Montborg. Bitácora, weblog o blog de Herminio Lafoz Rabaza
Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2005.
09/03/2005
Os escribo ya desde ningún lugar,
vagando entre las cenizas de otras palabras,
de otros alientos asfixiados,
de otros versos que enmudecieron prematuramente.
Y, aunque sé bien que nunca os llegará,
no sabía qué más hacer
antes de deslizarme para siempre
en la dudosa lealtad que todos debemos a la muerte.
Si un día os dicen que esta guerra ha terminado
y pasa el tiempo y no vuelvo,
nunca penséis que me he olvidado de todos vosotros,
pensad simplemente que he muerto.
Sopla la amargura sobre el lejano esplendor.
La energía de nuestros anhelos valerosos
se ha agrietado entre el infortunio y la desolación.
Hasta las entrañas de las estrellas se han helado
y han dejado de lucir su fascinante candor.
El antiguo equilibrio de nuestro latidos
amarillea, pausadamente,
entre la nostalgia de nuestras hazañas.
Amada mía,
ya jamás podremos compartir lo que imaginamos
y yo jamás podré ser lo que anhelé.
Os escribo ya desde ningún lugar
y, aunque sé bien que nunca os llegará,
no debía dejar que fueseis envejeciendo
con la entrecortada esperanza
de quien, día a día, se asoma a la ventana
con la mirada fragmentada e infinita,
ansiando el regreso de los que nunca debimos partir.
Si un día os dicen que esta guerra ha terminado
y pasa el tiempo y no vuelvo
y alguien llama a vuestra puerta
y os entrega un papel donde dice que yo ya nunca volveré,
donde dice que yo, nunca volveré,
pensad que hice lo imposible por regresar.
Pensad que bajo la luna, luna,
de esta tierra empepada por la sangre de nuestras heridas,
la desdicha fue más rápida que todos nosotros,
cercenando nuestra rebosante vitalidad,
agotando una a una todas nuestras voluntades.
Intenté sobrevivir devorando, con vuestro recuerdo,
tanta descarnada tragedia,
tanta triste sinrazón.
Mas todo fue en vano.
Caerá la lluvia muchas veces sobre tu piel,
fecundando minuciosamente cada una de mis caricias.
Y yo no estaré allí, amada mía,
para contar, como siempre, todas las gotas de esa lluvia.
Las dilatadas tardes grises de la destrucción
deshojan el alma de nuestras derrotas,
y la ausencia de las ilusiones
qzota nuestros sobrios cabellos de perdedores.
Sin embargo, espero que al final
de esta guerra y de estas muertes,
comience nuestro despertar.
Concluirá el invierno de nuestra desesperanza
desangrando, gota a gota,
las venas de los infiernos.
Y en un tiempo no muy remoto
se habrán desvanecido vuestros llantos de estos días infelices.
Y cada primavera nos recordaréis
despertando de su letargo nuestra leyenda.
Amada mía,
me da la sensación de que, desde este momento,
vamos en un mismo barco por dos mares distintos,
mientras yo escribo poemas como este,
sintiendo envidia y añoranza de tu fragancia.
Si un día os dicen que esta guerra ha terminado,
y pasa el tiempo y nadie ha regresado
creed que hicimos lo imposible por volver.
Llorad por mí.
Llorad por todos aquellos que yacen ya en ningún lugar.
Y cuando ya vuestras pupilas se hayan quedado insensibles
de tanta lágrima emocionada,
aguardando el mañana
que tal vez rasgue la ausencia,
decidnos qué más debimos hacer para poder regresar
17/03/2005
Esta tarde, invitado por el ayuntamiento de Azanuy, voy a dar una conferencia sobre el estraperlo. Conoceron la publicación que hemos hecho en la Universidad de la Experiencia y nos llamaron para hacer la presentación del libro y hablar sobre este tema tan conocido de la postguerra. Aprovecharé, como se hace en el libro también, para hablar de las fuentes orales y de su importancia para recuperar fragmentos de la memoria. Ya contaré cómo me ha ido.
20/03/2005
Allí estuve. Los enlaces funcionaron como en una película de polis. Cuando llegué a Huesca en autobús me estaba esperando un taxi. De allí al pueblo donde llegamos ya oscurecido. Si interesante fue la conferencia más lo que se puede aprender de los que te van a escuchar. me enteré de toda la historia de búsqueda de agua. De que ya quedan pocos vecinos. De que la sequía es angustiosa este año. Allí siguen rsistiendo. Con semanas culturales y con asociación (El palistroc). Regresé de madrugada. Otra vez en taxi. Y la carretera, la vieja carretera por la que tantas veces subí y bajé hace ya casi 30 años, discurría delante de mí plácidamente hasta hacerme entrar en un sueño, mi clásico sueño de viaje.
