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Montborg. Bitácora, weblog o blog de Herminio Lafoz Rabaza

Antes venía en el autobús y he visto algo que hacía mucho tiempo que no veía: una niña empezando a leer; silabeaba sobre un papel que le ha dejado su padre. El nacimiento de la palabra. Y la potencia de la palabra. De ahí venimos, de la palabra. Y sin embargo cada vez tenemos más dificultades con ella. A veces, las palabras no son lo que dicen sino que son planchas enteras, que entre todo el discurso sólo quiere decir una cosa: nada. Es preciso atrincherarse en las palabras, volver a decirlas como esa niña, me-gus-ta vi-vir. Inciciar una resistencia, un  maquis, convertirnos en partisanos del verso, del verbo, del adjetivo, amalarnos en noemas, tan apenas, socarrar a golpes de metáfora el mundo que nos atenaza. Hace unos días hablé de Xuan Bello y su Historia Universal de Paniceiros. He leído después Los cuarteles de la memoria, donde Xuan, como mi amigo Mariano Croonas, se entretiene con las letras y los abecedaríos. En la n, escribe Nieve: "Nieva en mi memoria. Ahora mismo, desde estas ventanas, veo cómo caen copos cubriendo suavemente los tejados de Oviedo. esta nieve real, que se diluye en nada, me trae a la memoria otras nieves ya perdidas, y la melancolía por un tiempo en que la ilusión saltaba todas las mañanas de la cama a la vida. ¡Qué tendrá la nieve que siempre nos sorprende!¡Qué tendrán esos copos henchidos de blancura como chispas irreales, que tienen la virtud como los buenos versos de recuperar parte de la vida pasada y de volvernos, aunque solamente sea por un momento, niños que miran detrás de los cristales y espían la sorpresa! La nieve, aunque sea este poco que cae esta mañana, nos recuerda que todavía pertenecemos a un mundo donde el hombre era hombre y la mirada simple, sencilla.

Está nevando en las calles de Oviedo, en los versos de Villon, en las imágenes de Uxío Novoneira. Me acuerdo ahora de un poema de este último donde alguien mira la inmensidad nevada del Caurel y exclama: "Aquí se ve bien lo poco que es un hombre!". Ante la inmensidad de la nada, digo de la nieve, uno se siente sobrecogido, como si uno se volviera pequeño, todavía niño, alguien que observa por vez primera la eterna novedad del mundo" (pág. 113)

Copio del blog de Víctor Juan su recuerdo a un maestro en todos los sentidos:

Félix Carrasquer, el hombre que sabía hacer pan

El día 4 de este mes se cumplió el centenario del nacimiento en Albalate de Cinca (Huesca) de Félix Carrasquer, un intelectual que apenas fue dos días a la escuela y que antes de cumplir los treinta años perdió definitivamente la visión. Su vida se explica por una serie de constantes entre las que es preciso destacar su amor por el conocimiento, su pasión por saber ("si no puedo leer, la vida me importa un comino", le contestó al doctor Barraquer cuando éste le aconsejó que dejara la lectura), la misma voluntad que expresaba Joaquín Costa cuando exclamaba "Si no puedo estudiar no quiero vivir"; su compromiso con los humildes; su fe en la bondad natural del ser humano; y, sobre todo, su profunda convicción de que sólo por la educación se alcanzaría la auténtica revolución. En Barcelona encontró tiempo para la lectura y para sus sueños. Allí oyó hablar por primera vez de la CNT, devoró los libros del Ateneo Enciclopédico, de las librerías de lance de las proximidades de las Atarazanas, dirigió la escuela Eliseo Reclus de la calle Vallespir... Barcelona, la ciudad que fue defendida el 18 de julio de 1936 por 10.000 libertarios entre los que se encontraban José y Francisco Carrasquer... Barcelona... Félix Carrasquer volvió a esta ciudad como volvemos al recuerdo de las caricias y de los besos que un día nos hicieron sentir vivos".

Por cierto, el otro día conocí y saludé a Francisco Carrasquer. A Félix lo conocí en 1977 en Barbastro. He leído sus cosas sobre la Escuela de Militantes de Monzón. Algún día habrá que escribir de esto. Palabras. Palabras que continuamente se enreden en el deseo y en pensamiento. Pensamiento, memoria, cristales y narices pegadas... Nieve en las almas (En el otro extremo de donde estoy ahora, la radio, en amable soliloquio desgrana algunos lamentos de violín).

En la imagen, Carrasquer gana a Xuan

Estoy impresionado por la lectura de Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez, y creo que no soy el único pues corre de boca en boca, como los buenos libros. No lo he acabado de leer, pero me ha atrapado por su distinta forma de ver las cosas de los vencidos. Dice: "Alegría confesó a un suboficial intachable que los defesnores de la República hubieran humillado más al ejército de Franco rindiéndose el primer día de la guerra que resistiendo tenazmente, porque cada muerto de esa guerra, fuera del bando que fuera, había servido sólo para glorificar al que mataba. Sin muertos, dijo, no habría gloria, y sin gloria, sólo habría derrotados". El desgarro de la soledad y del hijo: "Hoy le he besado. Por primera vez le he besado. Se me había olvidado mis labios de no usarlos. ¿Qué habrá sentido él ante el primer contacto con el frío? Es terrible, pero debe de tener ya tres o cuatro meses y nadie le había besado hasta hoy. Él y yo sabemos qué largo es el tiempo sin un beso y ahora, probablemente, no nos quede suficiente para resarcirnos. El miedo, el frío, el hambre, la rabia y la soleddad desalojan la ternura. Sólo regresa como un cuervo cuando olisquea el amor y la muerte...".

También presentó su novela Siempre quedará París Ramón Acín, arropado por Julio Llamazares, pero no pude ir por culpa de un incipiente catarro. La leeré.

También estuve un momento en el I Encuentro Historia y Compromiso dedicadas a hablar de "Violencia política y coacción en el franquismo", que organizaba la Fundación de Investigaciones Marxistas. Un esfuerzo ímprobo que tuvo su recompensa en la nutrida asistencia; caras jóvenes, muchas, y algunos viejos y veteranos. Los encuentros finalizarán mañana; lástima que trabajemos por la mañana.

Por lo demás, qué triste sigue siendo el mundo de la educación. Todo el mundo mete cuchara en la certeza de que sacará algo. No basta con ver el ejemplo francés de cómo queman escuelas los que sólo han recibido de ella marginación. Ni la Iglesia católica, ni la burguesía quiere soltar el hueso de la educación. No les basta con que claudicación del Estado nacido de la Revolución Francesa; no les interesa la religión en la escuela (eso, lo de la historia de las religiones o religión comparada les da risa por puro vergonzante de una izquierda temerosa), quieren el control, los guettos al revés donde formar a las clases dirigentes; allí no entrará ningún emigrante ni ningún marginal, ni tan siquiera nadie de la voluntariosa pequeñoburguesía que tan proclives están siempre a políticas de remonta. Los obispos santificarán a todos con su bendición apostólica y sus hijos, con los hijos de los hijos acudirán a la privada concertada. Amén.

Sólo se me ocurre pensar en cómo debieron ser las noches en aquellos campos, con la nada por pasado y el vacío como futuro.

Pequeña antología de textos sobre la escuela

Pequeña antología de textos sobre la escuela

Para ayudarnos a pensar un poco este fin de semana, quiero transcribir algunos textos sobre educación:

"Reformar programas suele ser una obra ilusoria: lo que ha de cambiarse en la escuela es el carácter del maestro y la actitude del alumno. ¿Se ha reflexcionado bastante sobre la situación inconveniente en que colocamos a nuestros alumnos desde el primer día? La actitud lastimosa que adoptan es la de un acusado que a cada instante puede ser sorprendido en flagrante delito de ignorancia. Y si el escolar se presenta como un culpable, es debido a que el maestro -como si olvidase que ha de instruir y ayudar a los niños que se le confían desarrollando lo que haya de bueno en ellos-, adopta en seguida el tono y el procedimiento de un juez, y cuando les interroga se propone casi siempre reconocer en aquella cuadrilla de sospechosos los que merecen censura y los que han de ser absueltos, a veces con felicitaciones. Al efecto lleva un registro donde anota en un lenguaje cifrado e impresionante, junto con algunas apreciaciones favorables, las declaraciones, frecuentemente abrumadoras, de los que han sido sorprendidos (...)

