fue candidato para las elecciones legislativas de 1933, ahora en la provincia de Huelva, por la que también consigue el Acta de Diputado.

En las Elecciones del Frente Popular de febrero de 1936 también fue candidato por la provincia de Logroño, propuesto por el PSOE de la misma. No es electo al triunfar la CEDA por las mayorías y ser más votado Amós Salvador Carreras, de Izquierda Republicana, por las minorías.

Después de la Guerra Civil vive exiliado en la República Dominicana trabajando como profesor de matemáticas y astronomía -Funda un laboratorio de esta ciencia- en su Universidad y Escuela de peritos de su capital, Santo Domingo, desde 1940 hasta 1967.

[Algunos datos de esta biografía son aportación del profesor Ildefonso Rodríguez-Bachiller]
 

 

11/01/2007 19:48 Autor: montborg. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

SIDONIO PINTADO ARROYO

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 Sidonio Pintado Arroyo nació el 24 de enero de 1886 en Villanubla, población situada a 12 kilómetros de Valladolid. Nacido en el seno de una familia campesina, alternó las faenas propias del campo con los estudios de maestro de primera enseñanza. Con tan sólo 20 años consiguió el título de maestro ejerciendo su primera labor docente en una escuela de Santander. En años sucesivos desarrolló su labor formativa en diversas escuelas de las provincias de Burgos, Vizcaya, Valladolid y Palencia estableciéndose finalmente el año 1920 en la 'Escuela Graduada de la calle de Bailén' de Madrid. El 3 de julio de 1935 fue nombrado director del 'Grupo Escolar Lope de Vega' de la misma ciudad. Éste es el último apunte que consta en su hoja de servicios. En 1911, la 'Junta de Ampliación de Estudios', le concedió una beca de estudios. Esta institución pública tenía como principales objetivos, la renovación pedagógica del sistema de enseñanza y la mejora del nivel cultural del estado español respecto del europeo. Sidonio viajó becado por la JAE a Francia, Bélgica y Suiza publicando después diversas memorias. En 1921 fue nombrado director de un grupo de la JAE. Conocedor del francés y del esperanto, pertenecía a la "Universal Esperanto-Asocio". Tradujo al castellano diversas obras de pedagogos como Decroly y Gerard Boon. Sidonio contribuyó a difundir el pensamiento y las ideas decrolyanas entre el profesorado de principios del siglo XX. Publicó artículos sobre los centros de interés y la lectura ideovisual, sobre colonias escolares, sobre la imprenta en la escuela o sobre el problema del analfabetismo . Destacó sobre todo por su europeísmo y por su fe en la educación pública, obligatoria y gratuita. El 4 de mayo de 1931, pocos días después de la proclamación de la Segunda República Española, fue nombrado consejero de Instrucción Pública dentro de la sección de primera enseñanza. Sidonio Pintado coincidió entonces, con don Miguel de Unamuno, presidente del 'Consejo de Instrucción Pública'. Como conocedor de técnicas de aprendizaje para personas con disminuciones, fue nombrado Comisario del 'Colegio Nacional de Sordomudos y Ciegos' de Madrid. Los artículos aparecidos en las revistas culturales de la época, nos permiten hacer el seguimiento con detalle de la labor que allí llevó a cabo. Sidonio afirmaba entonces, "El Instituto de Sordomudos y Ciegos tiene que reformarse mucho (...) he tratado de airear un poco el ambiente en que vivía, procurando para los alumnos el máximo de bienestar y de alegría tan necesarios en un internado como éste".

En 1933 fue presidente de la sección de Madrid de la 'Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza', organismo dependiente de la UGT. El 7 de abril de 1936 fue nombrado vocal del Consejo de Cultura Primaria de Madrid, cargo que desarrolló hasta la disolución del consejo iniciada la guerra civil española. Afiliado a ‘Izquierda Republicana', no desempeñó ningún cargo en este partido.

Las colonias infantiles y el traslado a Cambrils. Sidonio Pintado conoció a Maria Riba Rodríguez en unas colonias escolares organizadas por el Museo Pedagógico. Maria Riba, hija del doctor cambrilense Pau Riba, se casó con Sidonio Pintado y de esta relación nacieron tres hijos. Pablo Pintado, recuerda cómo a finales de 1936 se fue complicando paulatinamente la situación en Madrid por la presión ejercida por las tropas fascistas. La escasez de artículos de primera necesidad y el aumento de los controles en las carreteras, llevaron a Sidonio y a su esposa a tomar la decisión de irse de Madrid hacia una zona más segura y alejada del frente. El destino de la familia Pintado fue la casa familiar que los Riba tenían en el número 39 de la calle Creus de Cambrils. Pablo Pintado describe aquel viaje como dantesco. A finales de diciembre de 1936 cogieron un tren con destino Valencia, pasando diversas veces cerca de la línea del frente, desde allí enfilaron de nuevo el camino hacia Cambrils, llegando el 22 de diciembre al pueblo natal de Maria Riba.La casa de Cambrils acogió en un primer momento a Sidonio Pintado, su esposa y sus cuatro hijos. Poco después aprovechando los camiones de aprovisionamiento que Cataluña enviaba a la capital de Madrid, se reunieron con ellos la madre de Maria Riba, Irene Rodríguez y suhermana, Dolores Riba. A pesar del alejamiento que suponía el traslado a Cambrils, Sidonio continuó recibiendo correspondencia de Madrid sobre asuntos educativos. El 5 de enero de 1937, la 'Inspección de Primera Enseñanza de Madrid' le nombró visitador de las Colonias de niños madrileños instaladas en la provincia de Tarragona. Tenemos que recordar que durante los años 1936 y 1937, debido a las sucesivas derrotas que iba experimentando el ejército republicano se realizaron evacuaciones masivas de niños madrileños a Cataluña y la zona de levante. A finales de 1937 existían en el estado español 564 colonias que acogían a más de 45.000 niños y niñas evacuados. El historiador local Ignasi Martí, ha realizado recientemente un inventario de la correspondencia recibida por el consistorio local aquel año. La documentación existente en el Archivo Municipal de Cambrils demuestra que durante ese periodo más de 500 refugiados madrileños residieron temporalmente en Cambrils. La Delegación de Colonias del 'Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes' pidió a Sidonio Pintado que juntamente con Lorenzo Gascón se hicieran cargo de la delegación provincial de Tarragona. Pero días después, recibió una contraorden, indicando que 'Ayuda Infantil de Retaguardia de Barcelona' era el organismo delegado que pasaba a hacerse cargo de las colonias escolares en Cataluña. Por otro lado, se le pedía que gestionara el material propiedad del Ministerio depositado en la colonia escolar infantil de Salou.

Recuerdos de Cambrils durante la Guerra Civil Española. En mayo de 1937, Maria Riba que era profesora auxiliar de 'Labores y Trabajos Manuales' fue agregada a la Escuela Normal de Tarragona. Por otro lado, Sidonio Pintado decidió impartir clases particulares a niños y niñas de Cambrils. Pablo recuerda que su padre daba clases en una masía situada cerca de la vía del tren, también lo hacía en la primera planta de su casa. Sidonio formó también una escuela para analfabetos, ejerciendo de maestro durante unos 7 meses. Por otra parte, Dolores Riba trabajó de enfermera en el Hospital de Sangre de la casa de Sant Josep. Este hospital recibíamuchos de los soldados heridos en la cruenta Batalla del Ebro que llegaban del frente a la estación de ferrocarril de Cambrils. Desgraciadamente, Dolores fue atropellada por un camión cuando se dirigía una noche al Hospital de Sangre. Sus restos descansan en el cementerio de Cambrils. Pablo Pintado que tenía entonces 14 años recuerda muchos detalles de su vida en Cambrils. Por ejemplo, el hecho excepcional que supuso la caída del hidroavión cerca de la ermita de la Mare de Déu del Camí. Aquel día Pablo había ido a jugar a la playa con su primo Paco cerca de la pequeña máquina de tren utilizada en los trabajos de construcción del puerto. En su casa de Madrid aún guarda un trozo del fuselaje del avión siniestrado. Recuerda especialmente el miedo que ejercían los hidros sobre la población, volando bajo y disparando de tanto en tanto ráfagas con las ametralladoras. Ante la amenaza que suponían los bombardeos, se protegían enun refugio antiaéreo, cercano a su casa, probablemente era un punto de acceso al refugio existente bajo la calle Creus. Pablo también fue testigo del aterrizaje forzoso de otro avión en las playas de Cambrils, esta ocasión se trataba de un chato perteneciente al ejército republicano.De los dos años de vida de la familia Pintado en Cambrils, Pablo recuerda con nostalgia los paseos que hacía con su padre para ir a buscar piñas. El huerto y el corral que su padre improvisó en el patio de su casa. Y como aprendió, el oficio de ebanista en una carpintería existente en la calle Creus.

Sumarísimo de urgencia nº 135, consejo de guerra a Sidonio Pintado. El 30 de enero de 1939, Sidonio Pintado se personó en el Juzgado Militar de funcionarios de Tarragona debido a las funciones de educador nacional que ostentaba. Poco después, recibió una carta desde la 'Inspección Nacional de Primera Enseñanza' rehusando sus servicios como educador, "tengo el honor de comunicarle a Vd. que esta Inspección no puede aceptar sus servicios porque teniendo usted su destino en Madrid, carece de atribuciones para ello". Estos eran los primeros síntomas de que las cosas no iban bien, pero entonces, Sidonio poco se podía imaginar que sería encarcelado y fusilado en pocos meses. Pablo Pintado recuerda que la detención de su padre se produjo durante la noche, en el expediente del proceso sumarísimo consta que fue el 11 de febrero. Aquel mismo día hacia las 6 de la tarde, un joven estudiante vecino de Tarragona le había denunciado al comandante de la Guardia Civil de Cambrils. En su declaración consta “que en la Villa de Cambrils, se encuentra actualmente un individuo llamado Sidonio Pintado, de profesión Maestro Nacional, domiciliado en la Calle de las Cruces, el cual estaba empleado en el Ministerio de Instrucción Pública en Madrid, siendo de ideas completamente izquierdistas y estaba en la secta Masónica de Madrid, y según noticias pertenecía y fue fundador de la Institución libre de Enseñanza; también manifiesta que durante la dominación roja y que el mismo ha comprobado, se dedicaba a alentar las masas por medio de discursos, como así mismo era profesor de la Escuela de Comisarios establecida en esta localidad, en la que era muy destacado debido a su avanzado ideal, significándose desde su llegada a la localidad que fue sobre mediados de octubre de mil novecientos treintay seis; así mismo dice que el repetido Sidonio, dijo que su estancia en la localidad sería breve, pues la victoria de las armas de la República seria pronto y con ello aplastarían el fascismo mundial, vanagloriándose cuando la prensa roja publicaba alguna sensible victoria del Ejército popular". En Cambrils, se le toma declaración y dos díasdespués fue conducido a la Prisión Preventiva de Reus, acusado de auxilio a la rebelión. Más tarde, el 30 de marzo fue trasladado a la Prisión Provincial de Tarragona reclamado por el 'Ilustrísimo Sr. Presidente del Consejo de Guerra Permanente'. La Delegación de la Auditoria de Guerra de Cataluña en Tarragona abrió consejo de guerra contra Sidonio Pintado, las acusaciones hacia su persona son múltiples y vienen detalladas en el documento sumarísimo del proceso: “izquierdista destacado de los fundadores de la Institución Libre de la Enseñanza y perteneciente a la secta Masónica en Madrid, afiliado a Izquierda Republicana desde su fundación, es Director de un Grupo Escolar y Consejero Nacional de Cultura en la Capital de España, siguiendo después del dieciocho de Julio del treinta y seis con estos cargos y al evacuar de Madrid como todos los dirigentes viene a Cataluña como Inspector Jefe de Primera Enseñanza de las Colonias de niños evacuados, apoyando con su actitud la revolución roja en conferencias y enseñanzas en esta Provincia de Tarragona, donde tiene su residencia en el pueblo de Cambrils, vanagloriándose de las victorias que decía obtener el Ejército rojo; da conferencias a los milicianos hospitalizados; en una fiesta dedicada a Rusia pronuncia un discurso así también con motivo de la toma de Teruel por los rojos, lo pronuncia también en la escuela graduada; fué Profesor de la Escuela de Comisarios: se le destaca como perteneciente a la Masonería en el libro del Padre Tusquets y en Madrid pertenecía al Ateneo donde tuvo cargos." Este conjunto de acusaciones fue elaborado en base a las declaraciones de diversos testimonios y organismos. El 27 de febrero, el responsable de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S de Cambrils escribió sobre Sidonio Pintadohe observado una conducta que si bien no ha intervenido en actos extremistas ha apoyado moralmente a la revolución roja dando conferencias voluntarias a los milicianos en el Hospital de esta Villa y en las Escuelas de Comisarios que los rojos tenían establecidas en este pueblo". Las conferencias realizadas a milicianos hospitalizados, tuvieron lugar en el Hospital de Sangre de la Casa de Sant Josep. Desde el Ayuntamiento de Cambrils también dieron respuesta a las peticiones de información del tribunal auditor, “era Maestro Nacional, Director de un Grupo Escolar de Madrid que vino a esta localidad como Inspector de colonias de niños evacuados; que pertenecía a la U.G.T desde hacía muchos años; que había sido Consejero de Instrucción Pública y Concejal de Madrid". En el proceso declaran cinco testimonios, dos vecinos de Cambrils, un vecino de Olot, un maestro vecino de Madrid yel mismo denunciante que añade más cargos a su declaración inicial, “por los datos que ha podido recoger, sabe que el encartado era en Madrid uno de los más destacados miembros del Partido Socialista, así mismo le consta positivamente que desempeñaba un alto cargo en el Ministerio de Instrucción Pública y era de los más destacados elementos de la Institución libre de Enseñanza, recordando perfectamente que en unas hojas de propaganda editadas por Acción Popular, se destacaba el nombre de este individuo como elemento indeseable".Ante las acusaciones imputadas, Pablo Pintado recuerda que su padre le prohibió volver a Cambrils. El 24 de abril se dictó sentencia y Sidonio Pintado fue condenado a muerte, “el Consejo de Guerra Permanente de esta Plaza ha dictado una sentencia [...] haciendo uso de la facultad que le conceden los artículos 172 y 173 del Código de Justicia Militar estima justo imponer la pena en su mayor gravedad [...] CONSIDERANDO que toda persona responsable criminalmente de un delito lo es también civilmente, CONSIDERANDO que solo pueden ser penados los hechos previamente señalados por la Ley como constitutivos de un delito. FALLAMOS que debemos condenar y condenamos a los encartados Sidonio Pintado Arroyo a la pena de MUERTE". El mismo día también fueron condenados a muerte, Pablo Primak Derechuk, Pedro Casamor Ros y Jaime Gras Sugrañes, a cadena perpetua Jose Jaume Anguera y Ramón Bregada Mario, a veinte años de prisióna Arcadio Bertrán Ortoneda, Crescencio de los Mozos Arce, Ramon Pamies Bonet y Miguel Salomo Simo, y a doce años y un día a Joaquín Montala Sobrepera, Miguel Herrero Garriga y Jose Palleja Castellví. Finalmente, Maria Rosa montala Sobrepera fue absuelta de sus cargos.Dos días después, Sidonio Pintado escribió una carta al Auditor de Guerra de Tarragona argumentando la falsedad de las acusaciones que le imputaban. Sidonio afirmaba que no podía ser fundador de la 'Institución Libre de la Enseñanza' porque esta institución se había creado mucho antes de su nacimiento, también indicaba no haber realizado ninguna actividad docente en la misma. Por otra parte, negaba la acusación de ser profesor de la escuela de comisarios, “rechazo la acusación [...] por la sencilla razón de que no he sido militar ni siquiera miliciano de cultura, no he tenido otra relación con dicha escuela que varias veces me regalaron pan para mis hijos y que un día por ausencia del director me rogaron diera las dos lecciones de geografía que correspondían aquel día".Por lo que hace a su relación con la masonería, Sidonio Pintado escribe “ingresé en la Masonería por el año veintitantos y solamente estuve unos meses. Pedí la baja y no he tenido más relación con dicha asociación. Según el extracto que leí en ‘Vanguardia Española’, de Barcelona, de la Ley de Responsabilidades políticas no tienen delito los que se hubieran dado de baja antes del 18 de julio de 1936". Sobre el cargo de Consejero de Cultura, puntualiza “fui vocal del Consejo Nacional de Cultura hasta unos días después de iniciada la Guerra en que el ministro Sr. Hernández disolvió el Consejo, que se reorganizó más tarde, a cuyo Consejo ya no pertenecí. Mi actuación en dicho Consejo fue siempre presidida por la justicia". Por lo que hace a sus vinculaciones políticas afirma, "hasta que salí de Madrid pertenecí a Izquierda Republicana; pero no desempeñé cargos directivos, ni he tenido relación con las organizaciones de Cataluña".

