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Montborg. Bitácora, weblog o blog de Herminio Lafoz Rabaza

Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2006.

Malaquías Gil Arantegui

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Malaquías Gil nació en Zaragoza el 15 de septiembre de 1912. Estudió Filosofía y Letras, sección Geografía e Historia en la Universidad de su ciudad natal, donde se graduó con Premio Extraordinario, y fue inmediatamente nombrado profesor ayudante de Historia Medieval. Con veinte años de edad se presentó a oposiciones para Catedrático de Segunda Enseñanza, que aprobó con el número uno, con lo que fue asignado al Instituto de Segunda Enseñanza de la ciudad de Jaca, donde pronto fue subdirector.

De ideas socialistas y afiliado a la FETE, al comenzar la Guerra Civil se incorporó a la lucha como oficial del estado Mayor, con el grado de alférez y comisario de dos brigadas del Ejército republicano. En 1939 se exilió a la República Dominicana donde desarrolló una intensa labor docente y tuvo más de diez mil alumnos, hasta dos años antes de su muerte, el 8 de agosto de 1988. Fue profesor de la Escuela de Peritos Contadores, el Instituto de Señoritas Salomé Ureña, el Colegio calasanz y de la Universidad Autónoma de Santa Domingo y la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, de la cual fue trambién profesor fundador, Decano de Humanidades y Profesor Emérito.

En 1963 fue experto de la UNESCO en Colombia, donde dirigió un proyecto de formación de docentes. Durante veinte años fue técnico de la Secretaría de estado de Educación, Bellas Artes y Cultos, de la que llegó a ser Director del Instituto de Investigaciones Psicopedagógicas. Fue también por diez años asesor de los Centros APEC de Educación a Distancia. Era miembro del Instituto Panamericano de Geografía.

Fue galardonado por el Estado dominicano en 1984 con la Medalla al Mérito Pedagógico Pedro Henríquez Ureña, y el 1986, con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, Gran Cruz Placa de Plata.

Fue autor de numerosos artículos, ensayos y libros de texto, y de un estudio sobre La primera Constitución Dominicana, en colaboración con Javier Malagón Barceló. La mayor parte de sus ensayos fueron publicados por su hija Laura con el título de Estudios Pedagógicos poco después de su fallecimiento en 1988.

(Eloy Fernández Clemente escribe sobre Malaquías Gil en su libro Los aragoneses en América (siglos XIX y XX). El exilio. Zaragoza, 2003, páginas 202-205)

01/02/2006 22:50 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

Teruel, Teruel

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¿Usted es de Teruel?¿Del mismo Teruel?

Hace unos años, mi amigo José Giménez Corbatón escribió un bello texto titulado Crespol: mito y ausencia, para ser incluido en las Actas de unas Jornadas sobre Pueblos Abandonados (Jaca, 1994). De ahí entresaco el texto siguiente, que refleja su -nuestro- estado de ánimo respecto a nuestra tierra: "Con Teruel no se ha cometido "una" injusticia. la historia de Teruel, indagando sólo en este siglo, es una historia de despropósitos y deslealtades. Teruel, me duele mucho decirlo, recuerda a un moribundo crónico en fase terminal. Es una de esas provincias que parecen acaparar el olvido, el desamparo y la inoperancia falaz de los políticos -empezando por los zaragozanos-; víctima también, es probable, de la impotancia resignada, del fatalismo de sus gentes. Unas gentes que han crecido, en su mayoría, con la idea incrustada en el alma de que el más grande se come siempre al más chico. Es como si llevaran décadas viviendo -sin ser muy conscientes de ello- en un exilio interior que más tarde o más temprano se paga con la muerte. El que tarda en sucumbir vive abrumado por la pérdida de un pasado que asu vez es ya muerte. Una ausencia difusa hecha de múltiples y pequeñas carencias. Yo soy un poco como ellos -me pregunto si cada ser humano no debería de aprender que no somos más que una deserción permanente de nosotros mismos- y por eso quizá me interesan sus historias".