Como se necesitan notas, muchas notas, siempre notas, la escuela fracciona todo el saber humano en dosis mínimas, cada una de las cuales puede dar materia para una interrogación rápida. Así, el joven Mauricio, que recitó el martes la primera mitad de una fábula, dejó sin aprender el resto para el viernes; de modo que con medias fábulas, tercios de teoremas y cuartos de verdades, migajas de ciencia, se nutre ordinariamente la inteligencia de los escolares" (Henri Roorda van Eysinga. "El escolar es un procesado". Boletín de la Escuela Moderna, nº 6, 1 de octubre de 190

"Ante todo hay un primer error en el hecho de confundir los buenos alumnos de la escuela con los que han obtenido triunfos escolares, es decir, el certificado de estudios primarios. Para la mayoría de los maestros el buen alumno es el niño dócil, aquel cuyo temperamento le inclina a plegarse fácilmente a la autoridad magistral y al sistema disciplinario corriente; el que atiende a las lecciones, el que mejor recita de memoria y es más capaz de responder sin perturbación a lo que hoy se llama una pregunta de inteligencia y que no suele ´ser más que una pregunta mnemotécnica (...)" (Maurice Dubois. "La escuela primaria y la preparación a la vida". Boletín de la Escuela Moderna, nº 12, 1 de abril de 1909)

Estos días, viendo a mis alumnos de 3º de ESO pienso que qué estamos haciendo. Es cierto que trabajan poco, que da la sensación de que en sus horizontes no está precisamente la adquisición del saber. Vienen seguramente porque el sistema, y sus padres, les empujan (aunque sus padres no a todos y no siempre), y aquí en el centro, unos encuentran acoso de sus compañeros, otros extrañas amistades, otros nada y todos una especie de desesperanza de futuro. Sé que si lo vemos desde el punto de vista tan de moda de los sentimientos, erramos. Hay que verlo desde el punto de vista social. ¿Qué mostruosidad de sociedad hemos (¿o han?) creado, que no importan para nada las grandes masas de alumnos y alumnas de la pública que, en el mejor de los casos, tendrán que competir duramente por los mejores puestos de la sociedad que ya están repartidos? Y el resto, carne de cañón. Hemos creido que con capitalismo (algunos le llamaban de rostro humano) solucionábamos el problema. Una vez derrotado el pernicioso comunismo, la sociedad ya podía liberarse de indeseables y progresar. Nadie calculó que el progreso lanzaba cada año a miles de chicos y chicas a centros de enseñanza degradados en la mayoría de las ocasiones por la falta de presupuestos, en busca de un estar mientras tanto. Estos chicos, mezclados con inmigrantes que han tenido a bien venir a nuestro país de golpe en los últimos años, se mueven en lugares estrechos, no tienen desdobles ni atención a sus especiales situaciones. Algunos buenos proyectos que existían se han suprimido y todo de repente se convierte en un duelo de autoridad y de disciplina de la buena. Las clases trabajadoras del futuro se están deformando a modo entre encuestas que se publican curiosamente entre los meses de septiembre y octubre sobre los aspectos más variopintos de la juventud: que si las drogas, que si el botellón, que si el sexo, que si la violencia; siempre mostrando la perversión de esta juventud, con gran asentimiento de los mayores. Como si fueran virtudes teologales de este capitalismo salvaje que nos atenaza. Hemos visto ya bastantes películas de la destrucción de las grandes tradiciones obreras y sociales de Inglaterra y solo aprovechamos lo que de situaciones risibles tienen; nada sabemos de los miles y miles de trabajadores arrojados al paro y a la prejubilación. Florece la prejubilación. En realidad, cuando hacemos la oposición a profesor ya la hacemos con prejubilación adosada. Queremos escapar porque ya no somos los encargados de santificar a las clases dirigentes del país, eso lo hacen las empresas de formación de alto standing. Nuestro papel parece haber ido de la excelencia (nos creíamos científicos y respetables por nuestro leal saber), a cuidadores de adolescentes a los que no interesa para nada adquirir un saber, que, si en nuestra época liberaba de la miseria y te hacía una persona de provecho, ahora no sirve ni para los concursos. Ya no preguntan cosas en la tele para lucirse. Ahora en la tele uno luce su body de danone y su estupidez. Pero, aun viendo esto, que lo vemos unos cuantos, no nos rebelamos: esperamos resignados (o aliviados) nuestra prejubilación LOGSE. Y los sindicatos, en vez de meter mano en la herida, nos procuran más jubilaciones LOGSE. Es un triunfo de la FETE firmar en una mesa (¿en una qué?) más prejubilaciones. Nadie afronta la cuestión: más espíritu, más formación, más margen. Y exigiendo que si hemos de jugar el papel que jugamos, al menos que nos den látigo y silla. Porque esto va a ir a más. Ahora se mantiene la ilusión de que todo está bien porque vivimos de las rentas de nuestros años buenos, pero debajo de nuestros pies, en muchos centros públicos de los barrios de las ciudades, se oye el bullir social. No sé qué monserga de valores dicen que enseñemos (extraños valores propios de curas) y no enseñamos el que es el valor fundamental: la democracia ¿Nos la creemos?¿O pensamos colocar a cada uno en su lugar? Es decir en su cajita, en su escaño, en su estamento. Que nadie salga de donde tiene que estar. Pondremos cámaras de vídeo para vigilarlos, policías, más policías, nosotros mismos de policías. Pero ni una palabra de pedagogía, del diseño de espacios pedagógicos para los centros, de proyectos de renovación. Qué dirían aquellos maestros republicanos. Qué dirían de los hijos de la clase obrera.

Vivir sin biblioteca

Vivir sin biblioteca

Plagio el blog de mi amgo Mariano Coronas. Sólo quisiera añadir cómo se puede vivir sin biblioteca cuando tienes un local, libros, alguien que se ocupa de ellos y, sin embargo y paradójicamente, la biblioteca no existe. Cómo podremos hablar de calidad de enseñanza, o tan solamente de enseñanza. La ausencia de las bibliotecas escolares n os debería sumir a todos en una depresión que estallara el mundo.

VIVIR SIN BIBLIOTECA ESCOLAR

Trabajo en un colegio que está en obras. En el edificio más antiguo, de los tres de que consta, se está cambiando la cubierta y todas las dependencias que hay debajo han quedado temporalmente inutilizadas. Todo ello está creando una situación de trabajo en precario y una merma de recursos que se lleva como se puede. Pero bueno, no es éste el espacio para reivindicar obras en vacaciones, mayor previsión para disminuir el impacto de las carencias temporales, otra forma de organizarnos, etc.
Llevo diecisiete años (va para dieciocho) impulsando la biblioteca escolar y alguno más pensando y trabajando para “fundarla”. Desde entonces no había vivido una interrupción de este tipo; un periodo (ya casi dos meses) de tiempo tan largo sin poder entrar en ella ni utilizar sus materiales, sus potencialidades. No es posible acceder a ninguno de los libros, ni coger unos cuantos en préstamos par desarrollar un tema; nos está vedada la posibilidad de trabajar con los atlas, con las revistas de divulgación,…; no tenemos conexión a internet ni podemos leer un CDrom… Ayer por la tarde, con el periódico en la mano, les hablaba a los chicos del mar de Aral y del intento de la ONU de regenerarlo y paliar, en parte, la catástrofe ecológica generada por su desecación parcial. Ahí quedó la cosa, ante la imposibilidad de utilizar atlas, enciclopedias u otras fuentes de información, para ampliar nuestros conocimientos o para satisfacer la curiosidad. Lo mismo pasó con el eclipse anular de sol o con los huracanes de este inicio de otoño o con el terremoto de Pakistán. La biblioteca escolar es para mí un recinto necesario donde encuentro los recursos adecuados para ofrecer a chicos y chicas otras vías de trabajo, nuevos puntos de vista, más información, etc. La echo mucho a faltar también como espacio para practicar la lectura en voz alta o de forma personal y silenciosa; para poder echar mano de libros de todo tipo para enseñar, leer, contar; para que cada cual recorra las estanterías mirando, cogiendo, hojeando, dejando o leyendo… Espero con impaciencia el momento en el que de nuevo, ese espacio mágico y crucial para acercarnos a muchos aprendizajes, vuelva a estar abierto y sea posible reanudar la actividad.
Mañana es miércoles y tampoco podremos juntarnos en la biblioteca escolar con las madres cuentacuentos para leer libros que luego serán interpretados ante todos los niños y niñas del colegio. Una pequeña tragedia para mí, sin duda, eso de vivir sin biblioteca escolar…