La vida en el castillo Prisión de Pilats. El historiado vallense Joan Ventura Solé, publicó en 1992 un libro de memorias donde describía detalladamente su cautiverio en la Prisión Provincial de Tarragona. Ventura fue detenido el agosto de 1939, tres meses después de la muerte de Sidonio Pintado. Aunque no coincidieron en el tiempo, su relato nos ayuda a comprender como era la vida en esta prisión y cual era el funcionamiento de la sala de la Audiencia Territorial de Tarragona. Los presos que llegaban por primera vez a Pilats eran registrados y desposeídos de sus enseres personales, a continuación eren conducidos a una sala inferior de la prisión bajo un arco perteneciente al antiguo circo romano de Tarragona. Allí esperaban a ser juzgados hasta que eran repartidos en salas superiores en función de su condena. Ventura comenta que inicialmente los condenados a muerte eran subidos a las celdas de la segunda planta, pero que debido al aumento del número de consejos de guerra fue necesario habilitar una sala mayor en la primera planta, ‘lugar duro y triste que hacía medio a todo el mundo’ , donde iban a parar también los condenados a perpetua o los presos con penas de 30 años.El consejo de guerra contra Joan Ventura se celebró el 29 de septiembre de 1939, el autor recuerda: “en un espacio de tiempo que no llegó a la media hora, 15 personas escuchamos sentencia como si se tratara de un serial radiofónico". Desde febrero de 1939 hasta el 24 de julio de 1940, más de 5000 personas pasaron por la Audiencia de Tarragona. En 1939 la prisión de Pilats acogía aproximadamente mil detenidos que esperaban ser situados ante un pilón de fusilamiento o cumplir su condena. El historiado local Josep Bertrán, recoge en su libro sobre el franquismo en Cambrils, los nombres de tres cambrilenses detenidos en la prisión de Pilats que también fueron sometidos a consejo de guerra y ejecutados posteriormente, eran Antoni Gené Tuset, payès casado de 45 años, Joan Granell Martorell, también payés casado de 33 años y Joseph Albinyana Matas de 37 años. También moría en Pilats por síncope cardíaco Josep Fàbregas Bernat de 26 años. La rutina diaria de la prisión empezaba con el toque de diana. Después del recuento se cantaban tres himnos nacionales del ‘Movimiento’. El almuerzo consistía en un cucharón de café. Los presos tenían 30 minutos para salir a un patio exterior donde se aseaban. Para comer, la mala calidad de la comida del economato obligaba a que muchos se alimentaran de las provisiones que les llegaban de sus familiares. Los presos tenían 5 minutos de visita semanal. Después de cenar, se realizaba de nuevo el recuento, cada preso gritaba ‘Una, grande y libre, ¡Presente!, rematado con un ‘Viva Franco y arriba España’. Con el toque de silencio empezaba el verdadero sufrimiento. Ventura comenta que los presos esperaban 30 minutos antes de conciliar el sueño. Si en ese espacio de tiempo se oía el sonido lejano de llaves y candados, quería decir que aquella noche tocaba “saca". El director de la prisión acompañado de dos oficiales leían el listado de las persones que serían ejecutadas próximamente. Los presos eran separados de sus compañeros en una celda especial bajo la custodia de la Guardia Civil. Durante esa última noche se les concedía comida, bebida y tabaco si lo pedían. Al amanecer eran conducidos con coche hasta el Monte de l’Oliva. Las ráfagas del piquete de ejecución se oían claramente desde la prisión de Pilats aumentado la angustia y desesperación de sus compañeros. El posterior tiro de gracia suponía para los presos la constatación de un triste y macabro recuento. Las ejecuciones se incrementaron en fechas de conmemoración patriótica. Ventura comenta que durante el traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera de Alicante al monasterio de San Lorenzo del Escorial, el 15, 16 i 17 de noviembre fueron ejecutadas en Tarragona 102 personas.

Ultimas horas en la Prisión Provincial de Tarragona. Gracias a la numerosa correspondencia que la familia Pintado ha guardado hasta el día de hoy, podemos conocer detalladamente las últimas horas de Sidonio Pintado. Guillermo Martínez, compañero de celda de Sidonio escribía desde la cárcel una carta dirigida a la esposa de Sidonio, Maria Riba, “Su muerte fue ejemplar como la de todo hombre superior, inocente y consciente de que es mártir de los más puros ideales humanos y de una alma y vida ejemplares. Compañeros de dolor, todos los que le conocimos lo idolatrábamos y cuando “Los siete lobos...", como él solía decir, se lo llevaron quedamos anonadados y aplastados por el dolor, pues nunca creímos que sacrificarían a nuestro Don Sidonio. Al marchar para lo eterno por casualidad pude despedirme de él, fue un instante tan solo y solo pude articular como un enajenado: “Don Sidonio! ¿Usted?... y al estrecharnos en el último abrazo con voz serena y firme me comentó: “Martínez si tiene la suerte de salir de esto, ayude a mis hijos" y casi sin dejarlo terminar se lo llevaron. Sé que al recordarlo arrancaré a usted lágrimas de acerbo dolor, mas no puedo evitar pues aun me parecer oírlo y aun siento mi situación, por no poder cumplir la misión de que me hizo honor en sus últimos momentos".Guillermo Martínez describía en la misma carta su situación en la cárcel: “llevo sentenciado a muerte cerca de dos meses, el motivo ser izquierdista, voluntario, Capitán de Estado Mayor de la República y jefe de Estado Mayor de una División, la 24, republicana. Esta es mi situación y la de otros cuatrocientos aproximadamente... Como su esposo no temo la muerte, si la hacen llegar la recibiré tranquilo y sereno". Martínez escapó de la condena de muerte, en la carta explicaba a Maria Riba la existencia de dos cartas manuscritas que Sidonio había dejado en manos del capellán de la cárcel Pedro Martínez.

Las cartas de despedida de Sidonio Pintado. Pocas horas antes de su ejecución, Sidonio Pintado escribió desde su celda en la Prisión Provincial de Tarragona dos cartas de despedida. La primera iba dirigida a su amigo Pedro Blanco y decía lo siguiente: “esta noche me fusilan, y deseo dedicarle a usted y a todos los amigos un momento de despedida y de ruego. Usted sabe que dejo ahí cuatro hijos buenos, en ellos tenía todas mis ilusiones y esperanzas. Espero, Sr. Blanco que les ayudará con sus consejos a orientarles en la vida. Se lo merecen y se lo ruega un padre desgraciado y que al morir solamente tiene el dolor de lo que sufrirán mis hijos. En estos tres meses y pico de cárceles he sufrido mucho aunque a ellos no les he dicho nada. Muero tranquilo porque no he hecho mal a nadie. La conciencia está tranquila y el pulso no me tiembla". Sidonio Pintado, se despide de su amigo con esperanza de que lleguen tiempos mejores, “En fin, Sr. Blanco, deseo a usted y a todos los amigos, mucha salud y mucha suerte, y que nuestra querida España, por la que tanto he trabajado, consiga entrar, con este régimen o con otro, en una era de prosperidad y grandeza. Perdono a los mismos que me han hecho mal, y sabe cuanto le ha querido siempre su admirador y amigo, Sidonio Pintado".La segunda y última carta de Sidonio Pintado iba dirigida a su esposa e hijos. La familia Pintado ha permitido reproducir de ella algunos fragmentos pero el carácter familiar y casi testamentario de este documento ha condicionado que algunos párrafos de la misma se conserven en la intimidad familiar. Con fecha de 30 de mayo de 1939, Sidonio Pintado escribía desde la Prisión Provincial de Tarragona las siguientes líneas: “Mi querida mujer e hijos: Esperando se cumpla la pena injusta que me han impuesto, os escribo la última carta de mi vida con la mayor tranquilidad y serenidad posibles porque tengo la conciencia tranquila de no haber perjudicado a nadie ni durante la maldita guerra, ni antes ni después. Me juzgaron el 24 de Abril, y el Sr. Fiscal me pidió la pena de muerte, y el 26, por mediación del sacerdote Sr. Ros, envié al Consejo un escrito, cuya copia os adjunto, señalando las acusaciones falsas, que vosotros conocéis porque mi vida no ha tenido secretos para vosotros. El escrito, a pesar de que en él expreso toda la verdad, no ha tenido eficacia porque la pena se cumplirá dentro de breves horas. Tened la seguridad, hijos míos, de que el último pensamiento de mi vida será para vosotros".En la carta, Sidonio Pintado describía las condiciones en que se encontraban las cárceles de entonces, “No os podéis dar cuenta, hijos míos, de los sufrimientos tan grandes que he padecido durante estos meses, de cárcel en cárcel, aunque yo os decía, para que vosotros no sufrierais, que estaba bien y que no necesitaba nada. He vivido en un enorme hacinamiento de carne humana: malos olores, sarna, piojos, tiña, la suciedad, un rancho infame, etc., etc."Sidonio Pintado creyó en todo momento que sus ideas no le podrían conducir a la muerte. Antes de su encarcelamiento, su hermano le propuso huir a Francia pero no lo hizo y se quedó en Cambrils creyendo estar seguro, “Yo estaba confiado, como tantos otros miles de ciudadanos, en las palabras del Generalísimo Franco de que el haber militado en partidos de izquierda no constituía delito y aquello de que el que no tuviera manchadas las manos de sangre nada tenía que temer. Ya veis, a mi no me acusan de muertes, de robos, etc., y, en cambio, entre otras cosas falsas, me dijeron  que había sido concejal socialista de Madrid, profesor de la Institución Libre de Enseñanza (antes la Guardia civil y el Sr. Juez de Reus me decían que había sido fundador), maestro materialista, propagandista marxista, profesor de la Escuela de Comisarios, etc. Sabéis, hijos míos, que todo esto es falso. Es un verdadero asesinato el que cometen conmigo. Yo, lo sabéis bien vosotros, hijos míos, para quienes no he tenido un pensamiento oculto, no he hecho mal a nadie. He vivido una vida de honradez y de trabajo, todo por y para vosotros"A pesar de los tiempos convulsos que atravesaba el estado español y la situación extrema en que Sidonio Pintado se encontraba, se despide de sus hijos transmitiéndoles un mensaje de paz y concordia, “Tened paciencia y resignación, hijos míos, como yo la tengo. Yo no hubiera querido proporcionaros este dolor tan grande. Pero, os ruego no odiéis a nadie, ni aun a los mismos que me matan. Por el contrario, debéis perdonar. Sin embargo, creo un deber vuestro, con el solo propósito de demostrar la injusticia que cometen conmigo, cuando haya pasado el tiempo necesario y cese la galerna de producir estragos y las aguas vuelvan a su cauce, debéis proporcionaros los documentos necesarios de que ni he sido concejal, ni propagandista marxista, ni fundador ni profesor de la Institución Libre de Enseñanza, ni maestro materialista, ni profesor de la Escuela de Comisarios, etc., y de este modo probaréis mi inocencia ante España, a quien tanto he querido y por la que tanto he trabajado y os he enseñado a amar intensamente. En este ruego mío, eliminad todo lo que represente espíritu vengativo. Pensad solamente en el amor hacia vuestro padre.

Ejecución en el Monte de l'Oliva de Tarragona. El 29 de mayo de 1939, el juez instructor número 1 de la Delegación de Auditoría de Guerra de Cataluña en Tarragona manda al director de la Prisión Provincial de Tarragona que se consume la pena capital “hago saber que en virtud de la sentencia dictada en la Plaza de Tarragona y aprobada por Decreto Auditorial, y de la que se ha dado por enterado SE. el Jefe del Estado Español, han sido condenados a sufrir la pena capital los encartados que figuran al dorso del presente oficio, rogando a Vd. se sirva entregar a la fuerza portadora a dichos sujetos a finde ser conducidos al lugar denominado “Monte de la Oliva" donde serán pasados por las armas". En la misma orden, el "Jefe de la Fuerza" escribe de manera manuscrita "Me hago cargo de los condenados a que se refiere la presente orden para su cumplimiento". La noche del 30 de mayo de 1939, Sidonio Pintado es conducido al pelotónde fusilamiento juntamente con tres condenados más a muerte, vecinos de Reus. Eran Pablo Primak der Chui, obrero soltero de 39 años de origen polaco, Pedro Casador Ros, jabonero casado de 42 años y Jaime Grau Sugrañes, tonelero casado de 43 años. La familia Pintado desconoce donde fue enterrado Sidonio Pintado, pero es muy probable que fuese a parar a una fosa común Según Joan Ventura, los cuerpos de los ejecutados eran llevados al depósito del cementerio municipal de Tarragona donde podían ser recogidos por sus familiares. En el momento de la ejecución, la esposa de Sidonio Pintado y sus hijos habían vuelto a Madrid, la familia vivió esta traumática experiencia desde la lejanía, sólo les quedaba el consuelo de las últimas cartas escritas por Sidonio desde la cárcel.El certificado de la diligencia de ejecución recoge, “en Tarragona a treinta de Mayo de mil novecientos treinta y nueve. Se extiende la presente para acreditar que en el día de hoy a las ... horas ha sido cumplida la pena de MUERTE impuesta a SIDONIO PINTADO ARROYO en el lugar conocido por Monte de la Oliva. Y para que conste extiendo la presente que firmo con S.S. y con el Médico Militar [...] que certifica la defunción". El ‘Diario Español de Tarragona’ publicaba diariamente una relación de las personas citadas a los consejos de guerra. Estos nombres aparecían poco después en el listado de defunciones del registro civil de Tarragona como bajas por muerte natural, el forense certificaba la causa de la muerte como hemorragia interna. En el libro de memoria de Joan Ventura encontramos un listado de los consejos de guerra celebrados entre el 17 de febrero de 1939 hasta el 24 de julio de 1940 a partir de las listas publicadas en este diario de Tarragona. El consejo de guerra de Sidonio Pintado no aparece en este listado. Parece ser que durante el 15 y el 25 de abril de 1939, las fiestas de Semana Santa detuvieron la actividad de este tribunal de guerra. Cabe constatar que hasta la década de los años cincuenta se seguían depurando responsabilidades por ‘rebelión militar’, y que el febrero de 1944 todavía se realizaban ejecuciones en la Oliva.