05/02/2006 22:25 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

Sciacia

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He estado releyendo a algunos de mis escritores favoritos y Leonardo Sciacia ocupa un lugar, también físico, importante entre ellos. Ya he transcrito algún texto en este blog de su libro Sin esperanza no pueden plantarse olivos (Barcelona, Laia, 1986). Ahora, he subrayado algunos pasajes que literalmente querría comunicaros. Los he elegido porque a mí,  su lectura, cuantas veces los he leído me ha sido de utilidad porque definen o aclaran situaciones cercanas, y lo hacen mejor de lo que yo podría hacerlo. Es así como los vampiros de palabras nos movemos. Pero esta es otra de las infinitas utilidades de los libros: servir de voz a los que no la tienen. Vayamos, pues, a ellos. Caundo le preguntan por el partido, dice: "El partido. Yo nunca he sido comunista, pero he pensado y he actuado mucho según el comunismo. Y ahora hemos llegado al punto final. Ahora hemos llegado al extremo de que se puede acuñar un slogan electoral -si fuera posible decir la verdad en los slogans-: "No hay como la izquierda para realizar una buena política de derechas".

"El protagonista de una novela de Brancati, al final del fascismo se coloca ante un espejo y se dice a sí mismo: "Ahora eres libre, puedes pensar libremente, así, pues, piensa". Pero como no tiene ningún pensamiento entonces empieza a lamentar el fascismo"

"No tengo desgarros en mi conciencia de hombre de izquierdas. La izquierda la he visto siempre -y vivido- como búsqueda, invención, libertad, esperanza. Se puede decir adiós al marxismo y seguir siendo de izquierdas. Diría, incluso, que la única distinción posible entre derecha e izquierda, es actualmente esta: el seguir pensando, el intentar seguir pensando. Un hombre de izquierdas es el que piensa. La izquierda que aún existe es aquella que está únicamente formada por hombres que piensan"

Se sitúa políticamente en la izquierda, "porque es la izquierda quien quiere cambiar las cosas, mientras que la derecha prefiere no cambiar nada, e incluso quiere volver hacia atrás. En ese sentido me considero de izquierdas. Pero también hay cretinos de izquierdas"

"El cretino de izquierdas existe a mi modo de ver a partir de la clase media hacia arriba. No existe a nivel popular. Al nivel popular se es más crítico, en una palabra: más democrático. La definición más hermosa de democracia que he encontrado es la de un norteamericano que dice que por ignorante que sea un hombre sabe si el zapato le aprieta en el pie. En el pueblo ese apretar el zapato se siente. En la clase media, menos..."

07/02/2006 18:23 Autor: montborg. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Yesterday

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En 1971 acababa un cuaderno de poemas que titulé Sinfonía en blue, con versos fechados en 1969 y 1970. Se lo dejé a leer a Eduardo Pons, un compañero de la Academia Cima con el que hice una buena amistad de versos y de risas en aquel lejano preuniversitario. Me escribió una carta. Y hoy no puedo evitar dar esas líneas al aire. No he vuelto a ver más a Eduardo. Tengo la impresión de que murió. Pero en aquella carta me decía cosas que yo francamente creo que denotaban una fina visión:

Barna, 21-7-70

Querido Herminio: Tengo tu cuaderno aquí junto a mí, cerca de un transistor que suena la canción más pachanguera, lo apago y estoy contigo:

¡Quién pudiera estar en tu mundo, cálido, extático (sic), sin que una pasión te mueva el rostro!

Mira, te quedan algunas cosas de colegial como lo de preocuparte por los campos de Castilla o de dónde sean, pero en este cuaderno se ve que tu poesía va siendo más intimista. Yo pienso que evolucionar es cosa de tiempo y que las influencias exteriores (gen. 98) están muy bien siempre que no ahoguen la verdadera personalidad.