Al día siguiente, el viernes, recibí la noticia de que había fallecido Rafael. Hace un poco más de un mes estuve con él intentando cerrar una entrevista que le había hecho en 1996. Ya estaba mal. Rafael Gimeno, capitán del Ejército de la República, nació en Aliaga (Teruel) en 1915. En la guerra civil se alistó como voluntario en Valencia en 1937, siendo encuadrado en el Batallón Juan Marcos; en noviembre estaba metido en la vorágine de la toma de Teruel. Luego fue a Motril y a Madrid, siempre en la Brigada de "El campesino". Al acabar la contienda y una vez rotos todos los documentos y hechas desaparecer sus insignias y galones, regresó a su pueblo. Allí fue apresado, acusado de destrucciones -inexistentes- de la iglesia y del saqueo de casas de derechistas. Probablemente, si no es por el interés del juez que se trasladó al lugar de los hechos para comprobar las acusaciones, hubiera sido fusilado inmediatamente. No obstante fue condenado y trasladado a la prisión de Torrero y posteriormente a Casablanca y al campo de San Juan de Mozarrifar. Sobre Rafael escribí un artículo en Trébede (nº 74, de abril de 2003, páginas 45 a 47), titulado "Prisionero en San Juan de Mozarrifar" y pienso escribir más. Que la tierra le sea leve.
!Ah!, el poema del día 9 era de José Luis Lafoz
23/03/2005
En estos días que están dedicados (oficialmente) al recogimiento, a la instrospección, a mí me da por pensar qué fue de tantos historiadores que en nuestro país, sobre todo en la Universidad, profesaban el análisis materialista de la historia. No había historiador que se preciase que no fuera marxista. ¿Qué ha pasado en los diez últimos años? ¿Todos han caido del caballo camino de Damasco? ¿Y ahora? Y, además, no es que no haya marxistas, es que no hay ni historiadores. Así es bastante explicable que las librerías estén acupadas cada vez más por periodistas, aficionados, derechistas y demás fauna. En fín
25/03/2005
Hoy pensaba que todo esto no se mueve. Hace tiempo que no se mueve. Ya sé que los cambios sociales son muy lentos, pero las esperanzas que pusimos en el cambio de la Dictadura apenas se han cumplido. En realidad aquel anhelo de educación volteriana que teníamos se ha notado muy poco. A la gente se le ha dado mierda y mierda pide.Y lo más grave, con la anuencia de muchos intelectuales de "izquierda". Las series de televisión se siguen masivamente primero porque son "entretenidas", pero también porque ofrecen modelos muy elementales e incluso muy bajos; no se aprovecha para hacer educación en valores cívicos y democráticos. La Iglesia lo ve y lo vigila todo. Qué importa lo que hayamos avanzado por un lado si lo que llaman fe popular, que no es más que pura sensiblería, lo anega todo. Poco espacio para lo laico. Y encima, ahora esos católicos del PSOE que piden que la Religión en la escuela sea evaluable. ¡Cuánta confusión!
26/03/2005
Qué actualidad tiene este texto que el P. Isla pone en boca de su personaje Fray Gerundio de Campazas en pleno siglo XVIII para describir al clero: "Si se habla de opiniones, para los demás las más estrechas, para sí mismos las más laxas. Si se trata de penitencias, para los otros las más austeras, para sí mismos, ningunas. Si es negocio de cargas indispensables, para los demás las más pesadas, para sí mismos las más ligeras. Si de seguir algún camino de tantos como conducen al cielo, para los otros los más escabrosos, para sí mismos los más suaves y más llanos. Si de ejercicios de obras de caridad, las más penosas para los otros, las más fáciles y menos incómodas para sí mismos".
28/03/2005
Hace unos día moría Antonio Fernández Molina. Yo lo conocí a finales de los años setenta en Borja, donde con Javier de Pedro, Simeón Martín y Fernando Sancho (e hijo) hacíamos el Taller de Poesía "Bóveda". Luego lo he ido viendo con alguna frecuencia por Zaragoza. Nos saludábamos. Hace solamente unos días, yo estaba sentado frente al Corte Inglés de Independencia y se sentó a mi lado con su mujer y alguna de sus hijas. Como recuerdo, ahí un poema suyo titulado A UN LADO Y A OTRO
Bajo la bóveda celeste,
el fragmento azafranado de un tren
le da los buenos días
a las simientes,
a las mieses,
alos meses,
a los vocabularios de humo,
a los alaridos de los pájaros,
en el lado derecho
y en el lado izquierdo
de las pestañas de la hierba.
(Del libro La lengua de los mapas. Paramigos-Poesía. Madrid, 2000)
31/03/2005
La verdad es que tengo la impresión desde hace mucho tiempo. Pero en estos últimos días se ha acelerado el convencimiento de que, para la izquierda, todo se mantiene gracias a una suerte (y perdón por la irreverencia) de comunión de los santos, es decir, el trabajo callado y constante de muchos anónimos militantes forma como un gran torrente de capital para que lo dilapiden los dirigentes públicos. Hay que ver que impresentabilidad de la mayoría de los cargos públicos de la izquierda. A muchos los hemos conocido y ahora, ahora parece que siempre fueron sobrinos de Dios: no dan cuenta a nadie de sus actos, no debaten las propuestas que quieren llevar, se supone que representan el parecer acordado al menos de los militantes (que solo son números para que el dirigente que tiene más haga lo que quiere desde ese momento sin concultar a nadie), les tienes que tratar como a una especie de semidioses y demás. Y si las cosas van mal, que van, ¿quién les pedirá cuentas por haberse gastado lo que no era suyo? Una vez que hayan dado el salto desde la clase, ¿quién recordará que alguna vez se les eligió para que representaran nuestros intereses de clase y que contribuyeran al acrecentamiento del crédito? Y además, ¿es que no se puede decir esto sin que sufras la amenza de padecer las penas del infierno?