El retorno a Madrid y la represión contra Maria Riba. Con la muerte de Sidonio Pintado, Maria Riba intentó reordenar a la familia y afrontar aquellos tiempos difíciles con valentía. Sus hijos fueron separados durante unos meses, viviendo en casa de diversos familiares durante los días que María fue encarcelada en Tarragona.Debido a la precariedad económica de entonces tuvieron que hacer uso de la beneficencia social para sobrevivir. Pero la situación empeoró cunado la Delegación de la Auditoria de Guerra de Cataluña en Tarragona abrió con carácter de urgencia el sumarísimo número 2466 contra Maria Riba. Las acusaciones del consejo de guerra eran “izquierdista y propagandista de la causa roja, de malos antecedentes, hace manifestaciones de exterminio de las personas de derecha, aunque fueran menores de edad". El 8 de juliol de 1939 se dictó sentencia, “debemos condenar y condenamos a MARIA RIBA RODRIGUEZ a la pena de diez años de inhabilitación especial para cargo público". Este consejo de guerra si aparece en la lista realizada por el historiador Joan Ventura Solé. No fue hasta el 13 de marzo de 1953 que Maria Riba pudo volver a ejercer de profesora auxiliar, esta vez en la escuela Normal de Magisterio 'María Díaz-Jiménez' de Madrid.Con la perspectiva del tiempo, Pablo Pintado comenta, "lo gracioso de todo es que acusaran a mi madre y a mi padre de auxilio a la rebelión, pero yo me pregunto: '¿Quién realmente se rebeló?'.En febrero de 1936 hubo unas elecciones y después se formó un gobierno legalmente constituido representando a la segunda república española. Fueron Franco y sus boys los que realmente se rebelaron". Los hechos trágicos que vivió Pablo cuando tenía 15 años marcaron para siempre su vida, "mi vida y la de mis hermanos ha sido en parte para reivindicar nuestros apellidos". En este sentido, una de las primeras reacciones de Pablo fue la de acabar el bachillerato, hacerse maestro de primera enseñanza y estudiar las carreras de ingeniería, arquitectura y topografía. Fue presidente de la organización clandestina 'Federación Universitaria Escolar de Madrid', fue detenido en 1947 con petición fiscal de pena de muerte pasando por las prisiones de Carabanchel y Alcalá de Henares. Acabada la carrera de arquitectura, enel año 1960 el ministro de Información y Turismo convocó un concurso para construir el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid, el proyecto de Pablo Pintado fue el ganador, realizando las correspondientes obras. 

16/01/2007 19:06 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

ARTURO SANMARTIN SUÑÉN

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Arturo Sanmartín Suñer nació en Cedrillas (Teruel) el 26 de febrero de 1898. Estudió Magisterio en la escuela Normal de Barcelona. Cuando solicitó a la Junta de Ampliación de Estudios su primera beca tenía veintisiete años de edad. Ni en esta convocatoria, 1925, ni en la de 1926 consiguió sus deseos: estudiar en Francia, Suiza y Bélgica métodos de enseñanza más en armonía con la naturaleza del niño. Los profesores que eligió para sus trabajos fueron Cousinet, Claparéde y Decroly. Era por estas fechas Arturo Sanmartín maestro de la Escuela Nacional Graduada de Calatayud (Zaragoza) y pocos méritos podía presentar a la Junta. Quizá por ello, piensa Teresa Martín Eced, no alcanzó sus propósitos. Sin embargo, en agosto de 1926 contactó con Cossío, llegando a Villablino el 28, recién casado. El matrimonio pasó antes por León, donde María Pedrosa les informó de los aspectos fundacionales y les enseñó la ciudad. Fue durante dos años el tercer compañero para Isabel Álvarez y Herminio Almendros tras la marcha de Rivero. Fiel a la trayectoria institucionista participaba a Cossío su idea de Villablino: “La impresión que de él he sacado es que reúne excelentes condiciones para mi doble condición de maestro y de hombre enamorado de la Naturaleza”. Reitera la idea de que la Escuela y la Naturaleza son sus ilusiones, aunque encuentra la escuela alegre por fuera y desolada por dentro.          Mientras estuvo Almendros, él llevó la dirección y dio orientaciones didácticas a Sanmartín que las recibía de buen grado de su compañero. Al irse Almendros, de acuerdo con Cossío, deseando convertir la Escuela en “una comunidad de profesores y alumnos”, realizó una reorganización de las materias que se impartían, reunido con su compañero Calleja. A la marcha de Almendros y de Isabel en 1928, la esposa de Arturo Sanmartín, Sofía Polo, se encargó de las clases de lectura para chicos y chicas y dibujo  y labores con las chicas; Calleja enseñó Aritmética, Geometría, Dibujo, Ciencias Físico-químicas y Francés; Sanmartín, Ciencias Naturales, Geografía, Historia y escritura. Acordes con las modernas investigaciones sobre fatiga mental, procuraron que las materias que exigían mayor esfuerzo mental se diesen por las mañanas, impartiendo por las tardes las de contenidos más prácticos. Fusionaron la Antropología con las Ciencias Naturales y la Historia del Arte con la Historia Universal.         

Uno de los primeros actos de Sanmartín fue certificar en 1928 los estudios cursados. De acuerdo con Cossío, el Director Interino le dice que “aunque la Escuela no acostumbra a expedir estos certificados”, al solicitarlo se lo dará, pero no con una certificación brillante debido a sus muchas faltas de asistencia. La incorporación de Bautista Calleja en septiembre de 1928, que le comunicó su hermano Arturo, fue muy bien recibida por Sanmartín, que siempre tuvo cordiales relaciones con su compañero.         

Sanmartín potenció la asociación cultural de antiguos alumnos comunicando a Cossío las ideas de la asociación para procurarse dinero para una máquina de cine, excursiones, etc. Cossío y Luis Azcárate aprueban la idea y se representó un paso de Lope de Rueda en febrero de 1929. La entrada fue por invitación y tuvieron tal éxito que la repitieron tres veces. Entre los donativos y la rifa recaudaron 550 ptas., que dudaban si invertir en comprar una máquina de cine o en excursiones. Finalmente usaron la máquina de la Liga y del Ayuntamiento. Luis Azcárate les sugirió que hicieran una excursión a León, cosa que realizaron en julio de 1929. Más tarde promovió otra a Somiedo. En enero de 1929 recibía Sanmartín un aumento presupuestario de material para atender con holgura la compra de libros y una máquina de coser que se compró en febrero, teniendo gran éxito entre las alumnas.         

Pronto Sanmartín manifestó su deseo de no permanecer en Villablino. Un año después de su toma de posesión comunicaba a Cossío en 1927 su propósito de reingresar en el Magisterio, pero como no deseaba causar trastornos aplazó un año su decisión con la idea de irse en el verano de 1928. Se presentó ese año para la Escuela Superior de Magisterio, pero fracasó al final con lo que siguió un año más en Villablino, pidiendo el reingreso. El 8 de enero de 1929 apareció el concurso de maestros, destinando a Sanmartín a Guadalajara. En 24 de enero de 1929 Sanmartín tomó posesión como maestro en Guadalajara y pidió licencia de tres meses por asuntos propios para volver a Villablino en Carnaval, pero el 3 de marzo advertía a Luis Azcárate que no se lo habían concedido y que el inspector le telegrafió para que se incorporase a su puesto, asunto difícil por el embarazo de su esposa y por no dejar solo a Calleja. Luis Azcárate y Cossío lo arreglaron todo con el Jefe de Inspección, por lo que Sanmartín les da las gracias el 6 de marzo, publicándose la licencia el 9 de abril. Esto le permitió estar en la escuela hasta terminar el curso, a finales del cual fue a Madrid a examinarse en la Escuela Superior, aprobando los exámenes, tras los cuales fue a Zaragoza.          

En 1934, siendo ya inspector-jefe de primera enseñanza de Palencia, volvió a ponerse en contacto con la Junta de Ampliación de Estudios para solicitar nuevamente la beca. En esta ocasión sí que envió un buen “plan de trabajo” con dos objetivos bien claros: primero, estudiar la organización de las escuelas de Francia, Bélgica, Suiza e Italia para ampliar sus conocimientos profesionales y poder aplicarlos a las escuelas de su zona. Segundo, ultimar el estudio que estaba realizando sobre “Escuela única”. Este trabajo lo estaba preparando como Memoria de fin de carrera en la Escuela Superior de Magisterio. En la “Exposición de motivos” que expuso a la Junta dejó expresados sus intereses y su pensamiento pedagógico. Entendía la escuela como realización política y social del estado. La estructuración técnica de las distintas instituciones educativas debían ir encaminadas a la formación integral del hombre y la orientación metodológica empleada en las mismas, estar al servicio de esa formación integral.         

Todos los aspectos de la escuela le interesaban a Arturo Sanmartín: “(...) la organización general que abarcará su instalación, mobiliario, material escolar, clasificación de los niños, programas, horarios, cuadernos de trabajo, instituciones circum y postescolares, y sobre todo la actividad que los niños desplieguen en la formación de su propia personalidad”.         

También deseaba Arturo Sanmartín conocer en Europa la organización de las instituciones secundarias, especialmente las escuelas de trabajo y de artes y oficios, como complemento de la cultura primaria que los escolares recibían en las escuelas nacionales. Estaba convencido que el ideal, al que habían de dirigirse los esfuerzos, era a conseguir la “Escuela única” al que apuntaban las reformas de los países más civilizados y democráticos. Conocer el grado de desarrollo de esta Escuela única en Europa, había de ser el objetivo último de sus observaciones en el extranjero. Con sagacidad y buen sentido, Arturo Sanmartín pretendía fijarse, no sólo en las escuelas “modelo” sino en todas aquellas de la ciudad y el campo, de las comarcas fabriles y agrícolas, del interior y de la costa que pudieran ofrecer una visión diferente en cuanto al grado de evolución hacia la escuela única.         

La Escuela de las Rocas, la de la Isla de Francia, el Colegio de Normandía, la escuela de Loisy, las de Bruselas (la nº 10 y 14 principalmente), la de L´Ermitage, la Racionalista de Rixensart, la de Waterloo, las Escuelas Cousinet y de Freinet, eran los principales objetivos trazados por Arturo Sanmartín en su primer itinerario, Francia-Bélgica. El Instituto Rousseau, la Escuela Dalcroze, la “Scuola Rinnovata”, el Instituto Carducci, el Asilo de Mompiano, las Escuelas Montessori, las Escuelas de la Montesca y la Colonia de Trabajadores eran los centros marcados por él para su segundo itinerario: Suiza-Italia.         

Su magnífico conocimiento del movimiento renovador europeo, la Memoria del curso escolar 1930-31 y la de la Colonia organizada por la Sociedad “Amigos del Profesor”, sus publicaciones y artículos en el Boletín de Educación de Palencia, del que era director, así como la asistencia a los cursos de la Universidad Internacional de Verano de Santander de 1933, le valieron la concesión de una beca en grupo ese mismo año y una rehabilitación en 1936, fecha en que finalizaron sus relaciones con la Junta.          

De las ideas pedagógicas de Arturo Sanmartín, da fe el texto siguiente. Se trata de su participación en el Primer Congreso Pedagógico de la AGM celebrado los días 3 y 4 de abril de 1931. Intervino tras la ponencia “Escuela humana o de clase”, presentada por José Salgado, formulando una proposición previa:

“El camarada Sanmartín propone que el Congreso se adhiera a la campaña pro-amnistía para los presos políticos y sociales que reclama toda España, y es aprobada por aclamación. “Sean mis primeras palabras de felicitación al camarada Salgado por haber sabido plantear el tema que nos ocupa con la extensión y profundidad que su importancia requiere. Y su importancia es tal, que dentro de él van comprendidos, no sólo los demás temas del Congreso, sino toda una Pedagogía. Decimos que la Escuela, para que no resulte una institución falsa, de intereses extraños al niño, debe estar enraizada en las costumbres del pueblo, recoger sus palpitaciones, sus luchas, y darles vida, encauzando y dirigiendo sus aspiraciones. Una escuela, pues, que refleje el medio como base indispensable para toda nuestra labor educativa. Y el medio, la realidad social en que nos desenvolvemos, nos ofrece dos fuerzas en lucha: la burguesía y el proletariado. A estas dos corrientes en pugnan corresponden también dos escuelas antagónicas: la escuela burguesa y la escuela proletaria. La escuela burguesa, como ha dicho el ponente, es inhumana, porque defiende los intereses exclusivamente de una clase que se limita a sí misma, procurando solamente su bienestar y no el de todos los individuos que integran el cuerpo social. La escuela proletaria, en cambio, en cuanto que aspira a realizar un ideal colectivo de bienestar común, y aun cuando se defiende para aminorar los efectos de la esclavitud y de la explotación, es una escuela eminentemente humana. El humanismo de la clase proletaria es inseparable de su clasicismo, puesto que es su esencia ideal, el móvil de todas sus luchas, la gran arma de combate. La escuela de la clase burguesa, de valores caducos, es transitoria. la escuela proletaria, basada en el trabajo y el bien común, alcanza la categoría de lo eterno. Si el proletariado pretendiera volver la tortilla, como algunos dicen, estos es, que los ricos pasen a ser pobres y éstos ricos, sus aspiraciones serían tan restringidas, tan exclusivas, y su escuela tan inhumana como la de la actual burguesía. Pero ya queda demostrado que no es así. La escuela pública,  en España al menos, es la escuela del pueblo, y hay que añadir que del pueblo pobre, del pueblo proletario. El hijo del empleado de Hacienda, como el del campesino que tiene un par de mulas y seis hectáreas de tierra, son tan proletarios como el del albañil o el del electricista. El maestro de escuela nacional, que tiene un haber medio, no superior al nivel medio de jornal de la clase trabajadora, es como los individuos de esta clase, un proletario, tan sufrido y tan explotado como ellos. Y si es un proletario y los niños que recibe en su escuela son hijos de proletarios –los hijos de los banqueros y de la aristocracia no van a la escuela pública-, no podrá actuar en su escuela de otro modo sin traicionar a su conciencia de clase y a los imperativos de su misión educadora, que de acuerdo con los intereses del niño, que son los de la clase proletaria. No estimo, como el ponente, que haya dos fases en nuestro camino hacia la verdadera escuela que se realicen sucesivamente, sino que, a partir de la escuela de clase, como base, debe ir realizándose la escuela humana, que es su ideal: No una después de la otra, sino la una en la otra, simultáneamente, en la medida que nos sea posible. Por lo tanto, a las características señaladas para la escuela proletaria, de universalidad, laicismo, etc., yo añadiría la de humanismo. El proletariado no debe suplir la acción oficial de Estado creando escuelas primarias, como se recomienda en la conclusión quinta. No es político ni responde a la acción social que la escuela debe realizar en el estado marxista. La acción del proletariado ha de estar encaminada a exigirlas del estado y en las condiciones que satisfagan sus anhelos de clase. Lo que, a mi juicio, debe hacer el proletariado, es crear en sus sindicatos la escuela del militante, del luchados, del propagandista, que el estado nunca ha de darle, y no hay que añadir que debe hacerlo sin aceptar la intervención oficial. La formación universitaria del maestro es un mito burgués. Y aunque no lo fuera, antes de ir a la Universidad habría que transformarla. Por dos razones: por teórica y por burguesa. Los que a nuestra condición de maestros unimos la de ser estudiantes en la enseñanza superior, sabemos muy bien cómo, por regla general, se deforma la mente de los jóvenes con una moral, una economía y una sociología de tipo marcadamente capitalista, que no tiene ningún interés para nosotros ni para la clase trabajadora. La escuela de clase del proletariado que preconizamos irrumpe en el campo de la Pedagogía destruyendo el señoritismo de la cultura general burguesa y creando la escuela del trabajo, junto al taller, en el sindicato, en el campo de experimentación y en los laboratorios. La escuela general humana, de tipo burgués, de que nos hablaba ayer tarde en el mitin el señor Landa, no responde  a la concepción nuestra de una sociedad integrada por productores. El futuro productor, condición esencial del hombre que queremos, no recibiría sólo una cultura general hasta los dieciocho años, para después especializarse en una profesión, sino que desde el primer momento pondría en juego su actividad con vistas a la función a realizar en la sociedad de que forme parte. La cultura general universitaria, que no negamos, la recibirá todo individuo en la medida de que sea capaz a través de su actividad especializada, en el trabajo y por mediación del trabajo, y esto por una razón biológica, además de la social ya señalada. El maestro, pues, debe enrolarse en las filas del proletariado y luchar con él hasta lograr su emancipación, y, además, transformar todas las instituciones de cultura, desde la escuela primaria hasta la Universidad, para que de ellas surja el ciudadano elevado a la categoría de productor, que es, sin duda, la condición superior del hombre del mañana. Intervino también en la Segunda ponencia: Aspiraciones del proletariado en orden a la educación: “Hemos oído cuáles son las aspiraciones del proletariado en orden a la educación. En este Congreso no se ha planteado el problema de si la escuela ha de ser pública o privada; pero después de las intervenciones de algunos camaradas, en el tema discutido ayer, es consolador que un militante tan destacado del partido socialista y de la Unión G. D. T., como es el compañero Muiño, venga a decirnos que la enseñanza debe estar organizada y atendida por el Estado, cosa indispensable desde el punto de vista de la concepción marxista. Pero, en cambio, no pide que la escuela sea de clase, que yo entiendo podía y debía haber pedido, dadas las conclusiones que aporta. En cuanto a la escuela única, que figura en el programa de todos los partidos socialistas, es preciso declarar que no tiene plena realización en el régimen en el que vivimos. El capitalismo no se aviene a que cada escolar reciba la cultura que por su capacidad le corresponda. Le resultaría demasiado caro. A lo sumo transige con seleccionar a los mejores, no por su bien, claro está, sino para explotarlos en su beneficio. Y la clase trabajadora, que lleva en su sangre los gérmenes de una nueva civilización, no debe ir en busca de una cultura burguesa, sino crear la suya propia, la cultura proletaria, la Universidad del obrero, o transformar la actual en su beneficio.  Escuela única, sí; pero socialista, que tenga como base el trabajo y la colaboración para que desde los primeros años se favorezcan las estructuras mentales y físicas necesarias al futuro productor. No hay que quitar solamente la barrera económica, sino que hay que acortar las distancias entre el trabajo que hoy llamamos intelectual y el manual. Y esto no se logra destacando a los mejores para los estudios superiores, en tanto que los demás, menos capaces, deben quedar para las faenas manuales, como se indica en la ponencia. Yo entiendo que todos deben ejercitar su actividad manejando aparatos, libros y herramientas, actividad que contribuirá a desarrollar su espíritu y, al mismo tiempo, la habilidad para el trabajo en el oficio o profesión que más tarde elija, y a través del cual, aunque se trate de una profesión manual, debe ir ampliando su técnica y su cultura con la extensión y profundidad que el gusto y la capacidad de cada uno permita. También nos dice el ponente que el niño debe aprender riendo. Estamos de acuerdo en que la escuela no debe ser un lugar de tormento, sino su mejor hogar, un hogar de salud, alegría y felicidad. Pero el “aprender riendo” nos recuerda el “instruir deleitando” del siglo pasado. Hoy estimamos que el aprender no es cosa de juego, sino de esfuerzo. Y solo pedimos que este esfuerzo lo realice el niño con gusto. Pide maestros bien remunerados, que es absolutamente indispensable para que realice su labor con independencia; pero eso no es bastante. Hay que pedir, además, que esos maestros lo sean de verdad y que vayan al magisterio por vocación y no por forzado profesionalismo. Finalmente, conviene hacer resaltar que el laicismo en la escuela que aquí se ha defendido con tanto ardor, es solo una de las varias características que nosotros asignamos a la escuela de clase”. Por último, Sanmartín fue presidente de la tercera sesión, encargándose de hacer la despedida. Sus ideas sobre el sindicalismo, estaba afiliado a la FETE, quedan bien patentes en una entrevista que apareció con el título: “Encuestas e Interviús. Arturo Sanmartín nos habla de táctica sindical”, en el boltín sindical Trabajadores de la Enseñanza.      

Arturo Sanmartín Suñer, inspector de primera enseñanza de Palencia, fue asesinado, y su esposa también, en circunstancias que desconocemos en los primeros días de julio de 1936.  (Del libro que tengo en preparación Aniquilar la semilla de Caín. La represión del magisterio republicano) 

17/01/2007 22:38 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

PEDRO ARANDA BOROBIA

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Pedro Aranda Borobia[1] nació en la Calle Barrio Verde, de Borja el 30 de abril de 1894. Estudió Magisterio en Zaragoza, donde fue compañero, entre otros, de Marcos Frechín y Pedro Orós. Terminó sus estudios a los 18 años, en 1912, y, tras un breve período de inhabilitación, por su edad, ejerció en Borja y en Bardallur.  Desde 1921, maestro en Zaragoza por oposición, en la Escuela Graduada “Cándido Domingo”. Allí estaría hasta su asesinato en 1936. Dio siempre el 2º grado, que hoy equivale a 3º y 4º de Educación Primaria. En cada clase había unos 60 niños. Su hijo recuerda que el alumnado de Cándido Domingo estaba formado en su totalidad por hijos de labradores y de ferroviarios. Dos pinceladas nos ayudan a conocer el talante humano de este maestro. Su hijo recuerda también que  muchos alumnos llegaban tarde a la escuela porque sus padres les llevaban a trabajar al campo de madrugada para que les ayudasen a coger remolacha. Venían helados de frío y Pedro Aranda les tenía preparada una sopera con leche que compraba en frente del colegio para que entraran en calor. No se conformaba con eso, les decía: “Díle a tu padre que venga a verme esta tarde”. Y le decía como natural que su hijo estaba en edad de estudiar en la escuela y no de ir al campo y que si era buen padre querría que su hijo fuera más listo que él. La segunda, su hijo no recuerda bien si fue en abril de 1936, se envió una circular por las Escuelas para que, voluntariamente, un maestro o maestra se hiciera cargo de la preparación de los niños que quisieran hacer la primera comunión. En “Cándido Domingo” había 4 maestros y 4 maestras, y alguno de ellos con una ostentación religiosa muy evidente, pero... nadie quería comprometerse por una docena de niños. Así que Pedro Aranda se hizo cargo de la preparación religiosa de los comulgantes con la complacencia y el visto bueno del párroco[2]. Profesionalmente fue requerido para diversos cometidos.

El 28 de junio de 1933 recibió un oficio del Consejo Provincial de Primera Enseñanza, firmado por su presidente, Ricardo mancho, dándole cuenta de que en la reunión de este organismo del día 16 se había acordado designarle para formar parte, como maestro procedente del primer Escalafón, de la Comisión que había de dictaminar acerca de los trabajos presentados por los maestros y maestras que, procedentes del segundo Escalafón, han solicitado pasar al primero. Por encargo del Rectorado tomó parte en diversos tribunales de oposiciones. Uno de ellos, el de 1936, tuvo un final trágico pues casi todos los componentes de dicho tribunal fueron asesinados (uno incluso en Palma de Mallorca). Como maestro de su tiempo, Aranda no descuidó su formación. Así, el 5 de octubre de 1936, el Rector de la Universidad de Zaragoza, Gonzalo Calamita vista la certificación acreditativa de que Pedro Borobia había seguido con aprovechamiento el Cursillo sobre Educación Física impartido por el doctor Eduardo Baeza Alegría, le declara apto para la enseñanza de la Cultura Física en establecimientos primarios. Por otra parte, en fecha incierta su hijo recuerda que daba lecciones en un Cursillo de Perfeccionamiento del Magisterio en la Facultad de Medicina de Zaragoza, en la plaza de Paraíso; se componían de una clase práctica a la que asistía (su hijo asistió a una de ellas) un grupo de niños y ante ellos se exponía una lección, desarrollándola con una serie de preguntas. Se basaban en unos libros que se llamaban Centros de Interés y en normas dadas por la Institución Libre de Enseñanza. José María Aranda nos recuerda también que algunos maestros se reunían en tertulia en la Librería Aragón, que estaba en la Plaza del Pilar, esquina a la calle Alfonso. Otros lo hacían en la Librería La Educación, en el Coso. También recuerda otra tertulia, esta en el Café de Levante, a la que le llevaba su padre y en la que recuerda que estaban algunos de sus amigos maestros (Pedro Orós, Marcos Frechín, Ramiro Solans y otros), que le reían las gracias y le daban caramelos. Fue socio del Casino Mercantil y firmaba una sección en La Voz de Aragón titulada “Se dice...”.

Cuando se construyó el Grupo escolar Joaquín Costa hubo una gran polémica, pues llevaban intención de hacerla de patronato. Pedro Aranda tomó parte en la discusión con artículos en el periódico con el fin de hacerla nacional y que se nombrara director a Pedro Arnal. Era querido en el Arrabal. Y conocido. Con motivo de una manifestación jubilosa durante la República por el Paseo de la Independencia, estando Pedro Aranda con su hijo en uno de los balcones de la casa nº 2 del Paseo viendo pasar la multitud, al pasar la representación del Arrabal y ver a su maestro, se pararon y lo hicieron bajar para que se incorporara al júbilo popular del momento (¿Pudo ser la manifestación del 1º de mayo de 1936?).

Pedro Aranda Borobia estaba comprometido con el colectivo de maestros. En 1925 fue nombrado secretario de la Asociación de Maestros, siendo presidente Ramiro Solans Pallás, gran amigo suyo. De su actividad tenemos noticia en ese mismo año, el 26 de noviembre, cuando, con el presidente Solans publican un escrito de la Asociación de Maestros Nacionales de Zaragoza, en el que reflejan el acuerdo adoptado en la última reunión de protestar por proceder del Heraldo de Aragon en lo que se refiere en su labor de crítica de las actuaciones de sus compañeros don Tomás Alvira y don Juan Antonio Tena, representantes del Magisterio en el Ayuntamiento de la ciudad. A la carta sigue una explicación en la que el HERALDO proclama que desde su nacimiento fue campeón de la Escuela y cantor del maestro y ofrece argumentos que justifican su crítica de la función pública realizada por los citados ediles” (Sección “Hace 50 años”. Heraldo de Aragón, 26 de noviembre de 1975). En 1926 tuvo que defender ante el ayuntamiento los fondos que daban para Cantinas Escolares que se iban por otros derroteros... Siendo alcalde D. Miguel Allué Salvador, es secretario de la Junta Local de Enseñanza.  

En 1931 es nombrado presidente de la Asociación del Magisterio Nacional Primario de los partidos Zaragoza-Sos. El domingo 14 de junio, se celebró mitin en el Teatro Principal, organizado por la Asociación de Maestros de los partidos de Zaragoza-Sos, que tuvo gran cobertura en La Voz de Aragón del martes 16 de junio. La revista socialista Vida Nueva, en su número 51, de 20 de junio de 1931, le dedica también una reseña. El acto fue presidido por el Rector de la Universidad, al que acompañaban en la presidencia los señores Mancho, Agud, Aranda, doña Pilar Salvo y señores Bielsa, Uriarte y Sainz de Medrano. Habló Aranda, como presidente de la Asociación, y explicó la significación del acto, diciendo que hay que realizar una intensa labor a favor de la escuela, del niño y del maestro. Enumeró las aspiraciones del Magisterio y pidió que si se implanta la República federal, el Magisterio sea nacional y dependiente del Poder central. 

En este mis año de 1931 se inscribe en la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza (FETE), afecta a la Unión General de Trabajadores, que se acababa de constituir. Al año siguiente, a finales del mes de febrero, es nombrado vicesecretario de la recién creada Sección Provincial del sindicato[3]. El 24 de diciembre de 1933, se le nombra representante para la elección de delegado y suplente de la 4ª Región en el Comité Nacional que se ha de celebrar en Lérida el 27 del mismo mes No puede precisar su hijo la fecha, aunque piensa que fue en 1935 o en 1936, con motivo de una visita de Llopis, a la sazón Director General de Primera Enseñanza, fue elegido para exponer ante él la problemática del Magisterio Zaragoza, en un acto celebrado en el Teatro Principal. Pocos días después de la sublevación fascista fue expulsado de la escuela. Encontró trabajo de contable en la fábrica azucarera de Alagón. Un “rondín” fue a buscarle a la fábrica y al día siguiente apareció muerto junto a las tapias del cementerio de Torrero[4] . Asesinado en la noche del 14 al 15 de noviembre, junto con otras 100 personas, 25 ó 30 de ellos del barrio del Arrabal, que era considerado un foco de izquierdas. El hijo estuvo buscando a su padre durante toda la noche hasta que lo encontró, con otras 18 víctimas, en la Facultad de Medicina. El cadáver no llevaba zapatos. 