Ante un trabajo de dos años todo el mundo debe quitarse el sombrero (el sombrero de la suficiencia, claro). Dices:

Estoy amando a bocanadas

con fiereza, con ausencia,

esperando que tras una esquina

te encuentre sola, desierta

Mas tu ya sabes que no amas así, tú estás siempre fuera de ese horno de pasión que yo bien conozco, estás en la habitación anterior de la panadería donde están los moldes para el pan, las obleas blancas y donde por las mañanas se refugian los niños que no pueden dormir y los viajeros que encuentran un lugar con la temperatura igual a la que debieron estar en el vientre de su madre.

Yo conozco lo acogedoras que son esas habitaciones a la madrugada, quizás llenas de nostalgia y melancolía.

Te encuentro en:

Tienes los ojos tristes,

de tristeza llenos

etc.

Sí, yo también siento como tú esa tristeza esencial "la lejanía del océano". A veces he pesando que tú te conformabas con poco o que el mundo no te interesaba, tienes una forma bien de niño o de una perfecta madurez, a la que yo no he llegado ni llegaré. Y terminas:

(No temo

la lejanía

del océano,

temgo tu palabra)

Te has centrado en ese amor que estabas dispuesto a ofrecer desde hace tiempo y por eso puedes pararte sensualmente en la tristeza

Se fue para siempre

cabalgando en un suspiro

(Aquella tarde llovió

sobre la alameda)

Tus poemas están parados, maravillosamente extáticos, para tus versos el tiempo no existe, están parados.

Si supieses la angustia del tiempo

Ya ves, me dices que te diga lo que me parecen tus versos y lo digo a salto de mata, sin ningún orden, sin concierto. Me gusta el poema que dice:

La lluvia arpegia en los cristales...

el final es bellísimo. Una vez ví en la (...) algo parecido en la vida de R. Tagore, que era el Poema del Rey y la Reina o algo así.

Que dice: Mujer, abre la puerta

                             soy tu misma

Bueno, Herminio, ya ves que todavía existo por aquí y que si me descuido viviré todavía una porrada de años, no estudio, trabajo de mala gana, no escribo y me aburro, esa es mi vida, etc."

Acababa yo uno de los versos del cuaderno:

Pero la esperanza,

que nunca falte.

Que no falte la esperanza

cuando muere la tarde

sobre el amargo idilio

de los trigales

08/02/2006 23:03 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

Antifranquismo y fin de la dictadura

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En los últimos tiempos, algunos publicistas con pretensiones de historiadores revisionistas han pretendido dar nuevamente vida al tópico de la debilidad extrema de la oposición a la dictadura franquista. La insistencia en tal formulación podría considerarse paradójica si tenemos en cuenta que ni en la vida política ni en la sociedad española está asentada la relación directa entre la lucha contra la dictadura y la democracia actual. Y no porque no existan sólidos argumentos para fundamentarla. En efecto, si bien resulta evidente que el antifranquismo no logró el derrocamiento del régimen encabezado por Franco, también lo es que existió siempre una oposición organizada y que, desde el inicio de la década de 1960, la movilización sociopolítica, impulsada decisivamente por el activismo antifranquista, causó una profunda erosión a la dictadura y contribuyó de manera determinante a su irreversible crisis.

Conviene destacar, en primer lugar, que la dictadura franquista tuvo que hacer frente siempre a una oposición organizada incluso en los primeros años de vida del Nuevo Estado, cuando la represión contra los vencidos alcanzó cotas extraordinarias. Más tarde, con la finalización de la II Guerra Mundial y la esperanza de que el hundimiento del fascismo en Europa alcanzaría también a España, se produjo una notable reorganización y actividad de la oposición y un episodio de lucha armada contra la dictadura de notable entidad; sólo hay que recordar lo declarado por Camilo Alonso Vega, director general de la Guardia Civil en la década de 1940 y posteriormente ministro de la Gobernación desde 1957 hasta 1969, refiriéndose al fenómeno guerrillero, un problema de gran trascendencia, dijo, porque "perturbaba las comunicaciones, desmoralizaba a las gentes, destrozaba nuestra economía, quebrantaba nuestra autoridad y nos desacreditaba en el exterior". Desde luego, la formulación es exagerada pero reveladora del impacto del fenómeno. En todo caso, la oposición a la dictadura española en las décadas de 1940 y 1950 fue notoriamente más importante que la oposición a los regímenes fascistas o a otras dictaduras europeas en tiempos de paz, a pesar del imponente aparato represivo desplegado por el franquismo.

