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Diputación Provincial de Zaragoza. Los profesionales reflexionan en el palacio de Sástago sobre el agua y la intervención humana

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Montborg. Bitácora, weblog o blog de Herminio Lafoz Rabaza

Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2005.

01/09/2005

El final del verano

Pues, después de dos meses largos, ya estamos aquí de nuevo. Sorpresas de todos los veranos: los muertos que se van despacio, sin hacer ruido cuando todos estamos en otra cosa (Sebas López); y otros muertos que no acaban de irse, el franquismo por doquier. Ya no contentos con hacer libelos con todo lo madrileño, se meten en los blogs como este. Me he encontrado citado en un períodiquillo facha porque en este blog hablo de la SER. Supongo que tienen un resorte que cuando se dice SER saltan ellos y lo invaden todo. Un arma efectiva. Pero, que no me busquen, porque me encontrarán. A ver si cuando escribo que Jiménez Losantos (por cierto, qué apellido ¿no?) es un fascista, les salta la campana y me sacan en todos sus panfletos. Porque, ¿a quién sirve de verdad? ¿A los escuadrones negros que están presentes en nuestra historia contemporánea?¿Qué oscuros beneficiarios están detrás de este histrión?¿Quién paga todo este potencial mediático en el que se desenvuelve? Porque no nos creeremos ahora que es un tipo que trabaja solo, un comunicador que actúa frente al poder sociata y polanquista. Un héroe de la libertad de prensa y de la otra. ¿Nos lo podemos creer? ¿Es suficiente el pago de algunas fruslerías de ese adalid de la libertad que es Dª Espe?¿No se merece algo más?
01/09/2005 00:14 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

02/09/2005

foto01_new.gifHe vuelto a Sciascia. Hace tiempo que leí Sin esperanza no pueden plantarse olivos, un hermoso libro en el que subrayé muchas cosas. Para este fi de semana me llevo la siguiente: "La cultura ha sido concebida siempre como un ornamento, como algo que no tiene nada que ver con las condiciones de vida. Para mí, por tanto, entrar en una clase en la que había cuarenta niños, entre los cuales al menos treinta tenían hambre, y tenerles que explicar historia, limitándome sin embargo a la primera guerra mundial, sin ir adelante porque se debía hablar solamente del pasado en términos retóricos, no sólo era algo que me parecía absurdo, sino también un poco infame. En la actualidad las lecciones de la escuela son muy distintas. En un cierto sentido puede decirse que la escuela ya no existe. Tal vez, no lo sé, en la provincia, en ciertos pueblos, la misma asume aún un valor, ello hablando siempre exhortativamente, porque veo que aquí vosotros, en Santo Stéfano, tenéis un instituto con un enfoque lingüístico y pedagógico ¿Y la agricultura? Es algo absurdo que no exista un instituto con una especialización agrícola. Por tanto la escuela es un poco como en mis tiempos, a fin de cuentas. Es un pequeño ornamento. Entonces es un poco absurdo que vosotros estéis aquí oyendo al maestro que os habla de lingüística, cuando a vuestro alrededor tenéis tantos problemas reales. El oficio de enseñar y también el oficio de aprender en estas condiciones sigue siendo absurdo".
02/09/2005 20:13 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

05/09/2005

SEPTIEMBRE

thfoto.jpgAntes de empezar todo, es mejor sumergirse en las badinas de los poetas. Y he recordado en este septiembre pegajoso, caluroso, a una poeta turolense, Teresa Agustín, a la que conocí hace mucho tiempo y a la que hace también mucho que no veo. De su hermoso libro La tela que tiembla, editado por Olifante, unos poemas dedicados a septiembre:

Como la hora del alba, nadie sabe. Como un navegante
entre el agua del río y el agua del cielo, la casa vacía
tras el verano. Y cualquier sombra pinta un cuadro del pasado
en las paredes blancas. Es como si los fantasmas
no supiesen cómo vestirse. Es como si el aire,
todavía cálido, se abrigara con el frío. La casa vacía
tras el verano, como un navegante entre el agua del río
y el agua del cielo, la casa vacía tras el verano.

Esperar. Soy solo una mujer que espera un tren.

En septiembre, en esta estación
que cruza el tren donde mi único consuelo
es un café caliente.

En septiembre soy sólo una mujer
que espera y espera un tren.
05/09/2005 19:26 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