[1] Los datos me los proporcionó José María Aranda, hijo de Pedro Aranda. 
[2] Datos que constaban en el archivo del Colegio y que proporcionó al hijo de Pedro Aranda Gloria Arenillas cuando fue directora de “Cándido Domingo”. 
[3] Vida Nueva, en su número de 12 de marzo hace una reseña de la constitución de la Sección, así como de los componentes del comité. “A final del pasado mes se celebró asamblea para constituir la Asociación Provincial de Trabajadores de la Enseñanza, que constituyen maestros nacionales, profesores de todas las Facultades y cuantos se dedican a la enseñanza”. 
[4] Está tomado de un fragmento de la novela Los atentados contra Franco, de Eliseo Bayo, publicada en 1979 
20/01/2007 00:50 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

AMOS ACERO

20070121202127-amos-acero-3.jpgNacido en Villaseca de la Sagra (Toledo) el 31 de marzo de 1893, Amós Acero fue alcalde de Vallecas desde 1931 a 1939. Estudió Magisterio en la Escuela Normal de Madrid. Dio clase a muchos niños de entonces del barrio y a varias personas mayores les enseñó las primeras letras en clases nocturnas gratuitas. Militó en la FETE. Al finalizar la guerra civil después de pasar por los campos de concentración de "Los Almendros" y "Albatera" y por varias cárceles madrileñas, fue ejecutado en el cementerio de la Almudena el 16 de mayo de 1941.
21/01/2007 20:20 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

LORENZO LUZURIAGA MEDINA

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Lorenzo Luzuriaga Medina (Valdepeñas, provincia de Ciudad Real, 29 de octubre de 1889 - Buenos Aires, 1959).Hijo, hermano y sobrino de maestros -"no se puede pedir más pedagogía", escribió-, cuando murió su padre, un maestro nacional, se instaló con su madre en Aravaca (Madrid), donde concluyó los estudios primarios que había iniciado en Valdepeñas. Estudió Magisterio en Madrid, donde asistía en 1908 como alumno libre al aula de Francisco Giner de los Ríos en el caserón de la calle de San Bernardo, y en la Escuela Superior de Magisterio (creada en 1909), sita en la calle Montalbán, que cumplía la función de formar a los profesores de las Escuela Normales y a los Inspectores de Enseñanza Primaria, título que también obtuvo Luzuriaga. Entró así en contacto con la tercera fase del Institucionismo, con la creación en 1907 de la Junta de Ampliación de Estudios (J.A.E.), cuyo secretario era otro ciudarrealeño, José Castillejo, la Residencia de Estudiantes en 1910 y el Instituto Escuela en 1918. Amistó también con Manuel Bartolomé Cossío, en cuyo Museo Pedagógico Nacional colaboró, y fue alumno y maestro de la Institución Libre de Enseñanza. En 1913 la Junta de Ampliación de Estudios le concedió una beca para estudiar en Alemania; allí estuvo dos años. A su regreso se incorporó a la Liga de Educación Política auspiciada por José Ortega y Gasset y Manuel Azaña y a la Escuela Nueva de Núñez de Arenas. Fue el artífice del programa educativo del PSOE, partido al que estaba afiliado. Y también a la FETE.

Le designaron inspector agregado al Museo Pedagógico de Madrid y jefe de publicaciones de dicha entidad. Colaboró en la revista del Novecentismo o Generación del 14 España, en el Boletín de la ILE, en El Socialista y, entre 1917 y 1921, en el periódico El Sol, en una sección que aparecía los lunes bajo el título de "Pedagogía e Instrucción Pública". En 1922 fundó la Revista de Pedagogía, fundamental en la disciplina durante la anteguerra civil. Durante la segunda República fue catedrático de pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid y se exilió en Gran Bretaña y Argentina tras la Guerra Civil, en 1939. Ese mismo año apareció en Buenos Aires su traducción de Experiencia y educación de John Dewey. Fue profesor en la Universidad Nacional de Tucumán y se trasladó luego a Buenos Aires en 1944, donde empezó a trabajar como director de la Colección Pedagógica de la editorial Losada, cuyo comité de lectura era un nidal de refugiados republicanos españoles. Tradujo además Mi credo pedagógico y otras obras más de John Dewey, cuya filosofía peagógica había contribuido a difundir en España desde 1916 junto con Domingo Barnés y Eugenio d'Ors, y también vertió al castellano otras obras de Kirpatrick, Bühler y Wilhelm Dilthey. También trabajó para la editorial La Lectura. En junio de 1947, Victoria Ocampo invitó a Luzuriaga a una recepción dada en honor de Julian Huxley, a la sazón presidente de la UNESCO y amigo de la directiva de la revista Sur. Esta será la ocasción para él, ante el más alto representante de la UNESCO, de denunciar el genocidio cultural conducido por el régimen franquista. Colabora asimismo en La Nación de Buenos Aires con artículos de tema educativo, pero también reitera su denuncia de la política educativa franquista; sin embargo no publica ningún comentario sobre la situación en España entre abril y octubre de 1946, porque durante ese periodo intentó hacer liberar a su hijo, Jorge Luzuriaga, detenido en una prisión española, pidiendo ayuda a Américo Castro y Eugen Millington-Drake; consiguió al fin que pudiera embarcarse para Argentina en octubre de 1946. Por otra parte, fundó, junto a Francisco Ayala, que estaba también en la editorial Losada, la revista Realidad, que publica dieciocho números entre enero de 1947 y diciembre de 1949. Según Ayala, Era "una revista de ideas, de sesgo marcadamente ensayístico y crítico, excluyendo de sus páginas los textos de pura invención poética, verso o prosa". La publicación, dirigida por el filósofo argentino Francisco Romero, se caracteriza por la diversidad de sus artículos. Fue profesor y vicedecano de la Universidad de Tucumán. Entre 1954 y 1955 dio clases en la Universidad Central de Caracas y en 1956 regresó a Buenos Aires, siendo profesor de Didáctica e Historia de la Educación en la Facultad de Filosofía y Letras.Luzuriaga llevó acabo una intensa actividad publicista en temas de educación. difundiendo en España las ideas del movimiento de la Escuela Nueva, sobre todo a través de la Revista de Pedagogía que él fundó en 1922.

Participó activamente en la política educativa de la Segunda República española, cuyo programa escolar (escuela única, activa, pública y laica) fue resultado de una lucha larga y tenaz que llevó consigo un profundo sentido de renovación política y técnica de la educación como sistema y de la metodología y los instrumentos al servicio de los educadores.La escuela única, su obra más característica y famosa, se publica en 1931 en plena vorágine fundacional republicana. El concepto de escuela única será una alternativa renovadora -e incluso revolucionaria- en un momento de confianza plena en la capacidad transformadora de la educación. Será un intento cargado de utopismo de renovar las estructuras educativas con el fin de unificar en la escuela lo que la sociedad divide. Junto a una reforma de orden externo, el autor propone aquí también una profunda renovación de la escuela en el orden interno, asumiendo los métodos pedagógicos y las técnicas didácticas de la escuela activa.

El Centro de la UNED de Valdepeñas lleva hoy en día su nombre.

Obra

  • La enseñanza primaria en España (1915)
  • La preparación de los maestros (1918)
  • El analfabetismo en España (1919)
  • La escuela unificada (1922)
  • Las escuelas nuevas (1923)
  • Escuelas de ensayo y reforma (1924)
  • Escuelas activas (1925)
  • La educación nueva (1927)
  • Bases para un anteproyecto de Ley de Instrucción Pública inspiradas en la idea de la escuela única (1931, reedición y puesta al día de su obra de 1918)
  • Ideas para una reforma constitucional de la educación pública (1931)
  • La escuela única (1931)
  • La nueva escuela pública (1931)
  • La educación nueva (1942)
  • La pedagogía contemporánea (1942)
  • Reforma de la educación (1945)
  • Historia de la educación pública (1946)
  • Pedagogía (1950)
  • Historia de la educación y de la pedagogía (1951)
  • Pedagogía social y política (1954)
  • Antología pedagógica (1956)
  • La Institución Libre de Enseñanza y la educación en España, 1957.
  • Diccionario de pedagogía, obra póstuma.
 

[De Wikipedia, la enciclopedia libre]

  
27/01/2007 19:51 Autor: montborg. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

MARÍA SÁNCHEZ ARBÓS

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María Sánchez Arbós. Una maestra aragonesa en la edad de oro de la pedagogía. Víctor M. Juan Borroy [Artículo publicado en Rolde. Revista de Cultura Aragonesa, Nº 89, octubre-noviembre 1999, pp. 12-21] 

Para entender la significación de María Sánchez Arbós (Huesca, 31 de octubre de 1889-Madrid, 15 de agosto de 1976) en la educación española es necesario remontarse un poco en el tiempo para considerar el trabajo que realizaron aquel grupo de intelectuales que se reunieron en torno al círculo filosófico de Julián Sanz del Río, profesor de la Universidad Central que, tras su viaje a Alemania, introdujo en España las ideas de Krause, un discípulo de Hegel. A partir de entonces, y bajo la bandera del krausismo, germinaron algunas de las iniciativas más importantes de nuestra historia social y cultural. Una de ella fue, sin ninguna duda, la Institución Libre de Enseñanza (ILE) que fundó Francisco Giner de los Ríos en 1876 en compañía de un grupo de liberales –muy vinculados al proceso revolucionario de la Gloriosa (Gumersindo de Azcárate, Figuerola, Federico Rubio, Eduardo Gasset y Artimo, Eduardo Chao, Joaquín Costa, Segismundo Moret, Eugenio Montero Ríos, Nicolás Salmerón, etc.)- que pensaron que el principal problema de este país era el de la educación. Como ha señalado Cuesta Escudero, si sólo se atendiera a los 200 ó 300 alumnos que se formaron en las aulas de la ILE, habría que reconocer que la influencia de este centro no pudo ser mucha, sin embargo, los institucionistas crearon un estado de opinión que se extendió a todos los ámbitos culturales, políticos e ideológicos. En muchas ocasiones, fueron los poderes públicos los que recurrieron al bagaje de la Institución para plantear las reformas legislativas.La extensión de los ideales de aquel reducido grupo de personas fue posible a través de diversos medios como el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza (BILE) que se publicó desde 1877 hasta 1936 y que fue cauce de penetración de las grandes corrientes de pensamiento europeo; por la presencia y participación de destacados institucionistas en congresos pedagógicos y científicos; por la dispersión de profesores formados en la ILE o en sus Centros por todo el territorio del Estado (como por ejemplo, las Universidades de Oviedo, Barcelona, Sevilla, Salamanca, Valladolid, etc., que acogieron en sus claustros a profesores pertenecientes a la Institución o que compartían sus postulados o simpatizaban con sus ideas). A este último grupo, el de los simpatizantes, suscriptores de publicaciones, etc., se le ha denominado la Institución difusa, y ha sido considerado por los historiadores de la educación como el grupo más determinante en la extensión de la influencia institucionista.Además de las vías de difusión del pensamiento institucionista que acabamos de señalar, durante las últimas décadas del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX se hicieron realidad algunas iniciativas por influencia de los institucionistas que acabarían transformando el panorama intelectual y científico español. Entre éstas podemos considerar el Museo Pedagógico (1882); la Junta para Ampliación de Estudios (1907), que auspició viajes de científicos, profesores, maestros y estudiantes al extranjero; la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio (1909), donde se formaban los inspectores y profesores de Escuelas Normales; la Residencia de Estudiantes (1910), que fue la casa de personalidades como Alberti, García Lorca, Menéndez Pidal, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Unamuno, Ortega y Gasset, Américo Castro, Dalí, Moreno Villa, Buñuel, Jorge Guillén, Salinas, Azorín, etc., y en sus laboratorios trabajaron científicos como Ramón y Cajal, Achúcarro, Calandre o Sacristán; el Instituto-Escuela (1918), que se convirtió en laboratorio pedagógico para ensayar reformas que permitieran la unidad dentro del sistema educativo, la unidad entre la educación primaria y la secundaria; las Misiones Pedagógicas (1932), cuyo patronato presidió Manuel Bartolomé Cossío y que pretendieron llevar la cultura a aquella anacrónica España rural de los años treinta.En buena medida, ésta es la tradición pedagógica que conformaría la filosofía educativa de la II República que, tal y como expresaba Marcelino Domingo, primer ministro de Instrucción Pública, heredó "una tierra poblada de hombres rotos", y mediante la educación, mediante la acción de la escuela se intentó una revolución pedagógica. Así lo defendió Rodolfo Llopis en Zaragoza en diciembre de 1932: "La misión de la escuela es transformar el país en estos momentos (...) que los que estaban condenados a ser súbditos, puedan ser ciudadanos conscientes de una República". De ahí que el régimen de Franco pusiera tanto empeño en borrar de las memorias todo lo que recordase el trabajo en favor de la educación y en beneficio de la extensión de la cultura realizado por la República.

El magisterio -y, por supuesto, el sistema educativo-, después de la Guerra Civil, tras la persecución, se convirtió en una profesión al servicio de los intereses del régimen totalitario. Muchos maestros, profesores, artistas e intelectuales sufrieron el exilio. Otros, enfermos de soledad, de impotencia y de miedo permanecieron en el interior de un país que les había sido arrebatado.María Sánchez Arbós fue la maestra aragonesa que más cerca estuvo de todo aquel movimiento de renovación cultural y pedagógica que defendía el respeto a la libertad; la importancia de la educación integral como alternativa al intelectualismo imperante; la necesidad de que la vida penetrase en la escuela; la importancia de conocer al niño y respetar sus ritmos evolutivos de desarrollo; la urgencia de abrir los centros científicos y docentes a Europa; la coeducación; la educación para la tolerancia, etc. Como veremos, conoció, trató y gozó de la amistad de hombres y mujeres con grandes responsabilidades en estos proyectos y, además, trabajó en la concreción práctica de algunas de las empresas educativas más fecundas de la época. Luego, sufrió la depuración y la cárcel. Con este trabajo quisiéramos arrojar sobre ella un poco de luz y librarla de un injusto olvido.

* * *

María Sánchez Arbós era hija de Manuel Sánchez Montestruc, secretario del Ayuntamiento de Huesca, y de Paciencia Arbós Campaña. Fue una joven inquieta y como tenía deseos de independizarse, tras cursar los dos primeros años de Magisterio en Huesca, en la Normal instalada en el convento de Santa Rosa, se trasladó a Zaragoza con el decidido propósito de obtener el grado superior. Ya había concluido el Bachillerato en el instituto de la capital oscense. Los estudios de magisterio fueron, durante décadas, uno de los pocos caminos abiertos para aquellas mujeres que deseaban continuar estudios más allá de la escuela primaria. Para muchas jóvenes, sin ninguna aspiración laboral, se convertían en unos "estudios de adorno". En Zaragoza ejerció como maestra de párvulos, pero descontenta con la labor que realizaba, firmó las oposiciones que convocó el rectorado de Madrid (1912) y obtuvo la escuela de La Granja de San Ildefonso.Lo más importante para esta maestra parece que ocurrió por casualidad y, además, casi todo sucedió en abril. Como si el destino hubiera querido hacerle un guiño, cuando acudió a La Granja a tomar posesión de su escuela, el 11 de abril de 1913, allí estaba Francisco Giner de los Ríos con los niños de la ILE disfrutando de una de sus frecuentes excursiones. Ya durante el primer año de estancia en esta escuela e impulsada por una inquietud intelectual que le acompañó siempre, inició los estudios de Filosofía y Letras. Más tarde, en septiembre de 1915, cuando paseaba por Madrid se encontró con Rosa Roig, una antigua compañera de la Normal de Zaragoza que acababa de graduarse en la Escuela Superior del Magisterio. Aquella tarde, después de muchas confidencias y de compartir sueños e insatisfacciones, Rosa Roig llevó a María al Museo Pedagógico. Allí escuchó la conferencia de Manuel Bartolomé Cossío "El maestro, la escuela y el material de enseñanza" que, tal y como escribiría casi cincuenta años después María Sánchez Arbós, "borró todos mis pesares y me dio ánimo para conquistar la escuela con que yo soñaba". Cuando Cossío defendió la importancia del juego en el desarrollo infantil, la necesidad de buscar en la realidad el mejor material de enseñanza, la urgencia de "gastar" en maestros y de formar superiormente al profesorado de todos los grados... la joven maestra supo que en ese ambiente, en esa escuela, entre ese grupo de personas encontraría las respuestas que buscaba porque "el alma" que transmitía Cossío con sus palabras era lo que perseguía y no había encontrado hasta entonces.