Aconteceres

Aconteceres

Cuando se quieren contar nada más que las cosas que pasan se puede escribir mucho, llenar el blog (que, por cierto ha cambiado de diseño en estos días y me ha despistado un poco su nuevo funcionamiento). Sí, quería decir que la semana pasada estuvo llena de actividades: comida con los chicos del Centro del Libro el jueves a medio día; apertura, ese mismo jueves, de un ciclo de conferencias y debates que organiza la Fundación Bernardo Aladrén. Esta primera sesión, presentada por el periodista José Luis Trasobares, contó con la presencia del diputado socialista José Andrés Torres Mora, que fue jefe de gabinete de ZP durante cuatro años, y que expuso brillante y sugestivamente "Republicanismo: el socialismo de los ciudadanos". Luego, en la cena, pudimos conversar sobre temas de actualidad, de intercambiar en corto opiniones y escuchar cosas próximas a la maquinaria del poder, siempre cosas interesantes. El viernes inauguramos las comidas de los viernes en el Instituto y a la vez presentamos el libro Cocer y Contar, que recogía los comentarios literarios de Simeón Martín, nuestro maestro de Gramática, de los años 1998 a 2004.

Ayer lunes comencé mis sesiones en la Universidad de la Experiencia. De nuevo comenzamos con mis "chicos" a reflexionar sobre la comprensión de la Histroria. Me vienen muy bien estas clases porque me ayudan a pulir reflexiones sobre cuestiones que las clases diarias en el Insti no me permiten. Después, Ana Vieitez, presentada por la Fundación Bernardo Aladrén y el PSOE, habló de la memoria perdida, de la recuperación de la dignidad, de la defensa del republicanismo. Acabé con mis molidos huesos en la librería Cálamo donde se presentaba el libro Palabras por la biblioteca, escrito, entre otros, por algunos buenos amigos como Mariano Coronas, que no pudo asistir, y por Chus, nuestr bibliotecaria zufariense. Qué bien, qué gusto lamerse viejas heridas entre gentes que trabajan con, por y entre libros. Uno de ellos nos dijo que los bibliotecarios siempre utilizaban preposiciones en los títulos de sus libros. Y es verdad. Vivir y soñar entre, sobre, tras las proposiciones. Qué envidia.

He buscado denodadamente, y al fin he encontrado,  un hermoso (así me parece a mí un libro de poemas de Ángel Gracia, que fue alumno de nuestro Instituto, titulado Libro de los ibones, premiado por la Delegación del Gobierno en Aragón. Selecciono el titulado Li Bo

Los árboles han descendido.

Mis manos han medido la montaña.

Doy celos a la tierra

besando el agua.

 

El ibón y yo

nos hacemos hielo,

velamos

en la última luz del día.

REGRESO AL MAESTRAZGO

Hoy por fin he decidido que el Viaje por Aragón de este año lo haremos al Maestrazgo. De alguna manera, después de cinco años en blanco es un regreso a los orígenes. En la época anterior estuvimos un par de veces, intentando escrutar cuál era el futuro de aquel territorio que se configuraba con una serie de proyectos de desarrollo. Estamos ahora en disposición de, diez años más tarde, ver que fue de aquello (aparte de nuestras calvas y nuestras canas) y que es hoy, hacia dónde camina en una nueva realidad que oficialmente se llama comarca. Sólo echaremos de menos a nuestros queridos compañeros de viaje, los alumnos y profesores del IES Giner de los Ríos, de Alcobendas. Pero también les recordaremos porque nos enseñaron a preciar más algo que a nosotros nos resultaba tan difícil de valorar. En fín, comienza el recorrido. No sé qué será ahora de la propuesta, ni qué tipo de alumnos responderán, pero estoy ilusionado porque significa para mí la normalidad de nuevo como profesor del Instituto. Con nostalgia recuerdo aquel primer viaje, en el que fuimos precisamente al Maestrazgos. Una alumna escribía en su cuaderno: "Nos dirigimos a Cantavieja tras haber desayunado en el albergue. Ahora, en el autobús, Herminio nos ha dicho que observemos el paisaje; según él es muy bonito. No le quito la razón, pero yo no lo comparto: todos son campos de secano o flora mediterránea (pinos carrascos o matorrales). Estos paisajes no me inspiran alegría sino más bien tristeza: todo da sensación de aridez y aún más bien de pobresa. Creo que tendré que aprender a apreciar losd paisajes de mi región, conformarme con lo que tenemos y no compararlo.
Ahora hay más vegetación. El paisaje me gusta más, sobre todo la garganta por la que estamos pasando. El cauce lo forman únicamente por un lado unas crestas que han adquirido unas formas verdaderamente originales, extrañas. Nunca había visto rocas con este aspecto; para mí es algo nuevo que me ha propocionado el viaje de estudios" (14 de marzo de 1989).

ESTATUTO

El estatuto catalán es el estatuto por antonomasia. Cuando, allá en las Prehistoria, luchábamos contra el franquismo, una de las voces más celebradas de los progresistas españolas era: "Estatuto de Autonomía" (los recitales de Llach, de Labordeta y de los cantautores eran un clamor). Al parecer, fuera de los franquistas, no había jacobinos, murieron con Robespierre. Pero, amigo mío, ¡cuánto ha cambiado todo! De todo el barullo (líbrenme los dioses de entrar más afondo)actual, dos cosas me parecen notables, ambas relacionadas con lo que entendemos por democracia. la primera, que sorprenda que un parlamento regional, constitucionalmente creado, no pueda aprobar lo que sus representantes, considerados en su mayoría, quieran. La segunda que en un partido democrático, como ees el PSOE, algunos de su militantes más pesados, en todo el sentido, decidan que hablan lo que quieren, aunque sea en contra de su secretario general. Incluso un ministro se permite enmendar la plana a su presidente y secretario general. Y no hablemos de si es cierto que han hablado con el partido de la oposición de derechas. La democracia partidaria tiene que funcionar según se dice en unos estatutos que todos, si quieren pertenecer a la organización, deben cumplir, porque si no resulta lo que es. Los que poseen el "poder" de un cargo administrativo o político, no reunen nunca a los afiliados y toman en su nombre decisiones graves. Esto lo estamos viendo cada día. O hacemos funcionar la democracia interna (y no sólo en los partidos)o esto no va más que a la dictadura. Cúmplanse los mandatos constitucionales, pero todos. Si la Constitución no casa con el Estatut, que se ajuste, para eso está el Parlamento español que la derecha ha decidido boicotear. ¿En nombre de qué representación deciden no presentar enmiendas y retirarse de las sesiones parlamentarias? Esto es muy grave. El jefe disléxico y el jefe-jefe de estas hordas deberían dimitir. Pero se ve que en este país tan peculiar, invocar la Constitución que casi no votan para pasársela por el arco de triunfo en temas como las igualdades y los derechos, esto da votos.
A propósito, es preciso gritar muy fuerte desde todos los sectores: Fuera la religión (todas) de la escuela; Por una escuela laica. Nos jugamos mucho.

