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Montborg. Bitácora, weblog o blog de Herminio Lafoz Rabaza

Inventario

Hoy por la mañana he llevado a mis alumnos de 4º de ESO a ver cómo se está ordenando un archivo, el de la UGT. Me apetecía salir del centro y además con alumnos, caminando bajo un aire helado por todo el ACTUR. Al fin hemos llegado al Centro de Formación Arsenio Jimeno. Nos estaban esperando Elena y Julián. Allí han estado. Han escuchado a Julián. Luego, al cabo de una hora, ya se han cansado. Pero han salido y han visto que más allá de las paredes del Instituto hay vida. Quiero creer que se han dado cuenta de que existen lugares donde se trabaja calladamente y en silencio, donde se praparan los materiales que luego servirán al historiador. Hoy han podido, si han abierto sus ventanas, ser testigos del nacimiento de un centro de documentación. Tal vez mañana estos mismos alumnos vuelvan aquí para hacer sus trabajos, sus tesis. Que así sea.

Leo en EL PAIS una noticia que no sé cómo tomarme. "Carmen Sanz Ayán ingresa en la Academia de la Historia". Un momento, algo aquí no funciona. Cómo yo, que soy profesor de historia, creo que bastante informado, no sé quién es esta profesora (de Historia moderna). ¿Es que yo estoy menos informado de lo que yo pensaba?¿Es que esto de la Academia de la Historia está fuera del mundo? Confieso que no había oído hablar nunca de ella. Así vamos.

Me he despedido de la promoción de este año de la Universidad de la Experiencia. Han sido 30 horas juntos y, como les decía esta tarde, creo que hemos aprendido todos a ver la historia de forma diferente a como la aprendieron. Como un método de análisis de la realidad que nos ayuda a entender mejor lo que nos rodea. Ha sido un buen grupo. Uno de los alumnos, al final de la clase me ha dicho que conocía a m i tío Benigno y muchas otras cosas más. El bar Alegría, del Camino de las alcachoferas, que regentaban mis tíos en una época ya lejana, resulta que era el Centro Republicano de San José que dominaban los anarquistas. Su padre, que era de la UGT era el único que podía entrar allí. Su padre trabajó en La Zaragozana, donde era muy apreciado por los trabajadores. El día de la sublevación de julio, su padre se dedicó a quemar los archivos de la UGT. Unos días antes, se habían reunido unos 200 falangistas en el Frontón Cinerma y esos, así se lo contó su padre, fueron los que fueron directamente a los cuarteles en los que se preparaba el golpe. Me ha dicho también que los fascistas cogieron a algunos de los anarquistas más débiles y les hicieron "cantar". Cuando denunciaron a sus compañeros, que fueron ejecutados, les dijeron: "Ahora, id a Caspe, y allí hareis de espías nuestros, si no quereis que se sepa lo vuestro". Pero en Caspe lo sabían y los denunciantes desaparecieron y nuncas más se ha sabido de ellos. Un anarquista que trabajaba en Tudor, estuvo escondido en un agujero en la cuadra de su casa durante mucho tiempo... Todo esto, y algunas cosas más, en una conversación apresurada. ¡Cuánta agua retenida!

Después he bajado al Centro y he entrado en el Corte Inglés a ver libros. He visto lo de siempre. es decir, estanterías de libros, todos sobre dos o tres temas. Pero me he encontrado con Andrés Cuartero. Hemos hablado sobre el próximo libro dedicado a Antonio Garulo. Reflexiona sobre qué poco tiempo se pudo dedicar entonces a los viejos cuando había que actuar muy depresa para que no se cayera el invento. Todos llegaron tarde. Quizá traían un mensaje de otro tiempo, quizá sólo reclamasen árnica para sus heridas, ser escuchados, ¡qué sé yo! Pero es un drama sobre el drama. La supervivencia les dejó fuera de un mundo que trajeron con su sacrificio. Recordamos mucho estos días a las víctimas cadáveres (bueno, recordamos algunos), pero hemos olvidado a las víctimas-supervivientes. En resumen, cuando tanto se habla de atender a las víctimas, de mimar a las víctimas, cuánto silencio hay sobre todas esas otras víctimas.

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