12/09/2005

Cuánto cuesta la democracia

biblioteca.jpgY esto viene a cuento de nuestro glorioso comienzo en el Instituto. Desde hace muchos años, los que han ocupado la administración educativa, de todos los colores y pelajes, no han hecho nunca prospectiva ni previsiones. Algo que hacemos con nuestros alumnos de 3º de ESO, estudiar el crecimiento de las ciudades, los movimientos especulativos, las construcciones de viviendas, etc.no es capaz de hacerlo una administración con arquitectos, inspectores y demás. La Margen Izquierda de Zaragoza, hace años que crece por encima de cualquier otra zona. Y nuestro Instituto desde hace por lo menos 10 años ha sufrido la falta de previsión. Aulas demasiado llenas, deplazamiento de profesores y alumnos a otros edificios, ratios imposibles... nada. Siguen pensando que la calidad de la pública consiste en que guardemos a los niños, no importa que no haya bibliotecas, ni salas de ordenadores, ni desdobles, ni laboratorios. Como si desde los años 70 no hubiéramos dicho ni hecho nada. Como si todo lo que ha llovido no fuera más que un soplo para nuestro Director Provincial que ha debido habitar otro planeta (La prensa transcribe su decisión: "El uso de los espacios es el adecuado a las necesidades del centro", en el Heraldo de Aragón de 10 de septiembre)O sea, que para lo que enseñamos, ya está bien con lo que tenemos. O, ¿cómo se puede interpretar sus presuntas palabras? Los medios visuales han mostrado laboratorios desmantelados y fondos de pasillo convertidos en aulas ¿Es este el ideal sociata de este servidor público? Pues apañados vamos. Esto es una muestra más de la funesta manía de los gobernantes de mostrar altivez cuando alguien opina distinto a ellos o pide algo. Para estos, el poder debe ser sin fisuras ni debilidades con los administrados. Ya está muy visto esto. Desde la izquierda debemos ser implacables con estos desmanes. El haber sido blandos nos condujo en esta ciudad y en esta región, por lo menos, a la pérdida de credibilidad y a todo lo demás que vino. ¿Esto es lo que quiere de nosotros Marcelino?¿Hacer caso a la derecha, al sedicente Biel, y atizar a la izquierda?¿Sabe Marcelino que el Avempace es un centro en el que predominan las ideas progresistas en lo didáctico, en lo social y tal vez en lo político? Este trato no es nuevo pero yo ya me estoy hartando de este juego. Elegimos a unos ciudadanos, les damos nuestro poder soberano y nos ningunean cuando no nos atizan y nos hacen callar. ¡Ya basta! Quiero y solicito la dimisión del Director Provincial. Y de la Consejera (que en la entrevista de costumbre de comienzo de curso, nos toca la lira angelical. Y dice que lo que quiere es seguir siendo Consejera con Marcelino y con Biel...). Y que conste que sé que todo es cuestión de ineptos. Pero me cansa que la izquierda ponga siempre a ineptos en puestos clave. Vale.
12/09/2005 20:10 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

14/09/2005

Suma y sigue

Hace dos días, la ministrica del ramo hizo unas declaraciones de guinda. Venía a decir que los del Avempace habíamos politizado los problemas políticos (sic). Como en los viejos tiempos. La maldita política se mete en todos los asuntos y lo estropea todo. El discurso: las cosas marchan bien; del España va bien hemos pasado a España va superbien. Pues como decía, somo unos políticos de mierda que utilizamos a los alumnos para conseguir nuestros malvados fines que no son otros que estropear los bonitos visillos que han puesto nuestros sociopares en la Comunidad. Pobre ministrica, ella no hace política, la borda; tiene una Dirección General de Política Educativa que supongo que no hace ni política ni educativa, sólo es un error semántico. Por cierto ¿qué hace la Dirección General de Política Educativa?
Esta mañana, como tutor de 2º de Bachillerato, he hecho la presentación ante mi grupo, de ¡32 alumnos! La clase a rebosar y dos de ellos sin asiento. Y eso que ha faltado una alumna. Pues esto es lo que hay. Sortearemos los asientos para que se sienten todos al menos una vez por semana. Y eso que somos de letras y ya se sabe que la Historia, con que se empolle, pues ya basta. ¿Qué es eso de utilizar las "nuevas" tecnologías?¿Qué es eso de ver lo que trae internet?¿Qué es eso de hacer una Historia que sirva para comprender el entorno? ¿Para qué sirve eso? Con que se sepan de memoria la lista de los reyes godos y no se hable de la guerra civil ni del franquismo, va bien. Ya vendrá la selectividad. Que dimitan todos.
14/09/2005 16:47 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

16/09/2005

La memoria

memoriacanaria.jpgEstos días recorre la red un rumor. Y también la prensa se ha hecho eco de él. Parece que el gobierno ralentiza la elaboración del proyecto de Ley de la Memoria para, se dice que ha dicho la vicepresidenta de la Vega, incluir también a los del otro bando, "para restañar heridas". Como el tema estremece de oirlo, yo no digo nada más (al menos de momento), pero transcribo una carta de una militante socialista, Belén Meneses, al presidente Rodriguez Zapatero, al compañero José Luis, con la que me siento plenamente identificado:

"Permíteme dirigirme a ti, no en tu calidad de presidente del Gobierno de España, sino como compañero de partido con quien comparto un sentimiento de lealtad y justicia hacia todos aquellos que dieron su vida por la causa republicana. Estoy convencida, que las palabras que pronunciaste el pasado mes de mayo acompañando a los españoles supervivientes del campo de concentración de Mauthausen, eran palabras sinceras pronunciadas por quien conoce bien lo que significa vivir con el peso de la ausencia de un ser querido causada por la barbarie humana. Recibid “mi homenaje, mi reconocimiento y entrega a vuestra causa”, proclamaste ante los excombatientes republicanos.
Por esa entrega a la causa republicana y ese reconocimiento a los principios que la inspiran, y porque por primera vez un gobierno democrático se ha comprometido a rescatar la memoria de los grandes olvidados de la Guerra Civil y la represión franquista, me ha desconcertado la alarmante noticia divulgada por diversos medios de comunicación, haciendo referencia al supuesto freno de la Comisión de la Memoria por parte de la vicepresidenta Mª Teresa Fernández de la Vega; me ha parecido, cuanto menos inquietante, no tanto por la ralentización del proceso como por la justificación que supuestamente (hasta que no se produzca una confirmación prefiero creer que estamos ante un supuesto) habría motivado esta decisión del Gobierno. Según la información aparecida en la prensa, el Gobierno socialista pretende acometer “un proyecto ambicioso que contente a los dos bandos y no sirva para reabrir heridas, sino para cicatrizarlas", cuando el propósito inicial, según las propias palabras de la vicepresidenta, era "reparar la dignidad y restituir la memoria de aquellas personas que fueron represaliadas por defender unos valores que hoy disfrutamos como sociedad democrática". No se trataba pues, y así lo entendimos quienes celebramos sinceramente esta iniciativa, de satisfacer o contentar a todo el mundo.
Francamente, no concibo cuanto más podemos hacer por “contentar” a quienes durante cuarenta años han sido homenajeados, indemnizados glorificados y elevados a la categoría de héroes. Los muertos del bando vencedor fueron localizados allá donde estuvieran sus cuerpos, repatriados sus restos a cargo del Estado si era preciso y sepultados por sus familias conforme a sus creencias religiosas. Del otro lado quedaron los fusilamientos indiscriminados, las persecuciones, las torturas, los abusos y las humillaciones como preámbulo a la depuración política que había de durar hasta los últimos días de vida del dictador. No alcanzo a comprender que más compensaciones podemos ofrecer a quienes han obtenido por parte del Estado reconocimientos, ayudas y atenciones. ¿Tal vez renunciar a la verdad y a la justicia para quienes siguen siendo considerados los derrotados del glorioso alzamiento nacional? Creo sinceramente que cuantas renuncias podían hacerse por parte de quienes perdieron la guerra, se han hecho ya con creces.
Entre la generosas concesiones que protagonizaron los desafectos al régimen franquista (como gustaba llamar el dictador a todos los que se opusieron a su sistema totalitario fundamentado en el terror) con el fin de favorecer una transición pacífica, cabe destacar la renuncia a realizar un proceso judicial al franquismo, pero el hecho de no emprender acciones judiciales contra quienes persiguieron, torturaron y asesinaron no significa renunciar a la justicia, y justicia, según la definición de nuestro diccionario, es “dar y reconocer a cada uno lo que le corresponde”, que nada tiene que ver con dar a todo el mundo lo mismo, lo merezcan o no. Sabes bien que no todas las causas son igual de nobles y no siempre la victoria está del lado de la razón. Ni todos son víctimas, ni todos verdugos.

Para equiparar a los dos bandos y unificar las atrocidades de unos y otros, ya tenemos a los farsantes revisionistas que se esfuerzan por reinventar la Historia a su conveniencia, justificando el golpe militar y minimizando los efectos de la Guerra Civil y la posterior dictadura. Si cometemos la injusticia de medir con el mismo rasero a quienes defendieron la legalidad constitucional vigente, con quienes pretendieron aniquilar los valores democráticos conquistados durante la República y a quienes lucharon por mantenerlos, estaremos institucionalizando estas posiciones sectarias y dando la razón a quienes abogan por el olvido y la amnesia colectiva, frente a los que defendemos la necesidad de rescatar nuestra memoria y desenterrar del olvido la página más negra de nuestra reciente Historia. No podemos meter en el mismo saco a víctimas y verdugos; a los que sufrieron con los que causaron el sufrimiento; a quienes defendieron la legalidad con los que se sublevaron contra ella; a quienes impusieron sus ideas con las armas a quienes abogaron por el respeto a la voluntad popular.
Con motivo de la modificación del Código Civil para reconocer el derecho a contraer matrimonio a los homosexuales, declaraste en el Congreso que estábamos “construyendo un país más decente, porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros”. Y yo te pregunto compañero, ¿cómo podemos construir una sociedad decente, sustentada en el abandono y la indiferencia hacia aquellos que colocaron los cimientos de un sistema democrático que hoy constituye nuestro modelo de convivencia? ¿Cómo puede llamarse decente un pueblo que mantiene los cuerpos de miles de sus ciudadanos enterrados en fosas comunes, pudriéndose olvidados en cunetas y caminos dispersados por toda nuestra geografía? ¿Cómo un Estado decente mantiene un descomunal monumento funerario, destinado a custodiar el cuerpo putrefacto de un dictador y a ensalzar la humanidad de su persona y justificar su política del terror y los crímenes perpetrados, monumento que para burla y escarnio fue construido por los presos políticos convertidos en esclavos? Y hablando de humillaciones, ¿No es humillante que quienes defendieron un Gobierno legítimamente establecido fueran juzgados como rebeldes por los que apoyaron un golpe de Estado, sin que después de siete décadas ningún gobierno democrático haya reconocido institucionalmente la dignidad y reparado moral, social y jurídicamente el honor de aquellos hombres y mujeres? ¿Acaso no es una humillación para las víctimas del franquismo tener que convivir con los nombres y las estampas de los asesinos de sus seres queridos, treinta años después de enterrado el dictador?
No voy a recordar anteriores etapas de gobiernos del PSOE, quizás en otro momento. Únicamente señalar, que muchos socialistas nos sentimos decepcionados ante la pasividad del partido que en cuatro legislaturas nunca encontró el momento de ocuparse de las victimas del franquismo, pero después de ocho años de gobierno del Partido Popular en los que nada esperábamos, y con un partido en el Gobierno que en los años de oposición se ha implicado activamente, a través de acciones y resoluciones, en promover la recuperación de nuestra memoria histórica, se han creado unas expectativas que no pueden ser defraudadas de nuevo. Es el momento que el Gobierno que presides tome la iniciativa y se imponga este deber de memoria y justicia, sin ceder ante la presión y las intimidaciones de la derecha y toda su organizada caterva mediática. Si claudicamos ante quienes proclaman sin rubor que la responsabilidad por lo ocurrido en nuestro país es igual para todos, estaremos inflingiendo una nueva derrota, más dolorosa si cabe, a quienes ya fueron sometidos por las armas y condenados a vivir durante varias generaciones con el estigma de la derrota a sus espaldas.
Dices que “la principal seña de identidad de la izquierda tiene que ser la valentía”, que “hay que gobernar con principios”, que no crees en el pragmatismo porque “el pragmatismo es siempre un recurso para esconderse ante las dificultades”. Pues bien compañero, en tu mano está que la memoria histórica continúe siendo la gran asignatura pendiente de nuestra democracia, o se convierta en un referente de responsabilidad política para las generaciones venideras. De ti depende que nuestros hijos aprendan que gobernar para todos es tomar partido por los que más lo necesitan, y de ninguna manera significa permanecer imparcial ante las injusticias. No podemos transmitirles el legado de que merecen el mismo trato quienes luchan por la libertad que quienes la combaten. Es sin duda una gran oportunidad para poner de manifiesto la firmeza de tus convicciones; para demostrar tu integridad y el valor de tu palabra. Es mucho más que un compromiso electoral, es una obligación moral con quienes se dejaron la vida por defender unos ideales que hoy compartimos y defendemos.
Entre aquellos ciudadanos a quienes desde el Gobierno ilegítimo se les arrebató la vida y la libertad, muchos fueron simpatizantes y militantes socialistas. Tengo la certeza que si de alguna manera consiguieran hacernos llegar su parecer, sus voces se fusionarían en un único grito, dirigido al sucesor de aquel comprometido tipógrafo que hace 125 años fundó un partido político para ayudar a los más débiles a protegerse de las injusticias: ¡compañero, no!"