CAMPAÑA "LA RELIGIÓN FUERA DE LA ESCUELA".

En enero de 2004 diversas organizaciones iniciamos la campaña “Por una sociedad laica: la religión fuera de la escuela”, con el objetivo de responder a la provocación de la LOCE, una ley del Partido Popular, que reforzaba el adoctrinamiento religioso en el sistema educativo, así como la enseñanza concertada católica.

El actual Gobierno del PSOE paralizó, en parte, la LOCE, significando una medida positiva, ya que congelaba medidas regresivas que la LOCE quería impulsar. Sin embargo, unos meses después, presentó el borrador de anteproyecto de Ley de Educación (LOE), que, en su disposición adicional segunda, seguía legitimando los Acuerdos con la Santa Sede y a la legión de catequistas católicos que seguirán adoctrinando en los centros de enseñanza, reforzados laboralmente.

El proyecto de LOE, que se encuentra en fase de análisis y aprobación por las Cortes Generales deja las cosas tal y conforme estaban anteriormente a la LOCE y basándose en los Acuerdos con el Vaticano, mantiene la enseñanza de las religión católica y de otras religiones en los centros educativos, lo que genera segregación y discriminación, entre el alumnado de las familias creyentes y no creyentes.

Además el proyecto de LOE, genera confusión entre la escuela publica y la escuela privada, poniendo al mismo nivel ambas redes, lo que significa avanzar en la privatización y, eso, conlleva dar más poder a las congregaciones religiosas que detentan cerca del 80% de los colegios concertados.

Hacemos un llamamiento a la sociedad y a la comunidad educativa para que se movilice, exigiendo al Gobierno una rectificación de su postura y hacemos un solicitamos a los grupos parlamentarios que defienden el laicismo escolar, para que condicionen su voto en el Parlamento, a una profundización en un modelo de escuela integradora y laica. Las organizaciones que apoyamos esta campaña reafirmamos que el adoctrinamiento religioso debe de quedar fuera del currículo escolar y de la escuela. La escuela es un lugar para saber y no para creer.

Por ello abogamos por un modelo de escuela laica, que eduque sin dogmas, en valores humanistas y universales, en la pluralidad y en el respeto a los derechos humanos, en la asunción de la diferencia y de la diversidad y en los valores éticos, no sexistas y democráticos. Queremos una escuela donde se sientan cómodos tanto los no creyentes, como los creyentes de las diversas religiones o creencias. Los niños y niñas, en la escuela, no pueden ser segregados en función de las creencias de sus familias. Y el alumnado que no desee dar religión no debe de tener una obligación alternativa, ya que ello va en contra de derechos fundamentales, por ello la única posibilidad, con el fin de respetar los derechos de todos y todas, es que la religión salga del horario lectivo obligatorio.

No se puede seguir argumentando que los Acuerdos con la Santa Sede (1976 y 1979) sean el muro insalvable, para avanzar hacia la escuela laica. Por ello, exigimos su denuncia y derogación. Tampoco existe mandato constitucional alguno de que la escuela deba garantizar el adoctrinamiento religioso. La historia crítica de las religiones y el hecho religioso y no religioso ha de estudiarse incorporado al currículo general y para todo el alumnado, sin distinción.

La sociedad demanda una secularización más intensa de la vida pública, y no aceptaremos fórmulas para que la religión siga generando distorsiones en el ámbito escolar.

Las organizaciones que firmamos esta declaración impulsamos una campaña, de ámbito estatal, con el fin de que la religión salga de la escuela y se profundice en el laicismo escolar y en la escuela publica.

EXIGIMOS LA DEROGACIÓN DE LOS ACUERDOS CON EL VATICANO

EXIGIMOS QUE LA RELIGIÓN SALGA FUERA DEL CURRÍCULO ESCOLAR

EXIGIMOS QUE CON DINERO PÚBLICO NO SE PAGUE EL ADOCTRINAMIETO RELIGIOSO

SÍ A UNA ENSEÑANZA CIENTÍFICA Y HUMANISTA, QUE PROPICIE UNA EDUCACIÓN PARA LA INTERCULTURALIDAD, QUE DEFIENDA LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO Y DE CONCIENCIA Y QUE EDUQUE EN VALORES DEMOCRÁTICOS Y DE CIUDADANÍA



Organizaciones estatales firmantes de la declaración:
CEAPA
STES-I
Sindicato de Estudiantes
IU
Europa Laica
CGT
Confederación Estatal de MRPS
ATEUS de Cataluña
FAEST (Federación de Asociaciones de Estudiantes)
Federación Estatal de Gays y Lesbianas
SOS Racismo
PCE
Juventudes Comunistas
Izquierda Republicana
Unidad Cívica por la República
Foro por la Educación Pública
Los Verdes
Liberación - Amanta

Organizaciones de carácter territorial que se suman a esta declaración:
Lliga per la Laïcitat de Catalunya
Andalucía Laica
Asociación de Maestros Rosa Sensat
Asociación Pi y Margall por la Educación Pública y Laica
Asociación Galileo de Úbeda
Asociación Escuela Laica de Albacete
Colectivo Escuela Laica de Zaragoza
Foro Ciudadano de la Región de Murcia
Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid
Federación de Asociaciones de Vecinos de Valladolid
Club de Amigos de la UNESCO de Madrid
No nos Resignamos
Asociación Manuel Azaña
Plataforma Cultura contra la Guerra
Más Democracia
Espacio Alternativo
USTEC-STEs
Intersindical Alternativa Catalana (IAC)

Personalidades que firman esta declaración:
Rosa Regás, escritor
Almudena Grandes, escritora
José Luis Sampedro, escritor
Maruja Torres, periodista y escritora.
Lucía Etxebarría, escritora.
Vicente Aranda, director de cine, entre otros muchos que se han sumado a esta campaña.

Otoño ya contumaz

Otoño ya contumaz

Para esta página me gusta mucho acudir, ya lo sabe quien la lee, a mi alacena de poetas y lecturas queridas que quiero compartir con el que está más allá de la pantalla. Y hoy, después de unos días de vacaciones por la celebración de los pilares, vuelvo a donde solía. Y como me tiene harto este país de locos, gritones y medio fachas, me refugio en mis libros. Me gusta mucho recordar la hermosa carta, dentro del libro de hermosas cartas (El árbol del erizo, Barcelona, Bruguera, 1981)que Antonio Gramsci escribió desde la cárcel a su hijo Delio, intitulada "Estudiar la Historia", y que podría dedicar a mis alumnos y alumnas: "Queridísimo Delio: Me siento un poco cansado y no puedo escribirte mucho. Tú escríbeme siempre y en especial sobre lo que te interesa de la escuela. Yo creo que te gusta la historia, como me gustaba a mí cuando tenía tu edad, porque se refiere a los hombres vivos y todo lo que está relacionado con los hombres, con todos los hombres posibles, con todos los hombres del mundo, en cuanto se unen todos ellos en sociedad y trabajan y luchan y se mejoran así mismos, te tiene que gustar más que otra cosa. Pero ¿es así?. Te abrazo. Antonio". Y ya puestos, ¿no os parecen interesantes estos versos de José Agustín Goytisolo?:

LA MEJOR ESCUELA

Desconfía de aquellos que te enseñan
listas de nombres
fórmulas
y fechas
y que siempre repiten modelos de cultura
que son la triste herencia que aborreces.

No aprendas sólo cosas
piensa en ellas
y construye a tu antojo situaciones e imágenes
que rompan la barrera que aseguran existe
entre la realidad y la utopía:

vive en un mundo cóncavo y vacío
juzga cómo sería una selva quemada
detén el oleaje en las rompientes
tiñe de rojo el mar
sigue a unas paralelas hasta que te devuelvan
al punto de partida
coloca el horizonte en vertical
haz aullar a un desierto
familiarízate con la locura.
Después sal a la calle y observa:
es la mejor escuela de tu vida.