Es fácil suponer cómo aquel encuentro con Manuel Bartolomé Cossío y con lo que Cossío representaba terminó condicionando toda la vida de María Sánchez Arbós: sus estudios en la Escuela Superior del Magisterio, su estancia en la Residencia de Señoritas, su trabajo en el Instituto-Escuela, su matrimonio con Manuel Ontañón, su relación con los hombres y mujeres de la ILE, sus colaboraciones en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, en la Revista de Pedagogía, en La Escuela Moderna, etc. y, después, como ya hemos apuntado, la depuración, la cárcel y la expulsión del magisterio.

Mi diario: la mirada de una maestra. Quizá convenga empezar por lo que sería, cronológicamente, el final. En 1961 María Sánchez Arbós publicó en México un diario del que se hizo una edición limitadísima de tan sólo 100 ejemplares. Este diario es la principal fuente documental utilizada en la elaboración de este trabajo.

María Sánchez Arbós preparó esta edición partiendo de las notas que contenían unos cuadernos que le habían acompañado desde 1918, desde su primera época como maestra en el Instituto-Escuela. Cuando lo hizo, se encontraba en un momento muy especial: su marido había muerto unos meses antes y ella estaba abatida, desanimada y sola, a pesar de la cercana compañía de sus hijos y nietos. Por otra parte, hay que considerar que en España no habían cambiado los pilares del régimen impuesto por el general Franco en 1939. Además, algunos dolorosos hechos estaban muy vivos en el recuerdo de esta maestra. Estas circunstancias explican, en primer lugar, que el libro se editase tan lejos y, después, las elipsis, los silencios de algunos episodios que necesariamente hubieron de invitarle a la reflexión porque un diario se caracteriza por la inmediatez, por el presentismo de lo que el testimonialista cuenta. En el caso del diario no existe el filtro del tiempo tan presente en las memorias. El diarista carece de perspectiva y la escritura se convierte en "lugar de repliegue, de confinamiento, de preservación del yo; el diario se erige como un espacio privilegiado para exprimir ese indefinible malestar que atenaza el ánimo y arrojarlo por la borda". Esta maestra tuvo en su vida muchos momentos de angustia, como tantos españoles que compartieron los mismos dramas.Un diario está escrito para sí porque nadie más, en principio, ha de leerlo. Escribir un diario es un ejercicio de descarga emocional. Por eso sorprende que en la versión del diario que se publicó en México en 1961 no haya enjuciamientos de cada uno de los regímenes políticos que se sucedieron en esta etapa tan convulsa de la historia de España, como tampoco hay, prácticamente, alusiones a los padecimientos, a las privaciones, a la angustia y a las tragedias tan cotidianas en el Madrid de la Guerra Civil. La autora decidió, por razones que ya se han señalado, no incluir en esta edición algunas de las páginas que redactó en los cuadernos originales.En aquella situación de 1961, María Sánchez Arbós se empeñó en ofrecer su visión como educadora en unas notas que fueron escritas en la propia escuela, en la mesa de la profesora y en presencia de las niñas. De esta manera, podemos leer las dudas y las satisfacciones que nos descubren a una maestra comprometida con la tarea de enseñar, a una maestra que gozaba estando en clase, a una maestra –como las que hoy son tan necesarias- contenta de serlo.Los cuadernos manuscritos fueron rescatados por su autora al menos dos veces: primero del Grupo Escolar "Francisco Giner" cuando ya había sido ocupado por la columna Durruti y, luego, entre los restos de la casa de la familia Ontañón Sánchez de Madrid, en la calle Bretón de los Herreros, después de la depuración, de los juicios de urgencia y de la cárcel.Este diario recoge, en definitiva, "lo que una maestra entusiasta de su oficio ha pensado sobre los niños, y cómo se ha preocupado por ellos". María Sánchez Arbós nos muestra en este diario cómo lo esencial, cómo lo más importante es la mirada sobre las cosas:

"Estas notas no han sido escritas sobre la mesa de un despacho; han sido vividas en la propia escuela y experimentadas ante la presencia de los niños. No he sentido prisa por darlas a conocer. Siempre he creído que casi nadie las leería. Ahora que ya vivo retirada de todo, me ocurre pensar que quizá a algún padre preocupado por la suerte de sus hijos o a algún maestro apasionado por su escuela, les pueda servir de agradable curiosidad leer lo que una maestra entusiasta de su oficio ha pensado sobre los niños, y cómo se ha preocupado por ellos". 

La formación: el ambiente de la Institución Libre de Enseñanza. Ya hemos adelantado que el pensamiento pedagógico de María Sánchez Arbós, su manera de entender la educación se consolidó en su relación con la Institución Libre de Enseñanza. Fue alumna de la octava promoción (1916-1919) de la Escuela Superior de Estudios del Magisterio en la sección de Letras donde coincidiría con Rodolfo Llopis, futuro director general del primer Ministerio de Instrucción republicano. A la vez cursó la Licenciatura en Filosofía y Letras y los cursos de doctorado. Por su brillante expediente académico, Asín Palacios le ofreció acceder al reducido grupo de arabistas de la época, y Menéndez Pidal le encargó trabajos de colaboración. En la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio profesaba Magdalena Santiago Fuertes, que había sido durante bastantes años maestra en Huesca. A ella se presentó María Sánchez Arbós con una carta de su padre y esta profesora la propuso para que le fuera concedida media beca para la Residencia de Señoritas que dirigía María de Maeztu. Allí asistió a las clases de Literatura que impartía María Goyri, "mi mejor maestra", como la calificaba María Sánchez Arbós. La herencia intelectual que María Sánchez Arbós conservó de su relación con María Goyri, la esposa de Menéndez Pidal, fue su amor por El Quijote, por el romancero, por las leyendas y los mitos... Su estancia en la Residencia también fue determinante para su futuro porque María de Maeztu propuso a la Junta para Ampliación de Estudios que María –quien ya había iniciado entonces el tercer curso de la Escuela Superior de Estudios del Magisterio- hiciera sus prácticas en el Instituto-Escuela, desde el mismo año de su inauguración (1918) como maestra de la Sección Preparatoria. En este mismo centro profesaron, entre otros, Miguel A. Catalán Sañudo, Samuel Gili Gaya o Domingo Barnés.Como la juventud y el entusiasmo son fuente de inagotables energías, por las tardes daba clase desinteresadamente en la Institución Libre de Enseñanza porque, simplemente, allí encontraba el ambiente que, como maestra, buscaba:

"En mi continuo contacto con la Institución aprendí más que enseñé dando clases desde párvulos hasta mayores; asistí a las colonias infantiles en verano y me vi siempre rodeada de sinceridad y de ánimos para la lucha. Aún me parece oír la dulcísima voz del señor Cossío, diciéndome: "Alma, alma, María", en los momentos de desánimo de mi trabajo". 

El matrimonio con Manuel Ontañón y Valiente. En 1920, María Sánchez Arbós se casó con Manuel Ontañón y Valiente (Madrid, 4 de diciembre de 1891 - Madrid, 19 de mayo de 1960), el hijo menor de Teófila Valiente y de José Ontañón Arias, profesor de la Institución Libre de Enseñanza que en colaboración con Joaquín Costa escribió en 1882, en las páginas del Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, el primer artículo en España sobre colonias escolares de vacaciones.El curso 1896-1897 fue el primero en que Manuel asistió a la Institución, donde ya eran alumnos sus hermanos José, Juana y Esteban. Para el pequeño Manuel las actividades escolares fueron una prolongación de su vida familiar. En aquel ambiente transcurrieron para él años de gran felicidad y el recuerdo de sus profesores (Giner de los Ríos, Cossío, Rubio, Flórez, etc.) le acompañará toda su vida.En 1905 se reincorporó al claustro institucionista Edmundo Lozano, que había residido durante 15 años en Sudáfrica. El joven Manuel se sintió muy influido por su nuevo profesor, lo que le decidirá a estudiar la Licenciatura en Ciencias, sección Físicas.Colaboró en la organización de las actividades de la Institución: excursiones, colonias escolares... Durante un tiempo, las deficiencias en la salud de su hermano Esteban, desde muy joven topógrafo del Instituto Geográfico, le impulsaron a acompañarle y secundarle durante sus campañas de campo, muchas de ellas en el Maestrazgo.

Conoció a María Sánchez Arbós en el Instituto-Escuela, donde él mismo dio clases en su época inicial. A partir de entonces, siempre sometió sus intereses profesionales a las conveniencias de su familia. Así, en Tenerife fue profesor del Instituto al tiempo que impartía clases en la Universidad de La Laguna. También por aquellos días, comenzó sus estudios de Doctorado bajo la dirección de Blas Cabrera sobre efectos de corrientes eléctricas inducidas. Luego, en Huesca, se inició en la hidráulica aplicada, en los Riegos del Alto Aragón, especialidad que ocupará en adelante la mayor parte de su vida profesional. En Madrid, formó parte de la Secretaría Técnica del Canal de Isabel II y fue profesor de Física y Química del Instituto San Isidro. Además, su dedicación a la Institución (clases, conferencias, excursiones, colonias, etc.) fue continua. En 1930, para no apartarse de su familia, renunció a una beca de la Junta para Ampliación de Estudios en la Universidad de Praga.En julio de 1936 se encontraba en San Vicente de la Barquera, donde había organizado una colonia escolar para los hijos de empleados del Canal de Isabel II. Con gran esfuerzo logró que alumnos y profesores regresaran a Madrid a través de Francia. Meses más tarde recuperó, con la ayuda de su condiscípulo, entonces embajador en Londres, Pablo Azcárate, y también a través de Francia, a sus tres hijos mayores, sorprendidos por la Guerra Civil en la finca de la familia del señor Cossío en la aldea de San Victorio (Bergondo, A Coruña).Terminada la contienda, lo que antecede aparece como motivo para procesarle, con detenciones y pérdida de puesto de trabajo en el Canal de Isabel II.La posguerra fue especialmente dura para él y su esposa. Su dominio de los principales idiomas científicos y sus conocimientos de Hidráulica le permitieron desarrollar su actividad profesional en empresas consultoras y en editoriales técnicas. Por su formación humanista pudo realizar traducciones como Siete estadistas romanos de Charles Oman (Pegaso, 1944). No le faltaron alumnos particulares, generalmente aspirantes a Escuelas Técnicas.Cuando se creó, en 1950, el Laboratorio de Puertos de la E.T.S. de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos trabajó en el canal experimental de oleaje de dicho laboratorio, durante los diez últimos años de su vida.En 1952, con motivo de la boda de su tercera hija, la acompañó a México, donde el nuevo matrimonio fijó su residencia. Manuel Ontañón visitó a antiguos condiscípulos residentes en aquel país y en Venezuela, y se reunió con su hermana Juana a la que no había vuelto a ver desde 1938.La acuarela y la interpretación de música constituían sus principales distracciones. Por su afición a los viajes y a la naturaleza, iniciada en los años de alumno de la Institución, conoció en profundidad el territorio español.Murió a causa de una dolencia cardiocirculatoria, sin ver realizada su nunca perdida esperanza de normalización de la vida política y social de España.

La pasión de educar. El 20 de mayo de 1920 le comunicaban a María Sánchez Arbós desde la Escuela Superior del Magisterio que había sido nombrada profesora en la Escuela Normal de La Laguna (Tenerife). Llegó a la isla a finales de septiembre sin ningún entusiasmo, convencida de que había dejado un apasionante trabajo pendiente en el Instituto-Escuela. Ya se había casado con Manuel Ontañón, quien no dudó dejar Madrid para acompañar a su esposa.Como profesora de Escuela Normal, muy pronto encontró en falta algunas cosas que sólo la escuela primaria le daba: la alegría de comenzar las clases; frente a las espontáneas preguntas de las niñas, en la Normal las alumnas estaban excesivamente preocupadas por tomar unos apuntes que luego habrían de repetir en el examen; le dolían la rutina y sus propios fracasos en el empeño de hacer las clases más activas. Consciente de la importancia de la lectura, recomendaba a sus alumnas las de la colección de la Revista de Pedagogía, que dirigía en Madrid Lorenzo Luzuriaga.En 1925 le correspondió en el turno de ascenso una vacante en Huesca. En septiembre dejaba la Normal de La Laguna. Ya habían nacido sus tres primeros hijos. Como quería retrasar el momento de incorporarse a la Normal de Huesca, firmó unas oposiciones a cátedras de Instituto que le permitirían vivir unos meses en Madrid.