(En la foto, miembros de un proyecto de rescate de la memoria histórica canaria, entrevistando a un informante)
16/09/2005 19:51 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

17/09/2005

Cárceles para mujeres

20051026210049-images-jpgHace dos años escasos apareció en las librerías un excelente libro titulado Mujeres encarceladas. La prisión de Ventas: de la República al franquismo, 1931-1941, de Fernando Hernández Holgado (Madrid, 1964), al que tuve ocasión de conocer personalmente hace unos días en Pamplona en el Congreso de Fuentes orales y visuales. Hoy he encontrado su comentario en El País, en las cartas al director, sobre la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a las Hermanas de la Caridad. Otro signo más del miedo con el que aún encaramos nuestro pasado. Merece la pena leerlo:

"Puedo imaginarme las caras de muchas de las mujeres mayores de 80 años que sobrevivieron a las cárceles franquistas cuando leyeran la noticia de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a la orden religiosa de las Hijas de la Caridad (EL PAÍS, 15-9-2005). El cronista informaba de la "excepcional labor social y humanitaria en apoyo de los desfavorecidos" en España desde fines del siglo XVIII.Tal vez pocos sepan que dicha orden gobernó con mano de hierro las galeras o antiguas cárceles de mujeres durante el siglo XIX y comienzos del XX, hasta su expulsión por Victoria Kent en 1931, la primera mujer directora general de Prisiones de nuestro país, que las sustituyó por un cuerpo de funcionarias especializadas. Y que, acabada la guerra, el dictador Franco volvió a recurrir a ellas como carceleras en establecimientos de infausta memoria como la prisión barcelonesa de Les Corts, Palma, Málaga, Valencia y otras muchas, tal y como ha sido reseñado en diversas obras historiográficas por autores como Ricard Vinyes, Mirta Núñez, David Ginard y yo mismo. No fue, por otro lado, la única orden religiosa femenina que se puso al servicio de Franco. Sus compañeras, las Hijas del Buen Pastor, llegaron a administrar la cárcel madrileña de Ventas, la más poblada de la historia de España, de la que salieron las famosas Trece Rosas para ser fusiladas en agosto de 1939. ¿Puede alguien explicarme qué tiene que ver la favorable actitud del actual Gobierno socialista hacia el proceso de recuperación de memoria histórica de las víctimas del franquismo con la concesión de este premio?"
17/09/2005 21:02 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