Desde comienzos de la década de 1960, la progresiva extensión de una conflictividad social multiforme, que tuvo en el antifranquismo su motor esencial, comportó gravísimas consecuencias para la dictadura, aunque tal conflictividad no tuviera un carácter general y masivo y no lograra precipitar el fin del régimen, como apuntan reiteradamente todos aquellos que quieren minimizar el papel de la oposición a la dictadura. Y es que ignoran que para evaluar el impacto del antifranquismo sobre el régimen hay que tener muy presente la naturaleza del franquismo. El orden franquista se declaraba y era absolutamente incompatible con el conflicto social, que afirmaba haber erradicado definitivamente de la sociedad española, e identificaba la ausencia de conflictos con la paz de Franco, presentada como uno de sus activos fundamentales y además un rasgo definidor del régimen. Por tanto, la quiebra de esa paz en cada conflicto social y la transgresión de la legalidad que comportaba, independientemente de su origen y dimensión, constituía un desafío que cuestionaba directamente al régimen y que éste consideraba que debía combatir frontalmente, aunque ello le ocasionara nuevos y, a veces, graves problemas. Por otra parte, el franquismo era también incompatible con toda forma de oposición, con lo que denominada genéricamente la subversión o la anti-España, y para ello había creado y desplegado un formidable aparato represivo. Por tanto, para la dictadura, la existencia de conflictividad social y de una oposición política activa significaba más que un desafío y una amenaza: constituía la manifestación del fracaso de un régimen político que había proclamado un Nuevo Orden donde ni el conflicto ni la oposición tenían cabida. En consecuencia, la conflictividad social y la acción opositora fueron muy desestabilizadoras para el régimen y contribuyeron decisivamente a la aparición, ya en la década de 1970, de un problema del todo irresoluble para el franquismo: la falta de legitimidad democrática. Ciertamente, el franquismo nunca la había tenido ni la había buscado, y hasta entonces tal carencia no había constituido un problema grave; pero desde finales de la década de 1960 adquirió tal carácter, justamente porque la dictadura era desafiada y combatida interiormente de forma creciente, y porque al mismo tiempo sectores sociales y políticos que le habían dado su apoyo hasta entonces consideraban indispensable la aproximación a las democracias europeas, algo imposible de alcanzar cuando la continuada acción represiva para contener el disentimiento demostraba cotidianamente que no se sustentaba en el libre consentimiento de los ciudadanos españoles.

Ahora que se ha empezado a reconocer socialmente el impresionante coste humano de la represión franquista de guerra y posguerra es oportuno recordar que la conflictividad social y la acción opositora que fueron determinantes para el final de la dictadura no resultaron gratuitas para sus impulsores; al contrario, tuvieron elevadísimos costes en forma de detenciones, torturas, condenas de prisión, exilio, pérdida del trabajo o de los estudios, etcétera. Téngase en cuenta que solamente los expedientes abiertos por el Tribunal de Orden Público desde su creación en 1963 hasta su supresión en 1976 afectaron a más de 50.000 personas, y un número no insignificante sufrieron la actuación de la jurisdicción militar.