El día 1 de abril de 1926 tomó posesión de la Escuela Normal de Huesca. Acudía a su ciudad natal con el presentimiento de que no iba a encontrarse a gusto. En Huesca, además del calor de la familia, tuvo otros apoyos afectivos: coincidió con Leonor Serrano, una inspectora que había sido expedientada por discrepar con la política de Primo de Rivera; también se reencontró con Ramón Acín y con su esposa, a quienes visitaban con mucha frecuencia en una casa llena de magia que hechizaba a los hijos de María Sánchez Arbós (allí había, entre otros "tesoros", un misterioso esqueleto, una hermosa caja de música, o un arpa que Ramón Acín tañía para los niños). A pesar de esto, en octubre de 1927, escribía que su desánimo no disminuía, y que estaba haciendo gestiones para abandonar aquel trabajo, trasladarse a Madrid y volver a la escuela primaria. Estas dudas profesionales ya habían comenzado el mismo día que le anunciaron que había una plaza para ella en la Normal de La Laguna y tuvo que abandonar el Instituto-Escuela. Ninguna de las supuestas pérdidas que representaba dejar el Escalafón del profesorado de Escuelas Normales le importaban tanto como volver a recuperar la ilusión por el trabajo, el entusiasmo por la educación. Madrid representaba, además, la posibilidad de que sus hijos pudieran educarse en la Institución Libre de Enseñanza. Firmemente decidida, no empezó el curso 1928-29 en la Normal de Huesca porque se anunciaron oposiciones a las escuelas de Madrid y, entretanto se celebraban, solicitó volver a trabajar en el Instituto-Escuela, donde le asignaron, a partir de octubre de 1928, un grupo de secundaria.Aprobó las oposiciones y fue destinada, en febrero de 1930, al Grupo Escolar "Menéndez Pelayo". Allí volvió a recuperar la ilusión por un trabajo que le apasionaba. Un mes más tarde cesaba oficialmente en la escuela Normal de Huesca.Proclamada la II República, fue invitada por el Ministerio de Instrucción Pública para elaborar una propuesta de reglamento de funcionamiento de los nuevos grupos escolares que se construyeron para paliar el grave problema de la escolarización. En 1933, ganó las oposiciones a la dirección de Grupos Escolares. Como había obtenido el número 1, pudo elegir la dirección del que se levantó en la Dehesa de la Villa y que se llamaba, precisamente, "Francisco Giner", nombre que tantas sugerencias despertaba en ella. Se enfrentó entonces al reto de poner un gran Grupo Escolar en marcha: el problema que representaba que el profesorado fuera interino, la falta de autonomía en la organización y funcionamiento del centro, la falta de previsión, los meses que se perdían en la aplicación de soluciones provisionales, etc. Convencida de que la escuela daría sus mejores resultados cuando además de ser de los niños fuera de los padres, les animó para que constituyeran una asociación de padres que colaborase en la escuela y ayudase a resolver los muchos problemas que el Grupo Escolar planteaba.Como maestra, puso todo lo suyo, todas sus relaciones y todos sus conocimientos a disposición de la escuela. Así no dudaba en solicitar ayuda y colaboración de antiguos alumnos del Instituto-Escuela o de la Institución Libre de Enseñanza y, por supuesto, de su familia. En 1934 organizó un ciclo de conferencias para los padres en el que participaron Manuel Ontañón, que habló de las aguas de Lozoya que surtían a Madrid; Juana Ontañón, profesora de la Normal, del Romancero; Emilia Elías sobre alimentación; José Subirá sobre música popular; y Enrique Rioja Lo-Bianco, que proyectó una serie de películas científicas.María Sánchez Arbós sostenía que era preciso crear una escuela nueva, alegre y risueña donde los niños disfrutasen, donde tuvieran más comodidades que en su casa, y donde hubiera maestros satisfechos de serlo, amigos de los niños, fervientes amadores de la escuela. En este sentido, compartía aquella solución tan simple y tan compleja de los hombres de la Institución: "Maestros, maestros, sólo ellos harán la escuela" porque el maestro es lo que más importa.Como consecuencia de la renovación metodológica que sacudió la escuela del primer tercio del siglo XX, participó en el debate sobre lo nuevo y lo viejo en educación, sobre el papel del maestro, sobre el uso y abuso del libro de texto, etc., pero tampoco se dejó llevar exclusivamente por lo que dictaban las teorías: llegó a escribir que las teorías de Rousseau eran maravillosas para su Emilio, pero en el "Francisco Giner" tenían unos niños concretos, y unos padres, y un ambiente y una vida que les acuciaba sin cesar. Muchas de sus dudas y de sus preocupaciones las compartió con Manuel Bartolomé Cossío, como se desprende de la página que María Sánchez Arbós redactó en septiembre de 1935, pocos días después del fallecimiento del maestro:

"Vengo a la escuela triste de verdad. Mañana se abrirá a los niños sin la sombra protectora del señor Cossío que se nos fue el día 1. Conocía la escuela porque yo se la había descrito tantas veces... ¡Cuánto hemos discutido sobre ella! "Quite usted, María, todo lo que sobre -me decía-; no se preocupe usted de que sobre más que alma". Y yo lo tomaba con tanto ahínco que llegaba él a regañarme amorosamente cuando veía que me excedía en mi afán. Más de una vez he ido a él desconsolada y débil, y siempre he hallado ánimo en sus palabras. "No se desconsuele, María; usted conseguirá cuanto se proponga". ¡Qué ganas de llorar he sentido hoy al entrar en la escuela! He recordado una vez más el valor inestimable que para mí tenía su sola sombra, dentro y fuera de la escuela".

Durante los meses que precedieron al levantamiento de los militares contra la República, María Sánchez Arbós sólo recogió en su diario algunas referencias, escasas, a las circunstancias que afectaban al trabajo de los maestros en la escuela de una barriada obrera, al desasosiego de los alumnos, a las elecciones de febrero de 1936, a las huelgas que influían en el estado de ánimo de los escolares, a la tensión social que crecía conforme se acercaba el verano de 1936: en mayo ardía un colegio católico a 200 metros de la escuela. Y, por supuesto, después, a "la maldita guerra" que le robó, entre tantas cosas, su querido Grupo Escolar "Francisco Giner". El 12 de octubre de 1936 escribía:

"Fiesta de la Raza. ¡Con qué tristeza te miro y te veo indómita y anárquica! No sé qué decir a los niños. Mejor será no decir nada ni mencionar esta desdichada guerra, que yo querría olvidar (...) Pobres niños, tan indefensos y tan inocentes! El ayuntamiento ha mandado una litografía del actual Presidente de la República, para que se ponga en la escuela. No quise poner la del anterior Presidente, ni voy a poner ésta. La escuela debería recordar solamente a los hombres que han laborado por ella, cuyo recuerdo es imperecedero. Esta variabilidad de personajes, adorados o despreciados según el sentimentalismo de los tiempos, no debe estar en la escuela. Esperaré un poco a ponerle marco, como esperé a ponerlo al primero, que no vio la hora de adornar la pared".

El 8 de noviembre de 1936 cayó una bomba en uno de los torreones de la escuela. Niños y maestros abandonaron el edificio que fue ocupado, pocas semanas más tarde, por la columna Durruti, llegada de Barcelona para defender Madrid. Participamos con la lectura de este episodio de la inmensa tristeza de María cuando le rogaba a un oficial respeto y cuidado por la escuela, por el edificio, por el material. Para tranquilizarla le ofrecieron un salvoconducto que le permitiría visitar la escuela cuando ella quisiera. Cuando regresó a las pocas semanas comprobó que el oficial no había podido cumplir su palabra y entonces, ante la contemplación de la escuela, María Sánchez Arbós describe con precisión el fin de la utopía: "Yo me llevo ahora mi diario, el retrato de don Francisco, y las llaves de la escuela. ¡Triste recuerdo totalmente ilusorio porque las puertas han desaparecido! ¡Con qué desesperación abandono estas ruinas!".Tras perder el edificio, y empujada por la apremiante necesidad de escolarizar a los niños de su escuela, pidió permiso a Julián Besteiro –rector entonces de la Institución- para trasladar a las dependencias de la ILE a los alumnos del "Giner de los Ríos". Pero era necesario contar con la autorización del Ministerio, que no llegó hasta 4 de febrero de 1937.A pesar de la desolación de la guerra, del Madrid asediado, había que sobrevivir y las anormales circunstancias de aquellos días le llevaron en el invierno de 1937 a dar clase en los locales de la ILE en el barrio de Chamberí. Después, de marzo a agosto de 1938, estuvo en Valencia prestando servicios de Inspección. "Allí como aquí, es inútil trabajar en estos momentos. (...) Mis hijos no se separaron de mí". El trabajo daba una nota de normalidad y de esperanza entre tanto caos: "Yo me agarro a estas dos clases como a tabla de salvación. No quiero sucumbir".

"No ha llegado la paz, ha llegado la victoria": el asalto a la Institución Libre de Enseñanza. Cuando cayó Madrid, les dieron instrucciones a los vencedores para que ocupasen los edificios abandonados por republicanos en su huida o tras su desaparición. Siguiendo estas consignas, un grupo de falangistas se presentó muy pronto en la sede de la Institución Libre de Enseñanza. María Sánchez Arbós les salió al paso y les advirtió que aquel edificio no estaba abandonado, pues en él funcionaba un Grupo Escolar del Estado –el "Francisco Giner"- y era, por consiguiente, un centro oficial. Los asaltantes no atendieron sus razones y la obligaron a salir del edificio, casi empujándola, y, penetrando en él, comenzaron su tarea destructora: quemaron muebles y libros, talaron los árboles que en otro tiempo fueron testigos de felices encuentros y dieron cobijo a las conversaciones de Giner, de Cossío, de los hombres y mujeres que soñaron un país mejor.Como escribe Antonio Jiménez Landi, las pérdidas materiales podían haber sido mayores, pero los maestros de la Institución fueron previsores y ya habían retirado los cuadros de Sorolla y de Beruete de la sala del Sr. Cossío y habían llevado el grueso del archivo a un lugar más seguro: al "Instituto Valencia de don Juan", con la colaboración de Leopoldo Torres Balbás.Tras la victoria, el celo depurador fue especialmente severo entre magisterio. Aunque la depuración alcanzó todos los órdenes de la vida social y profesional, es necesario admitir que fue especialmente relevante en el aspecto cultural. Como ya se ha señalado, la República se había apoyado en la educación para conquistar las mentes y los corazones de los ciudadanos. Los maestros fueron las "luces de la República". Luego, el régimen de Franco intentó borrar todo vestigio de modernidad, de laicismo, de coeducación, de tolerancia, del respeto a la conciencia del niño y del maestro, de igualdad de oportunidades, etc. También se pretendió borrar todo recuerdo a personas alejadas ideológicamente del nacional-catolicismo. Así por ejemplo, en Madrid, el Grupo Escolar "Francisco Giner" se denominó a partir de entonces, y hasta hoy mismo, "Andrés Manjón".

María Sánchez Arbós, aquella maestra que era toda alma, conoció los horrores de la cárcel. Pasó tres meses (de septiembre a diciembre de 1939) en la cárcel de mujeres. En 1941 fue absuelta por el tribunal militar de urgencia que la juzgó, aunque la expulsaron del magisterio. Luego pasaron muy despacio los años de la subsistencia, del dolor, del silencio y del no olvido. A pesar de todo, se impuso la fuerza de la vida y la urgencia de sacar adelante a cinco hijos: "tuvimos que ponernos a trabajar donde pudimos, para llevar a cabo nuestra empresa de sacar adelante a nuestros cinco hijos. No vacilamos en aceptar cuanto nos tocó en suerte, aunque nuestra decisión fue no mendigar favores".

Llegó, pues, la dura y amarga postguerra y además de las clases particulares, trabajó en algunos colegios privados en los que la educación y la cultura -tal y como las entendía- no tenían demasiada cabida. Ella creía en la función social de la escuela, en la importancia de la educación en la liberación y promoción intelectual del individuo. Pero en aquellos colegios privados se estudiaba para otra cosa: las notas, los premios o el prestigio.En julio de 1952 fue rehabilitada para el magisterio, gracias a las gestiones de un hombre próximo al régimen cuyo hijo recibía clases particulares de María Sánchez Arbós. Con la vuelta al ansiado ejercicio oficial, todavía le esperaba una amarga experiencia. En septiembre de 1953 acudió a Daganzo (Madrid) con el mismo entusiasmo que a su primera escuela, aunque habían pasado 38 años. Pero pronto comprendió que no existía en el pueblo el ambiente propicio para la educación y que su trabajo era cuestionado por las autoridades locales. Esto les ocurrió también a otros maestros rehabilitados. Si dura era la labor del magisterio, todavía lo era más cuando se sabía que el maestro o la maestra habían tenido problemas con el régimen.Cuando ya estaba dispuesta a renunciar a la que había sido la gran vocación de su vida, por un favor personal le devolvieron su plaza de maestra en Madrid (una plaza que, por otra parte, había ganado en tres ocasiones). Prestó sus servicios en la escuela preparatoria del Instituto Isabel La Católica donde disfrutó de los últimos gozos profesionales, de las últimas alegrías y donde le llegó, por fin, en octubre de 1959, la jubilación.

Su obra. María Sánchez Arbós colaboró asiduamente en las más importantes y significativas revistas pedagógicas de la época en un momento en que se estaba construyendo la pedagogía y muchos maestros, inspectores y profesores de escuelas normales participaron en estos debates: el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, La Escuela Moderna, la Revista de Pedagogía, la Revista de Escuelas Normales, etc. No es mi propósito ofrecer una relación completa de los artículos que firmó en cada una de estas revistas.Además publicó una serie de libros y folletos, que se señalan a continuación, todos ellos antes de la Guerra Civil, salvo Mi diario que, como sabemos, se editó en México en 1961. También hay que destacar el breve, pero hermoso texto titulado "Recuerdos de una maestra", que redactó para contribuir al libro colectivo dedicado al centenario de la Institución Libre de Enseñanza..- Morrison, Henry C.: La práctica del método en la enseñanza secundaria. Adaptación al castellano de María Sánchez Arbós. Madrid, La Lectura, 1930, pp. 181..- Don Marcelino Menéndez Pelayo al alcance de los niños. Anotado expresamente para el Grupo Escolar Menéndez Pelayo. Madrid, 1931, Diana Artes Gráficas, pp. 15..- Muresanu, Constantino: La educación de la adolescencia por la composición libre. Traducción de María Sánchez Arbós. Madrid, Espasa-Calpe, 1934, pp. 214..- El Grupo Francisco Giner. Sus dos primeros años de funcionamiento, Madrid, Imprenta La Rafa, 1935, pp. 31..- Mi Diario, México, Tipográfica Mercantil, 1961, pp. 225..- "Recuerdos de una maestra", En el centenario de la Institución Libre de Enseñanza, Madrid, Tecnos, 1977, pp. 19-21.

Colofón. María Sánchez Arbós fue la maestra aragonesa que vivió más de cerca todo aquel movimiento de renovación cultural y social que representaba la Institución Libre de Enseñanza. Las relaciones con las personas de la Institución se vieron incrementadas y favorecidas por su matrimonio con Manuel Ontañón, que pertenecía a una de las familias que acompañaron a Francisco Giner en sus empresas.Por otra parte, estamos ante el caso de una maestra que redactó un diario, que comprende un amplio y muy significativo período de nuestra historia reciente (1918-1959). Ésta es una circunstancia muy especial, por la escasez de este tipo de documentos. Mi diario es un libro hermosísimo para los educadores, por la limpieza de la mirada de su autora, por la pasión y lucidez de sus planteamientos educativos. Para los historiadores de la educación constituye una fuente insustituible porque ofrece un testimonio personal y directo de las principales transformaciones pedagógicas de una época muy significativa de la historia contemporánea y de la historia de la educación. Por otra parte, el libro es un homenaje a toda una tradición, a un ambiente, a una sensibilidad silenciada tras la Guerra Civil. Todavía hoy, cuando en ocasiones algunos acontecimientos parecen tan lejanos, son necesarias recuperaciones como ésta. Todavía hoy es necesario recuperar a personas e ideas que se pretendieron sepultar en el olvido. Mi Diario es el texto que hemos utilizado para reconstruir, en sus rasgos más sobresalientes, la trayectoria profesional de María Sánchez Arbós. Los cinco hijos de Manuel Ontañón y de María Sánchez Arbós, fieles a la memoria de sus padres, fieles al espíritu en que fueron educados, han estado y están muy presentes en actividades relacionadas con la recuperación y conservación de un patrimonio cultural que nos hace, hoy, más ricos: la Fundación Giner de los Ríos, el Colegio Estudio, la recuperación de las colonias de vacaciones, la Asociación de Amigos de la Residencia de Estudiantes, etc. 

28/01/2007 19:34 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

EL ATROZ DESMOCHE

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No he encontrado un nombre mejor que parafrasear el título de este libro. He aquí la lista, aún provisional, de los docentes asesinados en Aragón por los sublevados contra la República. Como es bien sabido, la sangre corrió abundantemente aun después de acabar el conflicto. Pues todavía hay docentes de los que no sabemos nada más que el nombre. No sabemos de dónde eran, ni donde ejercieron ni cuándo los asesinaron ni donde están sus cuerpos. Los trabajadores de la enseñanza republicanos pagaron cara la osadía de soñar con un mundo mejor.