19/09/2005

Malendé

images-3.jpgCuando la inspiración, o las ganas de contar, te abandonan, lo mejor es Malendé. Los meses de septiembre empiezan acelerados, creo que es la nostalgia del estrés. Hay tantas cosas pendientes (Pero ¿qué cosas?); hay tantas cosas pendientes que nos volvemos locos: llamamos por teléfono a todos para decirles lo evidente, que septiembre va galopando y todos los proyectos que dejamos al principio del verano ya corren prisa porque se ven las costillas de la Navidad, y en Navidad hay que sacar cosas. Porque todo acaba y empieza otro año, y otras nuevas cosas, nuevos libros, nuevas jornadas, congresos, cursos... ¡ufff! La zanahoria está dispuesta. Yo tenía en el verano un montón de proyectos y cuando me siento ahora, en septiembre, a concretar alguno, me salen otros, otras cosas que han estado apartadas en la estantería y reclaman mi atención. Septiembre, septiembre.
Me alegro de que en Alemania haya ganado el SPD cuando todo el mundo, especialmente sus propios correligionarios de aquí le daban como perdedor. No es que yo sea muy seguidor de Schröeder, pero sólo por tocar los cataplines. Cuando todo está perdido, recordad, Malendé.
La derecha nuestra de cada día vuelve a sacar el santo. Otra vez los "matrimonios gay". No saben, los pobres cómo llamar la atención de la peña. Y eso que los del PSOE les echan toda la ayuda que pueden, ora premiando a las monjitas, ora intentando el abrazo del oso con la ley de educación. Malendé.
La cosa de la cultura de aquí sigue sin aparecer. Hace poco lo comenté con Labordeta tomando un café casual y ví que en El Periódico del domingo escribía sobre ello. Faraónicos proyectos sumidos en la depresión, proyectos que se deberían hacer y que no se sabe nada de ellos. Todo el mundo en el pilla-pilla de la pasta, pero nadie intentando hacer algo de cultura con la vista puesta únicamente en la creación. Y nadie se mueve, ni protesta, ni dice nada porque ya casi nos hemos convertido en expectantes: no digo nada no sea que no me den tal proyecto, o me arrimen cual subvención, o no me nombren nada. Y quien dice algo es que quiere amargar a la izquierda e igual se ha hecho cómplice de los del PP. Y yo digo: Malendé, Malendé.
En el Instituto, de momento nos han aplicado árnica. Como todo ha empezado y no se ha caido ningún sombrajo, pues, venga, corre, que todo está muy bien y un curso no es nada. Nos han dicho, cómplices, que no nos preocupemos, que, apenas pasen los Pilares, y el personal se haya desbravado con las vaquillas, que vendrán, que bajarán los técnicos y hablaremos. Que pensemos qué vamos a pedir. Nos enredarán en un nuevo proyecto y, mientras tanto, pasará el tiempo. Ganar el tiempo para nada es la consigna. No os enfrenteis a ellos, parecen haber dicho. No vale la pena salir en los papeles ahora que todo va bien. Ya se ha dicho incluso en el Parlamentico: ¡Qué guay de comienzo de curso! Las cifras y las letras coinciden en dibujar un panorama espléndido. Por Dios, que lo digan los medios. Que pregonen lo bien que ha empezado todo, oyes. Si acaso una puya, en las cartas al director que no comprometen a nadie. No dejeis que esos políticos del Avempace nos enturbien el cuadro. Unos cuantos fascículos y coleccionables más a la prensa local y nos habremos asegurado el cielo ¡Malendé!

*Malendé hace alusión a un recuerdo que yo tengo de un 11 de septiembre (septiembre, otra vez), y que me sale a veces con la mala leche. Sería como un decir Allendé. Don Salvador. Que viva. Malendé.
19/09/2005 21:24 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

22/09/2005

Nubes que no traen lluvia

4.jpgEn estos días las nubes sin lluvia se ciernen sobre nosotros. La crisis de Opel amenaza con sumirnos en una depresión colectiva. El mito del progreso capitalista una vez más ha hecho creer al público que se puede crecer sin límites. No nos bastó con las desgraciadas experiencias del siglo XIX. Pero como no leemos historia. Como nos hemos creído que eso del mafrxismo era un acné juvenil, pues eso, estamos cautivos y desarmados ante las necesidades del capital. Una vez más, el trabajo claudica y se somete, le hacen someterse las condiciones objetivas. Veremos en qué para todo, porque, como no me canso de repetir, nuestras fuerzas están agotadas, dispersas y sin ideas ni convicción; demasiados pasados al enemigo pensando en el fin de la historia.
Vi en un noticiario de ayer que en nuestra Comunidad, aparte de un tranquilo comienzo de curso, es decir, directamente la consigna, éramos muy modernos porque en algunos centros de enseñanza públicos se enseña religión islámica. ¡Oh! En vez de suprimir todas las religiones, lo moderno es enseñar en las escuela todas las religiones. En fín, abro la suscripción para pedir una escuela laica de verdad y ahora. La lucha será larga, como todo, pero ya no podemos esperar más. Hay que mover el culo.
Hay que leer el libro de Ian Gibson que anuncia hoy El País. Ya lo comentaré más extensamente.
22/09/2005 22:28 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

23/09/2005

Caen los muros, aunque no todos

20051026205819-carcel-20de-20torrero-ultima-20visita-jpgCayó la cárcel de Torrero para hacer otras cárceles, y pisos. Cajitas. Entre los muros desapareciendo quedaron sufrimientos sin cuento y sin contar. Apenas estamos haciendo arqueo de los antifranquistas y republicanos que escupieron sus sueños por sus rincones. Pero hay que olvidar. Para los que creemos que no habrá perdón ni olvido, transcribo el artículo que mi amigo Antonio Martínez ha escrito para un libro que, sobre esta cárcel, saldrá en breve.

LA CARCEL DE TORRERO.