El franquismo no se sustentó solamente en la coacción y la violencia, tuvo importantes apoyos sociales e institucionales y se benefició de la pasividad de muchos, aunque no debe desconocerse que ello fue, al menos en parte, producto del miedo que logró inocular en la sociedad española. Pero el antifranquismo en sus diversas manifestaciones no fue una exigua minoría de la sociedad, y sólo desde la banalización frívola o desde la manipulación interesada puede minimizarse el papel de una inmensa minoría de trabajadores, estudiantes, profesionales e intelectuales que, ejerciendo derechos prohibidos, reclamándolos o solidarizándose con las víctimas de la represión rompieron el orden franquista y llevaron a la dictadura a un callejón sin salida.

Carme Molinero y Pere Ysàs son miembros del Centro de Estudios sobre las Épocas Franquista y Democrática de la UAB.

*Fuente : EL PAÍS - 12-02-2006

20060213215518-casas.jpgEn estos últimos tiempos, al menos a mí, cuando se habla de la memoria histórica, me asaltan dos sensaciones. Por un lado, hay un guirigay creciente de gentes dedicadas, a veces sin orden ni concierto, a la búsqueda de datos, al consumo de libros sobre la guerra; van y vienen, forman asociaciones, vienen y van, pero no acabo de ver claro a dónde va todo este esfuerzo. Quizá tenga su explicación en la otra sensación (bueno, más que sensación, certeza), de que todo esto, lo de las víctimas, lo del sufrimiento, lo del reconocimiento, a los poderes públicos, al menos a los aragoneses, les importa poco, si acaso si hay que salir en la foto. Con la que está cayendo, en otras comunidades hace tiempo que han empezado a trabajar en una misma dirección, véase el caso de Extremadura, donde Gobierno Regional, Diputaciones Provinciales y Universidad firmaron un acuerdo para trabajar en la recuperación de la memoria histórica; en Andalucía, el proyecto todoslosnombres, va, según  sabemos, razonablemente bien, gracias a la colaboración de expertos, universitarios o no, Gobierno Regional y CGT. Este proyecto tiene asesores de lujo como Josep Fontana o Julián Casanova. Y mientras tanto, aquí ¿qué? Mucho ruido. Quizá lo más trabado, pero veremos en qué dirección, sea el programa de Monegros. El Gobierno, con su "Amarga Memoria" (que, por cierto, fue un programa que propuse yo y en lo que conozco no se parece en nada a aquel que razonadamente expuse), IU y PCE, con CCOO y Fundación de Investigaciones Marxistas, fundado una Asocación por la Memoria Histórica; la Fundación Bernardo Aladrén con lo suyo; la Asociación Pozos de Caudé y los del "frente de Teruel", también a lo suyo... Y, mientras tanto, los reales, los familiares, vagando y mendigando noticias que a veces es imposible adquirir, precisamente por falta de un lugar común, liderado y financiado por el poder público. Aunque si nos hace tanto caso como a la proposición que hizo la Fundación Bernardo Aladrén en las Cortes Aragonesas hace casi dos años en favor de los represaliados por la guerra civil y el franquismo, que no han sabido, o querido hacer un pronunciamiento, aunque fuera muy neutro. Intereses ¿políticos? siempre por encima de la voluntad de los ciudadanos. Componendas para no ofender a la caverna que, por otra parte, cuando quiere, vuelve a intentar el comienzo de los sacrificios ¡Cuándo aprenderemos! Eso nos pasa por no controlar, desde las organizaciones, a quienes nos van a representar ¿o si controlan algunos? Todo es muy inquietante y nuestro plus de fe decrece peligrosamente. Y no digamos la de los ciudadanos de a pie. La derecha trabaja, nosotros soñamos con no molestarla. La derecha miente públicamente y sin ningún rubor sobre todo tipo de asuntos importantes para la vida colectiva y nosotros desmovilizamos nuestra capacidad de reacción no fuera a ser que nos pasáramos y algún pez gordo se sintiera ofendido por nuestras apreciaciones. Cómo recuerdo aquélla reunión del Club Naútico de la intelligentsia (?) zaragozana y aragonesa para dar apoyo a estos sociatas que hoy ni tienen el detalle de convocarnos para darnos alguna explicación de sus proyectos o escuchar nuestras observaciones. Nada. Sólo tienen ojos para el amigo parista. Ya vendrán otra vez y les daremos lo que merecen: ¡butifarra!
13/02/2006 21:55 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