DOCENTES DE IZQUIERDA ASESINADOS EN ARAGON EN LA GUERRA CIVIL Y DESPUÉS

AGUD PIQUER, Arturo. 48 años (C/ Industrias, 23, Zaragoza). Fusilado el 2 de diciembre de 1936

AGUD PIQUER, Francisco. Profesor Universitario.

AGUDO ARGUEDAS, Cesáreo. 22 años (C/ Joaquín Costa, Zaragoza). Fusilado el 23 de agosto de 1936

ACIN GRACIA, Mariano. 37 años (Dom. En Jaca). Fusilado en Jaca el 7 de agosto de 1936. Maestro de Bailo.

ACIN AQUILUÉ, Ramón. 48 años (Huesca). Profesor de Dibujo de la Escuela Normal. Fusilado en Huesca el 6 de agosto de 1936.

ALVAREZ CALVO, Cecilia. Era de Navarra. Maestra de Villalangua, militaba en la FETE. Se suicidó junto con su hermana en la cárcel el 13 de septiembre de 1936.

ATARÉS GRACIA, Alfredo. 27 años (Bolea). Fusilado en Huesca el 4 de agosto de 1936

ARJOL NAUDÍN, Florinda. 19 años (C/ Temple, 5, Zaragoza). Fusilada el 10 de septiembre de 1936.

ARREGUI VICÉN, José. 29 años (Huesca). Fusilado en Huesca el 23 de octubre de 1936. Maestro de La Puebla de Fantova. Militaba en FETE.

ARA HERNANDEZ, Juan Bautista. 27 años. Maestro de Biescas. Fusilado el 14 de agosto de 1936.

ARAUJO MAYORGA, Germán. Profesor del Instituto de Segunda Enseñanza de Teruel. Militante del PSOE y de la FETE

ALVARO PÉREZ, Tomás. 28 años. Ejercía en Ateca.

ANDRÉS MARTÍNEZ, Joaquín de. Director del Instituto de Segunda Enseñanza de Teruel. Según Hugh Thomas fue fusilado por un piquete formado por antiguos alumnos suyos (La guerra civil española. Barcelona, Grijalbo, 1976, pág. 293. En Angela Cenarro, pág. 80).

ARANDA MILLÁN, Francisco. Catedrático de Medicina. Fusilado en Pedrola en 1937.

ARANDA BOROBIA, Pedro. Noviembre 1936. Zaragoza. Militaba en FETEA

LCALDE LOPEZ, Demetrio. Agosto 1936. 

BERTI GOMEZ, José. 38 años (Sobradiel). Fusilado el 15 de agosto de 1936.

BARRANCO LASCAS, Higinio. 25 años (Aguarón). Fusilado el 28 de septiembre de 1936.

BENDICHO BALAGUER, Julio. 29 años (C/ Mayor, 68, Zaragoza). Fusilado el 27 de octubre de 1936.

BOSCH SANZ, Justo. 24 años (C/ Castillo, 10, Zaragoza). Fusilado el 10 de noviembre de 1936. Pertenecía a la FETE.

BERNAL MARTÍNEZ, Manuel. 22 años (C/ Lanuza, 35, Zaragoza). Fusilado en Teruel el 16 de diciembre de 1937.

BOBED AYORA, Luis. 28 años (Jaca). Fusilado en Jaca el 28 de julio de 1936.

BIELSA JORDÁN, Raimundo Félix. Presidente del Comité Directivo de Trabajadores de la Enseñanza (FETE). Fusilado el 12 de agosto de 1936.

BELTRÁN PUEYO, Pilar. 25 años. Maestra de Sabiñánigo. Fusilada el 25 de agosto de 1936.  Militaba en FETE.

BUENO ISO, Cándida (En El Pasado Oculto, erróneamente como Cándida Campos, de 18 años). 23 años. Natural y residente en Castiliscar. Asesinada el 16 de septiembre de 1936  

CAMARASA BALAGUER, Pablo. 43 años (Domic. en Romanos). Fusilado en Zaragoza el 10 de agosto de 1936.

CASAUS LOPEZ, Antonio. 23 años (C/ Las Armas, 13, Zaragoza). Fusilado el 28 de octubre de 1936.

CELORRIO GARCÍA, Luis. 21 años (Avda. Cataluña, 44, Zaragoza). Pertenecía a la FETE. Fusilado el 3 de noviembre de 1936.

CELMA FELIPE, Francisco. 31 años (C/ Borao, 8, Zaragoza). Maestro de El Frago. Fusilado el 8 de diciembre de 1936.

CRISTÓBAL RABINAL, Constantino. 40 años, de Mozota. Maestro de Uncastillo. Fusilado el 31 de agosto de 1936.

CAÑIZARES VICENTE, Ricardo. (Agón)

CASTÁN BROSED, Vicente. 60 años. Maestro de Arrés, Fusilado el 11 de noviembre de 1936.  

DOMENEQUE JAÑANÁS, José. 34 años (Gelsa). Fusilado el 3 de octubre de 1936.

DÍAZ ERDOLIÁN, Manuel. 27 años (Castiliscar). Fusilado en La Muela el el 18 de diciembre de 1937

DOMINGUINE ESTELLA, Eduardo. 28 años (Velilla de Ebro). Fusilado el el 18 de marzo de 1938

DAGNINO CHAMBO, Eduardo. Profesor de Bachillerato. Iniciado en la Logia Constancia 16. Fusilado el 3 de agosto (de 1936?)  

ESCRIBANO IGLESIAS, Pilar. 37 años (Teruel). Profesora de la Escuela Normal. Vocal de Tribunales de Magisterio Primario. Fusilada el 22 de diciembre de 1936.

ESTALLO GRACIA, Julio. 28 años (Sangarrén). Fusilado en Huesca el 17 de febrero de 1942.

ESTAUN, Valeriano. Maestro de Robres.

ESCARTÍN CASAJÚS, Julián. 26 años. Maestro de Botaya, Fusilado el 3 de diciembre de 1936. Militaba en FETE.

ESCOLANO MONTANER, Leonardo. Maestro en Albalate de Cinca. 

FUERTES VIDOSA, Angel. De Agüero. Militaba en la FETE. En el maquis. Murió en enfrentamiento. 

GODÉ CAPISTRÓS, Félix. Militaba en la FETE. (Jaca)

GARCÍA LARDIÉS, Joaquín. 41 años (Borja). Fusilado el 21 de agosto de 1936

GIMÉNEZ TEMES, Benjamín. 26 años (Barrio Miralbueno). Fusilado en Zaragoza el 10 de septiembre de 1936.

GIMÉNEZ TEMES, Ángel. 35 años (Farasdués). Fusilado el 2 de septiembre de 1936

GIL CASTILLO, José. 48 años (C/ Las Fuentes, 17,  Zaragoza). Fusilado el 27 de septiembre de 1936.

GARCÍA PÉREZ, Manuel. 50 años (Pina de Ebro). Fusilado el 10 de octubre de 1936.

GARRAY MILLÁN, Mauricio. 47 años (Ibdes). Fusilado el 20 de septiembre de 1936.

GIL SERRANO, Ángel. 50 años. Maestro de Tarazona. Fusilado en Torrellas el 29 de septiembre de 1936. Testimonio del Juzgado.

GRACIA BENEDICTO, Angel. 48 años. Maestro de Escuer. Fusilado el 2 de agosto de 1936.

GRACIA BRETOS, José María. Vicepresidente de la FETE. Huesca  

HERRERO RODRIGO, Bernardo. 35 años. Profesor (C/ Coso, 32). Fusilado el 12 de agosto de 1936.

HERRERO PALAHÍ, Miguel. 27 años. Profesor (Domic. en Zaragoza). Fusilado el 7 de septiembre de 1936.

HERRERO CUBILLOS, Restituto. 28 años (Novillas). Fusilado en Alfajarín el 29 de agosto de 1937. 

IGUACEL BERGES, Alfonso. 36 años (Jaca). Fusilado en Jaca el 23 de agosto de 1936. 

JODRÁ RUIZ, Eugenio. Natural de Soria, 26 años. Maestro de Uncastillo. Asesinado el de septiembre de 1936.

JORDÁN OTIN, Anselmo. 51 años (Jaca). Maestro de Orna de Gállego. Fusilado en Jaca el 16 de septiembre de 1936.  

LARRUMBE TOMÁS, Joaquín. 24 años (C/ Madre Sacramento, 47). Fusilado el 21 de septiembre de 1936.

LABUENA MOLINER, Alejandro Cretense. 24 años (Sástago). Fusilado el 1 de julio de 1940. Milita en la FETE

LATORRE SALAS, Manuel. Domiciliado en Jaca. Fusilado en Jaca.

LERENDEGUI ARRESE, Gabriel. Natural de Sos. Militaba en UR. Maestro de Ejea. Asesinado en Tauste el 1 de agosto de 1936.

LORIENTE VIDOSA, Emilio. Domiciliado en Ayerbe. Voluntario en la columna confederal « Roja y Negra », llegando a alcanzar el grado de Comisario de batallon. Preso en marzo de 1939 en la ratonera del puerto de Alicante es llevado a la prisión de Orihuela. Trasladado a la de Huesca, morirá en el hospital a causa de una peritonitis el 3 de febrero de 1943.

LAINEZ GIL, Toribio. Maestro de Ambel.

LOZANO PALACIOS, Julián. Maestro de Císcar. Detenido el 7 de abril de 1938 por su significación, como dirigente, de todos los asesinatos cometidos en este distrito municipal (Benabarre), fue juzgado por un Consejo de Guerra, y sentenciado a muerte, siendo fusilado en Huesca 

MESEGUER BARCELÓ, Antonio. 23 años (Híjar). Fusilado en Zaragoza el 21 de noviembre de 1938. Militaba en la FETE.

MARTINEZ BUENO, Calixto. 39 años. Maestro de Ricla. Fusilado en Calatayud el 9 de agosto de 1936.

MARQUINA GARCÍA, Paulino. 41 años. Maestro de Malanquilla. Fusilado el 23 de octubre de 1936.

MIR LONCÁN, Isidro. 50 años (Domiciliado en Alcalá de Gurrea). Fusilado en Alcalá de Gurrea el 6 de agosto de 1936.

MARTÍN LUENGO, Jesús Fermín. 61 años. Fusilado en Teruel el 27 de agosto de 1936.

MOLINERO ALEGRE, Alfredo. 62 años (Domiciliado en Teruel). Fusilado en Teruel por la Guardia de Asalto el 1 de enero de 1937.

MARÍN PASCUAL, Bernabé. Maestro de Alpartir.

MUNIESA BELENGUER, Augusto. Profesor auxiliar de la Facultad de Medicina. Fusilado el 7 de octubre de 1936.

MUNIESA BELENGUER, José María. Profesor auxiliar de la Facultad de Medicina. Fusilado el 7 de octubre de 1936. 

OVEJERO COIDURAS, Carmen. 29 años. Domiciliada en Ayerbe. Fusilada en Plasencia del Monte el 18 de octubre de 1936.  

PALACIOS CIPRÉS, María. Maestra de Peralta de la Sal. Al parecer se suicidó en la cárcel.

PALAZÓN BARRANCO, Ramón. 36 años. Maestro de Tobed. Fusilado el 7 de octubre de 1936

PARÍS ORTÍN, Antonio. 40 años. Almonacid de la Cuba.

PÉREZ ORTUBIA, Heriberto. 54 años. Domiciliado en Zaragoza. De la Ejecutiva Provincial del PSOE, escribe a menudo en Vida Nueva. Milita en FETE.

PÉREZ MEMBRADO, Jorge. 55 años (C/ San Antonio, 42, Zaragoza). Fusilado el 23 de octubre de 1936.

PÉREZ ROMERO, Isidro. 22 años. Domiciliado en Caminreal. Fusilado el 1 de septiembre de 1936.

POLO, Jerónimo. Maestro de Fuendetodos. Asesinado en la cárcel de Torrero. Militaba en la FETE 

RODRÍGUEZ BOBIER, Valentín. 35 años (C/ Contamina, 18, Zaragoza). Fusilado el 29 de agosto de 1936.

RUIZ GALÁN, José. 38 años. Inspector de Escuelas. Fusilado en Huesca el 23 de agosto de 1936. Militaba en la FETE.

RIVERA SARVISÉ, Domingo. 25 años. Fusilado en Huesca el 18 de enero de 1937.

ROMERO RÍOS, Genaro. 38 años. En Jorcas.

RODRIGO HERRERO, Bernardo. 

SALVO JIMÉNEZ, Pilar. (C/ Cortes de Aragón, Zaragoza). Fusilada el 22 de agosto de 1936.

SOLDEVILA, Antonio. Domiciliado en Belver de Cinca.

SANTOS ALVAREZ, Antonio. 30 años. Maestro de Martes. Fusilado en Jaca el 28 de agosto de 1936.

SANTOLARIA VIÑUALES, Antonio. 42 años (Jaca). Maestro de Javierrelatre. Fusilado en Jaca el 11 de noviembre de 1936.

SÁNCHEZ RUBIO, Matías Andrés. 27 años. Villanueva del Rebollar. Fusilado en Teruel el 28 de agosto de 1936.

SARASA JUAN, José. Natural de Almudévar, era maestro de Peralta de Alcofea. Militaba en la FETE

SOLER Y BELENGUER, José María. 40 años. Director de la Escuela Normal de Teruel. Fusilado en Teruel, en la plaza del Torico el 28 de agosto de 1936. Militaba en la FETE.

SAURAS MAGALLÓN, Manuel. Maestro de Morata de Jalón. 

TORO MARTÍNEZ, Francisco. 54 años. Maestro de Muel. Fusilado el 8 de octubre de 1936

TORRES CAÑAL, Enrique. 25 años (Jaca). Fusilado en Jaca el 16 de septiembre de 1936 

VERA ORIA, Gabriel. 57 años (Avda. de la República, 68, Zaragoza). Vocal de Tribunales de Magisterio Primario. Fusilado el 16 de agosto de 1936.

VILLANUEVA SOS, Baldomero. 76 años. Maestro de Alfajarín. Fusilado en la Alfranca el 9 de agosto de 1936.

VALENCIANO MERODIO, Alberto. 47 años (Calatayud). Fusilado el 2 de septiembre de 1936.

VICENTE, Ignacio L. Director de la Escuela Graduada de Niños de Ejea. Fusilado.

VIÑUALES SARASA, José María. 23 años. Maestro de Ipas. Fusilado en Huesca el 29 de agosto de 1936.

VISPE GIL, Mariano. 43 años. Maestro de Alerre. Fusilado en Huesca el 23 de septiembre de 1936. 

ZABORRAS SANTAMARÍA, Valentín. 36 años. Maestro de Aniés. Militaba en FETE. Fusilado en Plasencia del Monte el 19 de octubre de 1936.

ZUERAS PALAU, Vicente. 42 años. Fusilado el 30 de julio de 1936. 

Rudesindo. 64 años. Maestro de Fuendejalón. Fusilado en Alfajarín el 28 de julio de 1936.  

 

31/01/2007 22:25 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 3 comentarios.


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