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Montborg. Bitácora, weblog o blog de Herminio Lafoz Rabaza

PRIMERO DE MAYO

PRIMERO DE MAYO

Este texto lo escribí a petición de Paco Sánchez para ser leído como manifiesto el 1º de Mayo en los Pozos de Caudé:

 Compañeros, compañeras: 

Celebramos el Primero de Mayo actualmente como una fiesta, una fiesta laica, por fin; hacemos desfiles y manifestaciones por todo el mundo, mostrando, es verdad que cada vez con más dificultades, la unidad global de la clase obrera. Pero esto no siempre fue así, no siempre fue una fiesta. Sus orígenes están en la manifestación que el 1 de mayo de 1886 reunió a 80.000 trabajadores en las calles de Chicago reclamando la reducción del horario laboral a ocho horas diarias. A esta manifestación siguieron otras y las jornadas, que durarán hasta el 4 de mayo, acabaron con la muerte, la ejecución en realidad, de varios sindicalistas, los llamados “Mártires de Chicago”. El Consejo Obrero Socialista de la IIª Internacional que se reunió en París en 1889 determinó que, en adelante, el 1º de mayo se convirtiera en una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los obreros de Chicago.         

Este es el sentido del 1º de mayo que muy a menudo se olvida. No lo olvidaron los trabajadores españoles que, desde comienzos del siglo XX siguieron haciendo manifestaciones contra viento y marea, las más de las veces en unas condiciones muy hostiles. Pero esta fue la enseñanza, la educación de la clase obrera española que se fue transmitiendo de generación en generación. Este fue el espíritu del 1º de mayo de 1936, el último que muchos de los trabajadores españoles, aragoneses, celebrarían en paz. Y realmente fue el último para miles de ellos. Así que, al homenaje a los mártires de Chicago, añadimos el homenaje a estos otros mártires que quedaron en cementerios, pozos, montes, campos y cunetas, asesinados por ser trabajadores y por defender sus derechos y la emancipación de la clase. Su ejemplo, su recuerdo, debe ser un continuo interrogante y un acicate para luchar contra los excesos del capital, siempre presentes aún en nuestros días.         

Tras 40 años de silencio, en los que los primeros de mayo se celebraban a palos y trompicones, llegó de nuevo la democracia que nos permitió, hasta ahora, estar en la calle, reivindicativos siempre, eso sí, pero no perseguidos. Pero esto no fue nada gratuito. Nadie regaló nada. Lo conquistamos. Que no se olvide. Porque, quizá, la relajación y el olvido sean nuestros peores enemigos; porque los enemigos de la clase obrera, porque aún hay clases, siguen siendo los mismos que en Chicago, y son identificables, aquí y en todo el mundo. No dejemos que esto ocurra. La memoria de los caídos por un mundo mejor debe ser nuestra mejor herencia y el motor de nuestra lucha.         

Y no quisiera acabar sin recordar a todos que tal día como ayer, 30 de abril, de 1977, hace 30 años, eran legalizadas las organizaciones sindicales tras la larga noche de piedra del franquismo.         

Esta tierra que contiene la sangre de tantos muertos es nuestra y su recuerdo nuestra herencia. Defendámosla contra el olvido. Quiero terminar con unos versos de Mario Benedetti sobre los desaparecidos: 

Están en algún sitio/ nube o tumba

están en algún sitio / estoy seguro

allá en el sur del alma

es posible que hayan extraviado la brújula

y hoy vaguen preguntando preguntando

dónde carajo queda el buen amor

porque vienen del odio          

Compañeras, compañeros, ¡viva la clase obrera!¡Viva el Primero de Mayo!

 

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