Agustín Gómez-Arcos

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Tal vez no os diga nada este nombre. A mí tampoco hasta hace unos años cuando mi amigo José Gómez me habló de él. Era su tío. Y entonces recordé que había visto una reseña de su muerte en El País. José me dejó un libro suyo, Un pájaro quemado vivo, y un libro sobre él, Agustín Gómez Arcos: un hombre libre (Diputación de Almería, 1999). Con ellos conocí un excelente talento. He aquí una reseña de este escritor maldito pero imprescindible para recuperar nuestra cultura de postguerra (de M.J. López Díaz, El País, edición Andalucía, de 6 de octubre de 2004):

Bajo el título Momentos en la vida de Agustín Gómez Arcos el Ayuntamiento de Enix (Almería) ofrece una exposición que culmina una serie de actos en homenaje al escritor nacido en este pueblo y que se exilió a Francia en los años sesenta. Gómez Arcos (Enix, Almería, 1933-París, 1998) fue galardonado en dos ocasiones con el Premio Nacional de Teatro Lope de Vega, además de ser finalista cuatro veces del Premio Goncourt. La exposición recoge una serie de fotografías del escritor y documentos personales cedidos por su sobrino, Antonio Gómez Delfa. Entre los documentos aportados se refleja el respeto de quien fuera presidente de la República Francesa François Mitterrand hacia el autor español.
En su casa natal se lee desde el viernes una placa que reza: "En esta casa nació Agustín Gómez Arcos. Hombre libre". Fue un tributo más a su memoria, junto con la presentación de las bases del Premio Anual de Novela Agustín Gómez Arcos auspiciado por el Instituto de Estudios Almerienses y la calle que lleva su nombre. El profesor José Heras Sánchez, biógrafo del autor, ha sido el artífice de la "testimonial" exposición que podrá visitarse en octubre en la Casa Consistorial. Heras advierte de que para comprender la obra literaria del escritor hay que aceptar que su intención no es otra que la de "denunciar la dictadura y la represión social que atenazan las libertades individuales y sociales en el extenso período comprendido entre la rebelión del general Franco contra el poder de la República y su muerte en noviembre de 1975".
El exilio de Gómez Arcos motivó que casi toda su obra se editara en francés y que en España esté casi inédita la mayoría de su producción. Su reivindicación política y su crítica mordaz a la sociedad de la época le depararon varios desengaños hasta la marcha de su tierra natal. El primero de ellos sería en 1960, con la presentación al Primer Festival Nacional de Teatro Nuevo de su farsa Elecciones Generales. Pese a resultar ganadora, la censura le retiró el premio y no permitió su representación. Un año más tarde presentó su obra Diálogos de la herejía al Premio Lope de Vega. A pesar de que también resultó premiada, su concesión generó una fuerte polémica y a la postre quedó anulado.
"Día a día la amargura va minando su fortaleza hasta que decide el exilio. También contribuyeron la cicatería y el egoísmo de la élite del mundo del teatro y de la cultura oficial. Por esos años, en España y principalmente en Madrid, la escena se hallaba acaparada por un reducido grupo de escritores que cuentan con el beneplácito de las instituciones del régimen y con el aplauso de un gran sector del público", reflexiona Heras.
La suerte del almeriense cambió para siempre cuando, transcurridos ocho años de su exilio, directivos de la Editorial Stok le pidieron que escribiera una novela. "Aceptó y se marchó a Atenas, cuna del mejor teatro clásico, donde quedó enterrada la que había sido su gran pasión -el teatro-, para ver nacer al narrador cuyos relatos le darían, en breve tiempo, la fama que la dramaturgia le había negado", describe el profesor Heras.
L’agneau carnivore (El cordero carnívoro)
es el título con el que apareció su primera obra narrativa en 1974 publicada por Stok y que mereció el Premio Hermes. Su segunda novela, María República, aparece en 1976 y su autor resultó seleccionado para el Goncourt. La afirmación de su talento llegó al año siguiente, 1977, con la novela más traducida y premiada, Ana non. Con ella consigue nuevamente ser finalista del Goncourt. Confirma el éxito de esta novela el hecho de que en 1985 se habían vendido 300.000 ejemplares. Fue traducida a 16 idiomas.