(De Antología personal. Colección Visor de Poesía. Madrid, 1977)

No pasa el tiempo

"Pero hombre de Dios, ¿qué me cuentas?,¿tú socialista?
- Sí señor, ¡qué le vamos a hacer! Ya me han apuntado, ya no tiene remedio"
Sigue el diálogo, en el que se alude a la propaganda ("Eso reza un papel que compramos"), a las doctrinas ("... dicen que tenemos que ilustrarnos para que no nos dominen los ricos"), a las expectativas creadas ("Pero si uno puede con el tiempo sacudir el yugo..."). Como si de un sueño se tratara, el católico interlocutor va haciendo despertar del mismo al bisoño socialista: "¡El yugo!, le dice; ¡Ya apareció aquello! Por de pronto mira lo quer vas ganando. Antes aguantabas un yugo, el de los burgueses que te daban trabajo, ahora llevas dos que son: el yugo burgués, porque sigues trabajando, y el yugo socialista, porque vas arreatado a los jefes que dirigen el cotarro. A más de esto, vamos a cuentas: antes disfrutabas del producto íntegro de tu trabajo, y ahora en suscripciones, colectas, gastos para meetings, socorros para huelgas y dietas para viajes de los apóstoles, se te va bonitamente una buena parte de lo que ganas. Antes vivías en paz y gracvia de Dios con tu mujer, y ahora todo son peloteras y zaragatas" (Editorial firmado por "M.I.", titulado "la cola del socialismo", en El Pilar, 17 de septiembre de 1892)

No ha pasado el tiempo. Pero siempre pueden salir en la ofrenda de flores (los socialistas, me refiero...)

La verdad es que ayer, después del tortuoso camino que me trae hasta aquí, abrí la página y la volví a cerrar, un poco hastiado de los "temas de actualidad". Me veo en ocasiones encerrado entre lo que quiero comentar de la prensa de todos los días, de los medios de comunicación, y lo que me importa de la literatura, de mis amigos y conocidos portas, artistas, investigadores, personas. Unas veces, las más, he optado por esto último. Otras, las menos, por confiarme a lo acontecido. La verdad es que la situación de la frontera europea da, y dará, para mucho. Como siempre, todo es un guirigay, una algarabía; todos hablan, generalmente de lo que no saben o conocen y nadie se entiende. Lo que llamamos opinión pública está sumamente manipulada y todo parece llevarnos por derroteros no deseables. Supongo que no quedará más remedio que expresar opiniones (pues, ¡anda!, que lo del Estatut...)
Pero hoy recordaré a mi compañero de niñez Carlos Alejaldre Losilla, hoy Director General de Tecnología, que hizo en aquellos años un inolvidable Clotaldo en el montaje de La vida es sueño del hermano Antonio. ¡Cuánto debemos a este esforzado marista!.
Y hablo de un libro importante. Me refiero a la Historia universal de Paniceiros, de Xuan Bello (Barcelona, 2003). Hermoso textos lleno de sugerencias y de imágenes que evocan niñeces comunes en lo universal y próximas en los particular. A cada paisaje asturiano podría añadir yo un paisaje aragonés; a cada historia, a cada cuento, a cada sueño, podría yo añadir otra historia, otro cuento, otro sueño de mis territorios. Compartimos una prehistoria personal de diferentes sitios pero de iguales sensaciones. Por eso nos entendemos al final, por distinto y dispar que haya sido el lugar donde nos concibieron. Nos iguala tal vez la memoria de un paraíso perdido. Leed esto:

Paniceiros

Conozco un país donde el mundo se llama
Zarréu Grandiella Picu la Mouta Paniceiros

Un mundo que perdió sus caminos
Jerusalén levantada en la palma de la mano de un niño

Un mundo que era alto luminoso esbelto
Naciente y fuente y vocación de río

Donde los hombres callan y el silencio es renuncia
Donde olvidamos el ser Donde claudicamos

Un país donde la casa cae Cae el hórreo el puente
el molino la iglesia el hombre también cae

Donde la mirada era pura sencilla
la huella que había dejado la nube en el cielo

Donde tan solo nos queda la memoria
corrompida de la infancia Nuestra soledad

Ese abandono nuestro

Y en otro lugar, dice: "En Paniceiros, en el Picu la Mouta, se oye el mar ciertos días. Apenas nos separan treinta kilómetros pero una constante niebla impide, si no es el azul reflejado en el cielo, verlo. Oír sí que se oye y al Picu la Mouta subía mi bisabuela Eugenia a escuchar ese bramido sordo, la tierra entera convertida en una caracola, por ver si de allí llegaban noticias de sus hijos en Buenos Aires". Al leer estas líneas de Xuan Bello, mi evocación me lleva a otras palabras de Severino Pallaruelo o, mejor, de Enrique Satué en esa "memoria amarilla"; a ese rectángulo de fieltro donde vamos adhiriendo ordenados, como si fuera el periódico mural
del cole, nuestros recuerdos y nuestras emociones. Y acabo: "Paniceiros estaba hermosamente vacío. Ni un ruido, ni un movimiento: nada. Zoilo propuso que entrásemos en Casa Catuxu. Miguel y Lula se habían marchado a Madrid y allí habían muerto y nosotros, desde la infancia, no habíamos vuelto a entrar en aquella casa. Entramos silenciosos por la trampilla de la cuadra, como dos ladrones, que daba directamente a la cocina. Callamos y nos sentamos en el escaño, donde los dos ancianos nos recibían. No sé qué nos pasó, pero nos sucedió a los dos: vimos la fotografía de la familia W. y la miramos detenidamente, emociaonados. No sé qué sucedió pero fue como si nos metiésemos en ella, atrapados por una voz que nos llamaba desde lejos. Sentimos el entrechocar de las cucharas en los platos, el tintineo de las copas, las risas de los más pequeños. Ellos hacían como que no nos veían o tal vez no nos podían ver. Miramos a la izquierda y allí estaban: Lula y Miguel, Pedrín y Eugenia, Xuan y Lulu d´Anuca, Encarnación de la Fonte, Lulón de Santones y Soledá. Y gente que no conocíamos pero que nos conocían y miradas que eran la nuestra.
-El cielo de los payuelos -dijo Zoilo apagando un cigarro, mirando por última vez la Casa Catuxu, justo donde Paniceiros se convierte en agua"