Quienes fuimos niños en el barrio de Torrero, tenemos incorporada la imagen de la Cárcel de la Avenida de América, a nuestros recuerdos más tempranos, junto al Cementerio y al Canal Imperial. El edificio de ladrillo marrón por cuyo frontal pasábamos en la visita obligada al Cementerio, el Día de Difuntos, nos transmitía una sensación de enigma, de secretos guardados, de no se sabía muy bien qué siniestros personajes que moraban en él. Tal vez el “hombre del saco“con el que nos asustaban los mayores, o el terrible “Sacamantecas” cuya sola mención nos hacía temblar y no alejarnos demasiado de nuestra calle en nuestros juegos infantiles. A veces, veíamos la Cárcel desde la altura de las moreras de la Avenida, a las que trepábamos en verano buscando las hojas más tiernas para alimentar a nuestros gusanos de seda. Incluso en ocasiones jugábamos al fútbol en la vaguada que había junto a su cara norte, y según el
centinela que había en aquella ronda, nos animaba a meter gol o nos echaba de allí llenándonos de improperios. Un día ya no pudimos jugar más allí, pues comenzaron a edificar una tapia que ampliaba el perímetro de vigilancia de la Cárcel. Se decía en el barrio que era porque se había escapado un preso saltando la valla e internándose en los pinares.
Cuando subíamos al Cementerio, siempre había en la puerta de la cárcel un numeroso grupo de personas con atillos, bolsas, ropa, fiambreras... La mayoría, gitanos. A veces, veíamos a parejas mayores, bien vestidas y con las caras muy tristes. Se abrían aquellas puertas metálicas, y todos entraban a comunicar con sus parientes: hijos, padres, hermanos... Luego crecimos, y descubrimos en aquel edificio el símbolo de aquella sociedad en la que ¿vivíamos?. No sólo eran sepultados allí los delincuentes. También quienes querían ser libres, y hacernos libres a los demás, que no sabíamos que no lo éramos. Cuando decidimos unirnos a ellos, la Cárcel se convirtió en otra
razón de lucha, y tras el paso por las comisarías franquistas, resultaba un alivio para los golpeados la solidaria acogida de las comunas de presos políticos. Tuve la desgracia de pasar , como tantos, por la comisaría, pero no entré en la cárcel. Mejor dicho, lo hice brevemente, pues fui “retenido” en 1975 por manifestarme pidiendo que salieran los presos políticos que quedaban en ella:
Satur, Angel Ejea y Subirón. Era el día de la coronación del rey Juan Carlos, nombrado como sucesor por el dictador que había muerto tres días atrás. Nos pareció el mejor momento para pedir lo que ya era un clamor en todo el país. La amnistía y la salida de los presos. Tal como nuestra manifestación iba subiendo por la Avenida, iban saliendo de la Cárcel numerosos grises armados a los que se
les veía muy nerviosos. Por una ventana medio tapiada que daba a la calle Villa de Ansó, asomaban las manos de los presos. La cabecera de la manifestación, un tanto asustada, rebasó la Cárcel y giró hacia los pinares. En la esquina, intenté animar al grupo que se alejaba al grito de: ¡Compañeros, todos a la cárcel!.-- ¡A la cárcel, a la cárcel! – oí decir detrás de mí. Era uno de aquellos guardas, que
apoyando su subfusil en mi espalda, me hizo entrar en el edificio, donde un par de docenas de manifestantes se encontraban ya. Allí nos retuvieron varias horas, debajo de un porche que había a la entrada, mientras oíamos los gritos de nuestros compañeros en la calle y los disparos de los botes de humo. El grupo de retenidos no hablábamos. A mí no me sonaba la cara de casi ninguno, entre los
que había bastantes estudiantes. De uno a otro fui diciéndoles (como decía el manual no escrito) que si llevaban teléfonos o direcciones fueran rompiéndolos, por seguridad. Tras un tiempo interminable, apareció el que debía ser el Director de la cárcel y sorprendentemente dio órdenes de que nos dejaran en libertad. En casa ya se habían movilizado en previsión de lo peor, y además de contactar con Burriel, me tenían preparada una manta y el bocadillo de tortilla de gambas, particular método con el que mi madre me hacía saber que me
quería y pensaba en mí siempre que era detenido. Pero al parecer no querían empañar los fastos de la coronación, y no fuimos nadie detenido ése día. Ni siquiera interrogados. Todavía quedaban por llegar Vitoria, Montejurra, Atocha, etc....¡No fue fácil recuperar las libertades, no! He pasado estos días por delante de la Cárcel de Torrero, de la que sólo queda la fachada que da a la Avenida. Parece que con la excusa de dedicar algún rincón a algún uso social, se van a construir, viviendas carísimas. ¡Lo de siempre, vamos! Por mi parte hubiera preferido que ése gran solar se hubiera convertido en un bonito parque en el que se levantara un monolito o se pusiera una placa, que recordara los sufrimientos de tantos como por allí pasaron. Y del edificio, como de tantos otros que tuvieron el mismo uso, ¡que no quede piedra sobre piedra!

Antonio Martínez Valero.
Septiembre 2005
23/09/2005 21:47 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

25/09/2005

Los jardines de la memoria

images-7.jpgComo estamos acabando el domingo y hay que hacer buenos propósitos para la semana que comienza, venciendo ese día infernal (¿por qué?) para casi todos que es el lunes, quiero traer a este blog un librito delicioso, de Michel Quint, que se titula Los jardines de la memoria (Barcelona, Salamandra, 2002). Este autor, nacido en 1949 ha publicado una veintena de novelas del género policíaco, pero este libro es diferente. En un breve texto, ha querido rendir un emocionante y metafórico homenaje a la memoria de su abuelo, ex combatiente en Verdún, y de su padre, antiguo miembro de la Resistencia. Pero sobre todo, su afán de rescatar del olvido las historias de los que ya no están -el libro comienza con la sencilla y contundente frase "Sin verdad, ¿cómo puede haber esperanza?- es también una reivindicación de la memoria como elemento clave de la libertad y la dignidad humanas. Hasta aquí lo que dice la solapa del libro. Y sin embargo así es. Con una sencillez pasmosa nos habla de la memoria, eso que está hoy tan de moda; pero de la auténtica memoria. Y del descubrimiento por el hijo. ¿Hemos pensado lo importante que es el descubrimiento por parte del hijo, o del nieto, de la memoria olvidada del padre, del abuelo? "Yo soy profesor. Así que los dos hacemos reír a los niños...". Qué ternura en la promesa del hijo al padre que ya no está: "Intentaré, papá, ser todos aquellos cuyas risas se terminaron en los bosques de hayas, en los bosquecillos de abedules, allá, hacia el alba, y que tú trataste de resucitar. También intentaré ser tú, que nunca perdiste la memoria. Lo mejor posible. Haré el payaso lo mejor posible. Y así tal vez conseguiré hacer el hombre, en nombre de todos...". Así me he sentido yo también en las largas noche que he desenterrado las historias de los desaparecidos de nuestra guerra, de los maestros, de los jornaleros. De todos aquellos que en un camino, al borde de una carretera, de un balcal o de un río esperaban el estruendo final. Ojalá os guste. Salud.
25/09/2005 22:29 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