16/02/2006 21:08 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 8 comentarios.

Buscando el papel de la mujer obrera

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He encontrado en la página de Asturias republicana una carta muy interesante para conocer mejor tanto el movimiento obrero que se fraguó en los años 70 del siglo XIX, como el papel de las mujeres en él y en la sociedad que se estaba construyendo:

Carta de una obrera de Barcelona a La Federación.


"Compañeros del Consejo de redacción de La Federación:

Queridos hermanos: No siéndome dudoso vuestro modo de pensar respecto a las ideas de La Internacional de trabajadores, me atrevo a esperar de vosotros que daréis cabida en las columnas de vuestro periódico a las siguientes líneas, a cuyo obsequio os quedará agradecida vuestra afectísima hermana, que os desea salud, trabajo y justicia.- Elisa Huigon.

Siendo la primera necesidad para el progreso de la especie humana la redención de la esclavitud de la mujer.

Considerando que el fanatismo religioso hace de ella un ser degradado y sin conciencia, que le obliga a permanecer indiferente ante el nuevo orden socialista obrero que se realiza dentro del colectivismo.

Considerando que otra de las principales causas de la esclavitud de la mujer es el bochornoso e insignificante papel que desempeña en seno de la familia, de cuyo jefe es la primera en sufrir las consecuencias de su suerte adversa y su mal trato, compartiendo raras veces con ella la felicidad y la dicha de que es objeto por su saber, por su lisonjero estado de salud, o por sus riquezas.

Considerando que, de no tomar parte en las graves cuestiones sociales que hoy se agitan con relación a la educación, consumo, producción, cambio y derecho al trabajo, que tan poderoso influjo ejercen en los destinos de la mujer, sería preciso resignarse a ver como un bien el grave mal que va minando nuestra existencia, y por consiguiente, la de las generaciones venideras, cuya ponzoña nos veríamos obligadas a legarles.

Que sería un crimen de lesa humanidad seguir por más tiempo perniciosas máximas teológicas, preocupaciones anti-naturales, cuando tenemos un programa explícito de economía social en perfecta consonancia con la ciencia y con la naturaleza de la mujer.

Por estas razones y otras que pudiera emitir, recomiendo a mis hermanas J. Sánchez, de Palma de Mallorca; María Rodríguez y Fernández, de Madrid; Modesta Periu, de Zaragoza; Narcisa de Paz y Molín, de Granada, y a cuantas les sea simpático el movimiento obrero que hoy se efectúa en el seno de la Asociación Internacional de Trabajadores, sean o no obreras, nacionales o internacionales, se sirvan ponerse de acuerdo con la que suscribe respecto del sistema de propaganda que conviene adoptar, cada una en su respectiva localidad, para hacer salir de la indeferencia y miserable situación a nuestras hermanas, sin menoscabo y dentro siempre de la pureza de los principios colectivistas.
Dirigirse al Ateneo Catalán de la clase obrera, Mercaders, núm. 12, Barcelona.