La mirada de Ulises

La mirada de Ulises

Cuando hace unos días Félix Matute me dijo que estaba viendo algunas películas de Theo Angelopoulos, recordé cuánto me había impresionado la visión hace unos años, y en pleno conflicto de los Balcanes La mirada de Ulises, del cineasta griego, lamentablemente desconocido, Theo Angelopoulos. Para comprender este film es preciso recordar sus palabras: "nuestro siglo comienza y termina en Sarajevo". Es pues un recorrido circular a partir de la mirada primigenia, unos planos de Las hilanderas, de los hermanos Manakis, considerado el primer film rodado en la península balcánica. De ahí, la búsqueda de la inocencia va llevando al protagonista A hacia las entrañas de un conflicto: un itinerario que convoca en su memoria la muerte cotidiana y el (re)nacimiento del cine, las heridas vivas de la tragedia y las huellas dejadas por el pasado. El protagonista va recorriendo su vida y la historia mientras, como una poderosa metáfora, ve bajar por el Danubio una barcaza con una imagen a piezas de Lenin. El recorrido acaba en la Cinemateca de Sarajevo donde El nacimiento de una nación, Perdona y Metrópolis, así como muchas otras imágenes, permanecen encerradas en sus latas. El proyector está envuelto en plástico, las butacas destrozadas, la pantalla desaparecida, los espectadores ausentes: no hay luz para iluminar aquellos filmes ni miradas para contemplarlos. Los fotogramas primitivos de los hermanos Manakis siguen cautivos y sin revelar. La memoria del cine sobrevive a duras penas bajo la guerra y el conservador de la institución se pregunta: "Al fin y al cabo, ¿quién soy yo, sino un coleccionista de miradas desaparecidas...?". Luego A sale a la calle con el conservador donde una orquesta de jóvenes croatas, serbios y musulmanes toca entre la bruma. Luego baja la niebla y aparecen los francotiradores. La niebla, la carencia de visión. Un largo plano secuencia (más de siete minutos y medio) con un encuadre vacío y fijo, rellenado tan solo por una espesa niebla que deja en off el campo de visión durante dos minutos y solo el sonido hace intuir la presencia de la muerte. La niebla como principio y fin de la vida. Pasada la niebla, aparecen los cadáveres. Vuelto a la cinemateca, vemos al protagonista, un soberbio Havey Keitel, su rostro contraido por un intenso dolor generado por la vivencia de la Historia y anonadado por la visión de la primerada mirada, esa mirada primigenia, esa inocencia perdida, su Ítaca soñada. Dice Carlos F. Heredero que, sobre el rostro de A llorando se concentra en ese momento el destilado de una dolorosa experiencia. De esto habla precisamente La mirada de Ulises, de lo urgente que es recuperar para el cine contemporáneo la urgencia del presente, la función de la memoria, el sentido de la necesidad y el valor de una imagen. En definitiva, Angelopoulos nos propone un debate sobre la relación del cine con la Historia, una reflexión sobre la ceguera del cine contemporáneo frente a una realidad histórica tan hiriente (ayer Sarajevo, luego Albania, siempre los Balcanes). Finalmente, mirando la pantalla y dirigiéndose a una mujer imaginaria, A convoca de nuevo el rito fundador de la palabra y del relato oral: "cuando regrese, lo haré con las ropas de otro hombre, con otro nombre (...) te hablaré del viaje durante toda la noche y también la noche siguiente. Entre abrazos y susurros de amantes, te contaré toda la aventura humana, la historia que nunca se acaba". Este texto es una recreación de Angelopoulos y Tonino Guerra a partir de varios diálogos del capítulo de La Odisea en el que Penélope reconoce a Ulises. En fin, quizá la intención de esta forma de contar de Angelopoulos se resume en estas palabras del instructor de O Megalexandros (Alejandro el Grande, 1980)al pequeño Alejandro:"Si te hablo con parábolas es para que lo entiendas mejor. No se puede definir el horror y sin embargo existe, porque avanza en silencio".

(Me he ayudado de un excelente artículo de Carlos F. Heredero en el monográfico, nº 24, que la revista de cine NOSFERATU dedicó a Theo Angelopoulos en mayo de 1997)

La Torna

La Torna

Ayer me volvió a pasar. Había escrito mi comentario diario y al editarlo se me lo comió el ordenador. Dedicaba un recuerdo, ya pasado de día, por cierto, a los últimos fusilados por el franquismo, cuyo 30 aniversario se cumplía el 27. Y, decía también, pronto se cumplirán los 30 años de desaparición del tirano. No estay tan seguro que de sus secuaces. Y a propósito del tirano y de sus crímenes, hacía un comentario sobre una obra de teatro que recién se ha reestrenado: La torna, de Els Joglars. En esta contribución al Gran Archivo que apuntaba Mario Muschnik, quería decir que yo estuve en el estreno de La Torna, en el teatro Argensola de Barbastro, el 3 de septiembre de 1977. Vinieron Els Joglars invitados por la Asociación Cultural del Somontano (ACUSO), gracias a la amistad de Boadella con Joaquiné Coll. No era la primera vez que venían a poner una obra en Barbastro: actuaban, iban al campo ha hacer una chuletada, bebían y reían y luego apagaban la hoguera... meando. Yo era el que vendía las entradas en la taquilla. La obra me impresionó por su crudeza, tanto en el texto como en la puesta en escena. Se denunciaba la manipulación del régimen, que condenó a muerte y ejecutó a Puig Antich y al "polaco" Chez, en una puesta en escena de bandoleros desalmados, ocultando así, por un lado, la militancia anarquista de Antich y, por tanto su cariz político de enfrentamiento al franquismo, y, por otro, manipulando la personalidad y los hechos en cuanto a Chez. Todo ello y el ataque al ejército, pilar inconmovible como se sabe de la dictadura, dio con los huesos de los titiriteros en la cárcel y los tribunales. Decía que había que ir a verla para ver qué quedaba de todo aquello, pero, sobre todo, para ver qué quedaba de nosotros. Pero, como decía, el ordenador dijo ¡miau! Hoy, reconstruyo pacientemente lo anterior porque no quiero que quede ni una brizna de recuerdo en el disco duro de este cachivache y porque hay que seguir lanzando la vista hacia otras tierras y otros aconteceres. Que por cierto se producen por doquier y dan para más de uno de estos comentarios por día. Por ejemplo, ya se ven las orejas de los obispos en la convocatoria de movilización contra la Ley de Educación del gobierno. Pero quiero hablar de esto hoy. Ya vendrán días de días.
Hoy viene en El País la esquela de una maestra republicana, que ha fallecido a los 92 años: la señora Medrano. Y en la necrológica he leido que el ayuntamiento valenciano, sólo después de muchas presiones del PSOE, accedió a darle una calle, pequeña y tortuosa. ¡Qué miseria! Pero es que aquí, en la Ciudad Inmortal, todavía permanecen ignominiosamente cerca de 40 nombres de fascistas en el callejero, con un ayuntamiento pretendidamente de izquierdas. Que yo sepa, sólo una o dos personalidades del PSOE tienen una calle y en la banlieu. Ni el arquitecto Albiñana, ni el teniente de alcalde y ugetista Aladrén, asesinados por las hordas fascistas; ni un presidente constitucional como Azaña, o Largo Caballero o Negrín. Nadie. Sólo películas (que está bien), valles (no digo que no) y otros accidentes poco comprometidos. Y todo ello pese a las gestiones de la Fundación "Bernardo Aladrén", de la UGT y de otros sectores de izquierdas, que han llegado en sus peticiones hasta las mismísimas Cortes aragonesas donde se han diluído en los recovecos vergonzantes y miedosos (por no decir iletrados) del Grupo Parlamentario Socialista. Valdespartera, que fue tumba de muchos antifascistas zaragozanos se ha convertido en una orgía del ladrillo capitalista. Y nadie, ni el ayuntamiento ni nadie, se ha dignado, al menos, hacer un monumento al olvido. No fueran a ver que aquello por lo que murieron sea esto. Y en la calle Estébanes, donde estuvo la sede del PSOE (número 2), me dicen y aseguran que hubo una placa recordándolo. Pues hoy no hay nada. En fin, para qué seguir.

Las librerías son como una ciudad

Las librerías son como una ciudad

Este comentario tenía que haber salido ayer, pero cuando el ordenador se obstina pues acaba devorando todo lo escrito con gran cabreo del autor. Decía ayer en ese nonato escrito que fui a la librería de Pepito como siempre para ver novedades; y debo decir también que con el deseo difícilmente reprimido de comprar el Beevor. Y mirando y mirando, los montones de libros me parecieron calles de una vieja y transitada ciudad. En una calle estrecha y tortuosa, los libros de historia, la narrativa en otra, más aspirante de avenida; más allá, en una rotonda, los apenas disimulados piomoas y cesarvidales. Me gusta andar y hacerme el encontradizo con viejos conocidos, saltar los charcos y, finalmente, apoyarme en un banco de madera en la plaza más soleada, allí donde está el monumento al poeta desconocido. Los libros, esos viejos cómplices. Cómo explicar a otras generaciones los mundos que nos abrieron cuando apenas nos soltábamos de las manos de nuestra madre. Cómo explicarles las armas que nos dieron contra ignorancia, contra la hipocresía, contra la opresión, contra el amor y el desamor. Cuánto refugio cuando nos sentimos pequeños y humillados. Cómo dar, pues, el testigo de estos elixires. Cómo arrojar un salvavidas a los que se están ahogando. Los libros. Finalmente, dejé el Beevor para que madure y me llevé a Mario Muchnik (A propósito. Del recuerdo a la memoria, 1931-2005), que comienza de este modo tan prometedor: "Quiero dejar constancia, quiero plasmar mi verdad, quiero contribuir al Gran Archivo contando cosas vividas, para quien pueda interesarse un día en mi propio tiempo". Eso es justamente lo que he buscado siempre, consciente o inconscientemente, así que estas palabras, y las que vengan, volverán a remover mis cimientos más íntimos, a calentar mis adentros. Y cuando haya llegado a la última página, después de haber vomitado mis impotencias y calculado el tiempo que me queda, que nos queda, volveré serenamente, de nuevo, aprovechando el sol, o tal vez la oscuridad, de una tardada de este otoño adusto, a las calles de mi librería, a buscar en los estantes un nuevo consuelo para mi alma deshilachada.