27/09/2005

Las librerías son como una ciudad

recorte-1.jpgEste comentario tenía que haber salido ayer, pero cuando el ordenador se obstina pues acaba devorando todo lo escrito con gran cabreo del autor. Decía ayer en ese nonato escrito que fui a la librería de Pepito como siempre para ver novedades; y debo decir también que con el deseo difícilmente reprimido de comprar el Beevor. Y mirando y mirando, los montones de libros me parecieron calles de una vieja y transitada ciudad. En una calle estrecha y tortuosa, los libros de historia, la narrativa en otra, más aspirante de avenida; más allá, en una rotonda, los apenas disimulados piomoas y cesarvidales. Me gusta andar y hacerme el encontradizo con viejos conocidos, saltar los charcos y, finalmente, apoyarme en un banco de madera en la plaza más soleada, allí donde está el monumento al poeta desconocido. Los libros, esos viejos cómplices. Cómo explicar a otras generaciones los mundos que nos abrieron cuando apenas nos soltábamos de las manos de nuestra madre. Cómo explicarles las armas que nos dieron contra ignorancia, contra la hipocresía, contra la opresión, contra el amor y el desamor. Cuánto refugio cuando nos sentimos pequeños y humillados. Cómo dar, pues, el testigo de estos elixires. Cómo arrojar un salvavidas a los que se están ahogando. Los libros. Finalmente, dejé el Beevor para que madure y me llevé a Mario Muchnik (A propósito. Del recuerdo a la memoria, 1931-2005), que comienza de este modo tan prometedor: "Quiero dejar constancia, quiero plasmar mi verdad, quiero contribuir al Gran Archivo contando cosas vividas, para quien pueda interesarse un día en mi propio tiempo". Eso es justamente lo que he buscado siempre, consciente o inconscientemente, así que estas palabras, y las que vengan, volverán a remover mis cimientos más íntimos, a calentar mis adentros. Y cuando haya llegado a la última página, después de haber vomitado mis impotencias y calculado el tiempo que me queda, que nos queda, volveré serenamente, de nuevo, aprovechando el sol, o tal vez la oscuridad, de una tardada de este otoño adusto, a las calles de mi librería, a buscar en los estantes un nuevo consuelo para mi alma deshilachada.
27/09/2005 19:06 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

29/09/2005

La Torna

20051026204710-images-21-jpgAyer me volvió a pasar. Había escrito mi comentario diario y al editarlo se me lo comió el ordenador. Dedicaba un recuerdo, ya pasado de día, por cierto, a los últimos fusilados por el franquismo, cuyo 30 aniversario se cumplía el 27. Y, decía también, pronto se cumplirán los 30 años de desaparición del tirano. No estay tan seguro que de sus secuaces. Y a propósito del tirano y de sus crímenes, hacía un comentario sobre una obra de teatro que recién se ha reestrenado: La torna, de Els Joglars. En esta contribución al Gran Archivo que apuntaba Mario Muschnik, quería decir que yo estuve en el estreno de La Torna, en el teatro Argensola de Barbastro, el 3 de septiembre de 1977. Vinieron Els Joglars invitados por la Asociación Cultural del Somontano (ACUSO), gracias a la amistad de Boadella con Joaquiné Coll. No era la primera vez que venían a poner una obra en Barbastro: actuaban, iban al campo ha hacer una chuletada, bebían y reían y luego apagaban la hoguera... meando. Yo era el que vendía las entradas en la taquilla. La obra me impresionó por su crudeza, tanto en el texto como en la puesta en escena. Se denunciaba la manipulación del régimen, que condenó a muerte y ejecutó a Puig Antich y al "polaco" Chez, en una puesta en escena de bandoleros desalmados, ocultando así, por un lado, la militancia anarquista de Antich y, por tanto su cariz político de enfrentamiento al franquismo, y, por otro, manipulando la personalidad y los hechos en cuanto a Chez. Todo ello y el ataque al ejército, pilar inconmovible como se sabe de la dictadura, dio con los huesos de los titiriteros en la cárcel y los tribunales. Decía que había que ir a verla para ver qué quedaba de todo aquello, pero, sobre todo, para ver qué quedaba de nosotros. Pero, como decía, el ordenador dijo ¡miau! Hoy, reconstruyo pacientemente lo anterior porque no quiero que quede ni una brizna de recuerdo en el disco duro de este cachivache y porque hay que seguir lanzando la vista hacia otras tierras y otros aconteceres. Que por cierto se producen por doquier y dan para más de uno de estos comentarios por día. Por ejemplo, ya se ven las orejas de los obispos en la convocatoria de movilización contra la Ley de Educación del gobierno. Pero quiero hablar de esto hoy. Ya vendrán días de días.
Hoy viene en El País la esquela de una maestra republicana, que ha fallecido a los 92 años: la señora Medrano. Y en la necrológica he leido que el ayuntamiento valenciano, sólo después de muchas presiones del PSOE, accedió a darle una calle, pequeña y tortuosa. ¡Qué miseria! Pero es que aquí, en la Ciudad Inmortal, todavía permanecen ignominiosamente cerca de 40 nombres de fascistas en el callejero, con un ayuntamiento pretendidamente de izquierdas. Que yo sepa, sólo una o dos personalidades del PSOE tienen una calle y en la banlieu. Ni el arquitecto Albiñana, ni el teniente de alcalde y ugetista Aladrén, asesinados por las hordas fascistas; ni un presidente constitucional como Azaña, o Largo Caballero o Negrín. Nadie. Sólo películas (que está bien), valles (no digo que no) y otros accidentes poco comprometidos. Y todo ello pese a las gestiones de la Fundación "Bernardo Aladrén", de la UGT y de otros sectores de izquierdas, que han llegado en sus peticiones hasta las mismísimas Cortes aragonesas donde se han diluído en los recovecos vergonzantes y miedosos (por no decir iletrados) del Grupo Parlamentario Socialista. Valdespartera, que fue tumba de muchos antifascistas zaragozanos se ha convertido en una orgía del ladrillo capitalista. Y nadie, ni el ayuntamiento ni nadie, se ha dignado, al menos, hacer un monumento al olvido. No fueran a ver que aquello por lo que murieron sea esto. Y en la calle Estébanes, donde estuvo la sede del PSOE (número 2), me dicen y aseguran que hubo una placa recordándolo. Pues hoy no hay nada. En fin, para qué seguir.
29/09/2005 00:21 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