Barcelona, 28 de Julio de 1870.- Salud y redención.- Elisa Huigon"

25/02/2006 19:01 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

Inventario

Hoy por la mañana he llevado a mis alumnos de 4º de ESO a ver cómo se está ordenando un archivo, el de la UGT. Me apetecía salir del centro y además con alumnos, caminando bajo un aire helado por todo el ACTUR. Al fin hemos llegado al Centro de Formación Arsenio Jimeno. Nos estaban esperando Elena y Julián. Allí han estado. Han escuchado a Julián. Luego, al cabo de una hora, ya se han cansado. Pero han salido y han visto que más allá de las paredes del Instituto hay vida. Quiero creer que se han dado cuenta de que existen lugares donde se trabaja calladamente y en silencio, donde se praparan los materiales que luego servirán al historiador. Hoy han podido, si han abierto sus ventanas, ser testigos del nacimiento de un centro de documentación. Tal vez mañana estos mismos alumnos vuelvan aquí para hacer sus trabajos, sus tesis. Que así sea.

Leo en EL PAIS una noticia que no sé cómo tomarme. "Carmen Sanz Ayán ingresa en la Academia de la Historia". Un momento, algo aquí no funciona. Cómo yo, que soy profesor de historia, creo que bastante informado, no sé quién es esta profesora (de Historia moderna). ¿Es que yo estoy menos informado de lo que yo pensaba?¿Es que esto de la Academia de la Historia está fuera del mundo? Confieso que no había oído hablar nunca de ella. Así vamos.

Me he despedido de la promoción de este año de la Universidad de la Experiencia. Han sido 30 horas juntos y, como les decía esta tarde, creo que hemos aprendido todos a ver la historia de forma diferente a como la aprendieron. Como un método de análisis de la realidad que nos ayuda a entender mejor lo que nos rodea. Ha sido un buen grupo. Uno de los alumnos, al final de la clase me ha dicho que conocía a m i tío Benigno y muchas otras cosas más. El bar Alegría, del Camino de las alcachoferas, que regentaban mis tíos en una época ya lejana, resulta que era el Centro Republicano de San José que dominaban los anarquistas. Su padre, que era de la UGT era el único que podía entrar allí. Su padre trabajó en La Zaragozana, donde era muy apreciado por los trabajadores. El día de la sublevación de julio, su padre se dedicó a quemar los archivos de la UGT. Unos días antes, se habían reunido unos 200 falangistas en el Frontón Cinerma y esos, así se lo contó su padre, fueron los que fueron directamente a los cuarteles en los que se preparaba el golpe. Me ha dicho también que los fascistas cogieron a algunos de los anarquistas más débiles y les hicieron "cantar". Cuando denunciaron a sus compañeros, que fueron ejecutados, les dijeron: "Ahora, id a Caspe, y allí hareis de espías nuestros, si no quereis que se sepa lo vuestro". Pero en Caspe lo sabían y los denunciantes desaparecieron y nuncas más se ha sabido de ellos. Un anarquista que trabajaba en Tudor, estuvo escondido en un agujero en la cuadra de su casa durante mucho tiempo... Todo esto, y algunas cosas más, en una conversación apresurada. ¡Cuánta agua retenida!

Después he bajado al Centro y he entrado en el Corte Inglés a ver libros. He visto lo de siempre. es decir, estanterías de libros, todos sobre dos o tres temas. Pero me he encontrado con Andrés Cuartero. Hemos hablado sobre el próximo libro dedicado a Antonio Garulo. Reflexiona sobre qué poco tiempo se pudo dedicar entonces a los viejos cuando había que actuar muy depresa para que no se cayera el invento. Todos llegaron tarde. Quizá traían un mensaje de otro tiempo, quizá sólo reclamasen árnica para sus heridas, ser escuchados, ¡qué sé yo! Pero es un drama sobre el drama. La supervivencia les dejó fuera de un mundo que trajeron con su sacrificio. Recordamos mucho estos días a las víctimas cadáveres (bueno, recordamos algunos), pero hemos olvidado a las víctimas-supervivientes. En resumen, cuando tanto se habla de atender a las víctimas, de mimar a las víctimas, cuánto silencio hay sobre todas esas otras víctimas.

27/02/2006 21:28 Autor: montborg. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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