Los jardines de la memoria

Los jardines de la memoria

Como estamos acabando el domingo y hay que hacer buenos propósitos para la semana que comienza, venciendo ese día infernal (¿por qué?) para casi todos que es el lunes, quiero traer a este blog un librito delicioso, de Michel Quint, que se titula Los jardines de la memoria (Barcelona, Salamandra, 2002). Este autor, nacido en 1949 ha publicado una veintena de novelas del género policíaco, pero este libro es diferente. En un breve texto, ha querido rendir un emocionante y metafórico homenaje a la memoria de su abuelo, ex combatiente en Verdún, y de su padre, antiguo miembro de la Resistencia. Pero sobre todo, su afán de rescatar del olvido las historias de los que ya no están -el libro comienza con la sencilla y contundente frase "Sin verdad, ¿cómo puede haber esperanza?- es también una reivindicación de la memoria como elemento clave de la libertad y la dignidad humanas. Hasta aquí lo que dice la solapa del libro. Y sin embargo así es. Con una sencillez pasmosa nos habla de la memoria, eso que está hoy tan de moda; pero de la auténtica memoria. Y del descubrimiento por el hijo. ¿Hemos pensado lo importante que es el descubrimiento por parte del hijo, o del nieto, de la memoria olvidada del padre, del abuelo? "Yo soy profesor. Así que los dos hacemos reír a los niños...". Qué ternura en la promesa del hijo al padre que ya no está: "Intentaré, papá, ser todos aquellos cuyas risas se terminaron en los bosques de hayas, en los bosquecillos de abedules, allá, hacia el alba, y que tú trataste de resucitar. También intentaré ser tú, que nunca perdiste la memoria. Lo mejor posible. Haré el payaso lo mejor posible. Y así tal vez conseguiré hacer el hombre, en nombre de todos...". Así me he sentido yo también en las largas noche que he desenterrado las historias de los desaparecidos de nuestra guerra, de los maestros, de los jornaleros. De todos aquellos que en un camino, al borde de una carretera, de un balcal o de un río esperaban el estruendo final. Ojalá os guste. Salud.

Caen los muros, aunque no todos

Caen los muros, aunque no todos

Cayó la cárcel de Torrero para hacer otras cárceles, y pisos. Cajitas. Entre los muros desapareciendo quedaron sufrimientos sin cuento y sin contar. Apenas estamos haciendo arqueo de los antifranquistas y republicanos que escupieron sus sueños por sus rincones. Pero hay que olvidar. Para los que creemos que no habrá perdón ni olvido, transcribo el artículo que mi amigo Antonio Martínez ha escrito para un libro que, sobre esta cárcel, saldrá en breve.

LA CARCEL DE TORRERO.

Quienes fuimos niños en el barrio de Torrero, tenemos incorporada la imagen de la Cárcel de la Avenida de América, a nuestros recuerdos más tempranos, junto al Cementerio y al Canal Imperial. El edificio de ladrillo marrón por cuyo frontal pasábamos en la visita obligada al Cementerio, el Día de Difuntos, nos transmitía una sensación de enigma, de secretos guardados, de no se sabía muy bien qué siniestros personajes que moraban en él. Tal vez el “hombre del saco“con el que nos asustaban los mayores, o el terrible “Sacamantecas” cuya sola mención nos hacía temblar y no alejarnos demasiado de nuestra calle en nuestros juegos infantiles. A veces, veíamos la Cárcel desde la altura de las moreras de la Avenida, a las que trepábamos en verano buscando las hojas más tiernas para alimentar a nuestros gusanos de seda. Incluso en ocasiones jugábamos al fútbol en la vaguada que había junto a su cara norte, y según el
centinela que había en aquella ronda, nos animaba a meter gol o nos echaba de allí llenándonos de improperios. Un día ya no pudimos jugar más allí, pues comenzaron a edificar una tapia que ampliaba el perímetro de vigilancia de la Cárcel. Se decía en el barrio que era porque se había escapado un preso saltando la valla e internándose en los pinares.
Cuando subíamos al Cementerio, siempre había en la puerta de la cárcel un numeroso grupo de personas con atillos, bolsas, ropa, fiambreras... La mayoría, gitanos. A veces, veíamos a parejas mayores, bien vestidas y con las caras muy tristes. Se abrían aquellas puertas metálicas, y todos entraban a comunicar con sus parientes: hijos, padres, hermanos... Luego crecimos, y descubrimos en aquel edificio el símbolo de aquella sociedad en la que ¿vivíamos?. No sólo eran sepultados allí los delincuentes. También quienes querían ser libres, y hacernos libres a los demás, que no sabíamos que no lo éramos. Cuando decidimos unirnos a ellos, la Cárcel se convirtió en otra
razón de lucha, y tras el paso por las comisarías franquistas, resultaba un alivio para los golpeados la solidaria acogida de las comunas de presos políticos. Tuve la desgracia de pasar , como tantos, por la comisaría, pero no entré en la cárcel. Mejor dicho, lo hice brevemente, pues fui “retenido” en 1975 por manifestarme pidiendo que salieran los presos políticos que quedaban en ella:
Satur, Angel Ejea y Subirón. Era el día de la coronación del rey Juan Carlos, nombrado como sucesor por el dictador que había muerto tres días atrás. Nos pareció el mejor momento para pedir lo que ya era un clamor en todo el país. La amnistía y la salida de los presos. Tal como nuestra manifestación iba subiendo por la Avenida, iban saliendo de la Cárcel numerosos grises armados a los que se
les veía muy nerviosos. Por una ventana medio tapiada que daba a la calle Villa de Ansó, asomaban las manos de los presos. La cabecera de la manifestación, un tanto asustada, rebasó la Cárcel y giró hacia los pinares. En la esquina, intenté animar al grupo que se alejaba al grito de: ¡Compañeros, todos a la cárcel!.-- ¡A la cárcel, a la cárcel! – oí decir detrás de mí. Era uno de aquellos guardas, que
apoyando su subfusil en mi espalda, me hizo entrar en el edificio, donde un par de docenas de manifestantes se encontraban ya. Allí nos retuvieron varias horas, debajo de un porche que había a la entrada, mientras oíamos los gritos de nuestros compañeros en la calle y los disparos de los botes de humo. El grupo de retenidos no hablábamos. A mí no me sonaba la cara de casi ninguno, entre los
que había bastantes estudiantes. De uno a otro fui diciéndoles (como decía el manual no escrito) que si llevaban teléfonos o direcciones fueran rompiéndolos, por seguridad. Tras un tiempo interminable, apareció el que debía ser el Director de la cárcel y sorprendentemente dio órdenes de que nos dejaran en libertad. En casa ya se habían movilizado en previsión de lo peor, y además de contactar con Burriel, me tenían preparada una manta y el bocadillo de tortilla de gambas, particular método con el que mi madre me hacía saber que me
quería y pensaba en mí siempre que era detenido. Pero al parecer no querían empañar los fastos de la coronación, y no fuimos nadie detenido ése día. Ni siquiera interrogados. Todavía quedaban por llegar Vitoria, Montejurra, Atocha, etc....¡No fue fácil recuperar las libertades, no! He pasado estos días por delante de la Cárcel de Torrero, de la que sólo queda la fachada que da a la Avenida. Parece que con la excusa de dedicar algún rincón a algún uso social, se van a construir, viviendas carísimas. ¡Lo de siempre, vamos! Por mi parte hubiera preferido que ése gran solar se hubiera convertido en un bonito parque en el que se levantara un monolito o se pusiera una placa, que recordara los sufrimientos de tantos como por allí pasaron. Y del edificio, como de tantos otros que tuvieron el mismo uso, ¡que no quede piedra sobre piedra!