30/09/2005

La mirada de Ulises

images-8.jpgCuando hace unos días Félix Matute me dijo que estaba viendo algunas películas de Theo Angelopoulos, recordé cuánto me había impresionado la visión hace unos años, y en pleno conflicto de los Balcanes La mirada de Ulises, del cineasta griego, lamentablemente desconocido, Theo Angelopoulos. Para comprender este film es preciso recordar sus palabras: "nuestro siglo comienza y termina en Sarajevo". Es pues un recorrido circular a partir de la mirada primigenia, unos planos de Las hilanderas, de los hermanos Manakis, considerado el primer film rodado en la península balcánica. De ahí, la búsqueda de la inocencia va llevando al protagonista A hacia las entrañas de un conflicto: un itinerario que convoca en su memoria la muerte cotidiana y el (re)nacimiento del cine, las heridas vivas de la tragedia y las huellas dejadas por el pasado. El protagonista va recorriendo su vida y la historia mientras, como una poderosa metáfora, ve bajar por el Danubio una barcaza con una imagen a piezas de Lenin. El recorrido acaba en la Cinemateca de Sarajevo donde El nacimiento de una nación, Perdona y Metrópolis, así como muchas otras imágenes, permanecen encerradas en sus latas. El proyector está envuelto en plástico, las butacas destrozadas, la pantalla desaparecida, los espectadores ausentes: no hay luz para iluminar aquellos filmes ni miradas para contemplarlos. Los fotogramas primitivos de los hermanos Manakis siguen cautivos y sin revelar. La memoria del cine sobrevive a duras penas bajo la guerra y el conservador de la institución se pregunta: "Al fin y al cabo, ¿quién soy yo, sino un coleccionista de miradas desaparecidas...?". Luego A sale a la calle con el conservador donde una orquesta de jóvenes croatas, serbios y musulmanes toca entre la bruma. Luego baja la niebla y aparecen los francotiradores. La niebla, la carencia de visión. Un largo plano secuencia (más de siete minutos y medio) con un encuadre vacío y fijo, rellenado tan solo por una espesa niebla que deja en off el campo de visión durante dos minutos y solo el sonido hace intuir la presencia de la muerte. La niebla como principio y fin de la vida. Pasada la niebla, aparecen los cadáveres. Vuelto a la cinemateca, vemos al protagonista, un soberbio Havey Keitel, su rostro contraido por un intenso dolor generado por la vivencia de la Historia y anonadado por la visión de la primerada mirada, esa mirada primigenia, esa inocencia perdida, su Ítaca soñada. Dice Carlos F. Heredero que, sobre el rostro de A llorando se concentra en ese momento el destilado de una dolorosa experiencia. De esto habla precisamente La mirada de Ulises, de lo urgente que es recuperar para el cine contemporáneo la urgencia del presente, la función de la memoria, el sentido de la necesidad y el valor de una imagen. En definitiva, Angelopoulos nos propone un debate sobre la relación del cine con la Historia, una reflexión sobre la ceguera del cine contemporáneo frente a una realidad histórica tan hiriente (ayer Sarajevo, luego Albania, siempre los Balcanes). Finalmente, mirando la pantalla y dirigiéndose a una mujer imaginaria, A convoca de nuevo el rito fundador de la palabra y del relato oral: "cuando regrese, lo haré con las ropas de otro hombre, con otro nombre (...) te hablaré del viaje durante toda la noche y también la noche siguiente. Entre abrazos y susurros de amantes, te contaré toda la aventura humana, la historia que nunca se acaba". Este texto es una recreación de Angelopoulos y Tonino Guerra a partir de varios diálogos del capítulo de La Odisea en el que Penélope reconoce a Ulises. En fin, quizá la intención de esta forma de contar de Angelopoulos se resume en estas palabras del instructor de O Megalexandros (Alejandro el Grande, 1980)al pequeño Alejandro:"Si te hablo con parábolas es para que lo entiendas mejor. No se puede definir el horror y sin embargo existe, porque avanza en silencio".

(Me he ayudado de un excelente artículo de Carlos F. Heredero en el monográfico, nº 24, que la revista de cine NOSFERATU dedicó a Theo Angelopoulos en mayo de 1997)
30/09/2005 20:26 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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