Antonio Martínez Valero.
Septiembre 2005

Nubes que no traen lluvia

Nubes que no traen lluvia

En estos días las nubes sin lluvia se ciernen sobre nosotros. La crisis de Opel amenaza con sumirnos en una depresión colectiva. El mito del progreso capitalista una vez más ha hecho creer al público que se puede crecer sin límites. No nos bastó con las desgraciadas experiencias del siglo XIX. Pero como no leemos historia. Como nos hemos creído que eso del mafrxismo era un acné juvenil, pues eso, estamos cautivos y desarmados ante las necesidades del capital. Una vez más, el trabajo claudica y se somete, le hacen someterse las condiciones objetivas. Veremos en qué para todo, porque, como no me canso de repetir, nuestras fuerzas están agotadas, dispersas y sin ideas ni convicción; demasiados pasados al enemigo pensando en el fin de la historia.
Vi en un noticiario de ayer que en nuestra Comunidad, aparte de un tranquilo comienzo de curso, es decir, directamente la consigna, éramos muy modernos porque en algunos centros de enseñanza públicos se enseña religión islámica. ¡Oh! En vez de suprimir todas las religiones, lo moderno es enseñar en las escuela todas las religiones. En fín, abro la suscripción para pedir una escuela laica de verdad y ahora. La lucha será larga, como todo, pero ya no podemos esperar más. Hay que mover el culo.
Hay que leer el libro de Ian Gibson que anuncia hoy El País. Ya lo comentaré más extensamente.

Malendé

Malendé

Cuando la inspiración, o las ganas de contar, te abandonan, lo mejor es Malendé. Los meses de septiembre empiezan acelerados, creo que es la nostalgia del estrés. Hay tantas cosas pendientes (Pero ¿qué cosas?); hay tantas cosas pendientes que nos volvemos locos: llamamos por teléfono a todos para decirles lo evidente, que septiembre va galopando y todos los proyectos que dejamos al principio del verano ya corren prisa porque se ven las costillas de la Navidad, y en Navidad hay que sacar cosas. Porque todo acaba y empieza otro año, y otras nuevas cosas, nuevos libros, nuevas jornadas, congresos, cursos... ¡ufff! La zanahoria está dispuesta. Yo tenía en el verano un montón de proyectos y cuando me siento ahora, en septiembre, a concretar alguno, me salen otros, otras cosas que han estado apartadas en la estantería y reclaman mi atención. Septiembre, septiembre.
Me alegro de que en Alemania haya ganado el SPD cuando todo el mundo, especialmente sus propios correligionarios de aquí le daban como perdedor. No es que yo sea muy seguidor de Schröeder, pero sólo por tocar los cataplines. Cuando todo está perdido, recordad, Malendé.
La derecha nuestra de cada día vuelve a sacar el santo. Otra vez los "matrimonios gay". No saben, los pobres cómo llamar la atención de la peña. Y eso que los del PSOE les echan toda la ayuda que pueden, ora premiando a las monjitas, ora intentando el abrazo del oso con la ley de educación. Malendé.
La cosa de la cultura de aquí sigue sin aparecer. Hace poco lo comenté con Labordeta tomando un café casual y ví que en El Periódico del domingo escribía sobre ello. Faraónicos proyectos sumidos en la depresión, proyectos que se deberían hacer y que no se sabe nada de ellos. Todo el mundo en el pilla-pilla de la pasta, pero nadie intentando hacer algo de cultura con la vista puesta únicamente en la creación. Y nadie se mueve, ni protesta, ni dice nada porque ya casi nos hemos convertido en expectantes: no digo nada no sea que no me den tal proyecto, o me arrimen cual subvención, o no me nombren nada. Y quien dice algo es que quiere amargar a la izquierda e igual se ha hecho cómplice de los del PP. Y yo digo: Malendé, Malendé.
En el Instituto, de momento nos han aplicado árnica. Como todo ha empezado y no se ha caido ningún sombrajo, pues, venga, corre, que todo está muy bien y un curso no es nada. Nos han dicho, cómplices, que no nos preocupemos, que, apenas pasen los Pilares, y el personal se haya desbravado con las vaquillas, que vendrán, que bajarán los técnicos y hablaremos. Que pensemos qué vamos a pedir. Nos enredarán en un nuevo proyecto y, mientras tanto, pasará el tiempo. Ganar el tiempo para nada es la consigna. No os enfrenteis a ellos, parecen haber dicho. No vale la pena salir en los papeles ahora que todo va bien. Ya se ha dicho incluso en el Parlamentico: ¡Qué guay de comienzo de curso! Las cifras y las letras coinciden en dibujar un panorama espléndido. Por Dios, que lo digan los medios. Que pregonen lo bien que ha empezado todo, oyes. Si acaso una puya, en las cartas al director que no comprometen a nadie. No dejeis que esos políticos del Avempace nos enturbien el cuadro. Unos cuantos fascículos y coleccionables más a la prensa local y nos habremos asegurado el cielo ¡Malendé!

*Malendé hace alusión a un recuerdo que yo tengo de un 11 de septiembre (septiembre, otra vez), y que me sale a veces con la mala leche. Sería como un decir Allendé. Don Salvador. Que viva. Malendé.

Cárceles para mujeres

Cárceles para mujeres

Hace dos años escasos apareció en las librerías un excelente libro titulado Mujeres encarceladas. La prisión de Ventas: de la República al franquismo, 1931-1941, de Fernando Hernández Holgado (Madrid, 1964), al que tuve ocasión de conocer personalmente hace unos días en Pamplona en el Congreso de Fuentes orales y visuales. Hoy he encontrado su comentario en El País, en las cartas al director, sobre la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a las Hermanas de la Caridad. Otro signo más del miedo con el que aún encaramos nuestro pasado. Merece la pena leerlo:

"Puedo imaginarme las caras de muchas de las mujeres mayores de 80 años que sobrevivieron a las cárceles franquistas cuando leyeran la noticia de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a la orden religiosa de las Hijas de la Caridad (EL PAÍS, 15-9-2005). El cronista informaba de la "excepcional labor social y humanitaria en apoyo de los desfavorecidos" en España desde fines del siglo XVIII.Tal vez pocos sepan que dicha orden gobernó con mano de hierro las galeras o antiguas cárceles de mujeres durante el siglo XIX y comienzos del XX, hasta su expulsión por Victoria Kent en 1931, la primera mujer directora general de Prisiones de nuestro país, que las sustituyó por un cuerpo de funcionarias especializadas. Y que, acabada la guerra, el dictador Franco volvió a recurrir a ellas como carceleras en establecimientos de infausta memoria como la prisión barcelonesa de Les Corts, Palma, Málaga, Valencia y otras muchas, tal y como ha sido reseñado en diversas obras historiográficas por autores como Ricard Vinyes, Mirta Núñez, David Ginard y yo mismo. No fue, por otro lado, la única orden religiosa femenina que se puso al servicio de Franco. Sus compañeras, las Hijas del Buen Pastor, llegaron a administrar la cárcel madrileña de Ventas, la más poblada de la historia de España, de la que salieron las famosas Trece Rosas para ser fusiladas en agosto de 1939. ¿Puede alguien explicarme qué tiene que ver la favorable actitud del actual Gobierno socialista hacia el proceso de recuperación de memoria histórica de las víctimas del franquismo con la concesión de este premio?"