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Montborg. Bitácora, weblog o blog de Herminio Lafoz Rabaza

1º de mayo 2011

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He mandado este texto para ser leído en la celebración del 1º de mayo en los Pozos de Caudé.

 

Compañeros y Compañeras: Nos reunimos aquí en un primero de mayo que nos trae ecos del estruendo de desastres por doquier que afectan sobre todo a la gente más pobre de nuestro mundo. No podemos dejar de sentir solidaridad con aquellos que sufren y que luchan en todos los lugares  contra la tiranía, ya sea con las armas o con la resistencia pacífica. Y con los que recorren los caminos de continente a continente para huir de la pobreza y encontrar el pan y el trabajo que tienen negados en sus lugares de origen.

El capital está cerrando demasiadas puertas y ya por toda Europa, ante una Unión Europea medrosa, parece correr amenazante el fantasma de la intolerancia y del fascismo.

Es un primero de mayo en que el trabajo está acosado en nuestro país: el desprestigio de la política, de los sistemas representativos, de los sindicatos de clase, azuzados convenientemente por la derecha y tolerados por un sector de la izquierda, hace mella en la moral de clase obrera. A esto se añade la amenaza del paro, la bajada de los salarios, la pérdida, en fin, del poder adquisitivo de amplias capas sociales bajas y medias. Mientras, los culpables de la crisis vuelven por sus fueros y siguen presionando a los países. El capital se burla continuamente de los trabajadores y de sus victorias sociales que han ganado con  sangre y sudor. El adormecimiento, el conformismo, no pueden ser compatibles con nuestra clase. Es preciso, una vez más, levantarse y combatir.

La conciencia de clase nos proporciona el bálsamo más apreciable en esta coyuntura: la solidaridad, y reactiva nuestra resistencia. No podemos dejarnos arrebatar lo que nos pertenece. Además, está la pedagogía de la lucha: no es posible olvidar a los jóvenes. No son solo un futuro difuso. Son ya nuestro presente. Son los que han de dar sangre a unas organizaciones casi esclerotizadas. Deben, por tanto, compartir nuestra indignación y nuestro combate. Luchemos hoy por ellos y con ellos. Ellos lo harán mañana por nosotros.

Es imprescindible estar juntos, sin fisuras, en la lucha sindical y también en la lucha política. Porque son muchos los retos que se nos presentan en los próximos tiempos. Las movilizaciones deben ir parejas con la defensa de nuestros principios en las urnas. No podemos, una vez más, dejarnos seducir por los encantadores políticos. Nuestro voto para los que defiendan a los trabajadores. Nuestro voto para los que iluminan el camino y no para los que lo corrompen.

Compañeras y compañeros. Hace 80 años que se proclamó la II República. Y desde entonces, sus valores no han dejado de brillar. Aquellos valores que supusieron la esperanza en un mundo mejor para nuestros mayores; para aquellos campesinos, para aquellos obreros industriales, para aquellas mujeres, mineros, intelectuales, trabajadores domésticos, etc. que la defendieron con lo que tenían: su dignidad. Y también con sus vidas.

Honrémosles hoy, manteniendo vivos aquellos valores por los que lucharon y murieron. No son tiempos para la vacilación y la duda. Es tiempo para la claridad de ideas. Es tiempo para la acción. Compañeros, a combatir.

¡Viva el Primero de Mayo!

 

28/04/2011 12:04 montborg Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

CONTRA LA IMPUNIDAD

Ha sido tan bien recibido por el facherío mediático que vale la pena verlo y difundirlo por todos los rincones, pues donde crece la intolerancia es en el silencio. Contra la impunidad ¿Hasta cuándo?

 

http://www.youtube.com/watch?v=Xf8oZKEejD8&feature=player_embedded

17/06/2010 02:02 montborg Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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UNA SEMANA ANGÉLICA

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Pues es que lo más reseñable (sí, ya sé que están ocurriendo muchas cosas que merecerían un  comentario, y los hago, pero luego los destruyo inmediatamente) de esta semana ha sido la presentación del último libro de Ángel Longás, El grado de doctor, publicado por las Prensas Universitarias de Zaragoza. Lo presentaron, Pepe Solana (que fue compañero nuestro en el IES Avempace y hoy es catedrático de Filosofía en la Universidad de Zaragoza), Mariano Berges (otro profesor de Filosofía), y Antonio Lasheras, hasta hace poco director de las Prensas Universitarias. Hay que resaltar, que se trata del trabajo de un profesor que ha profesado siempre en Enseñanza Media; se hizo doctor en el Instituto y ha escrito su ya importante obra en el Instituto. Y hoy, en su jubilación activa, sigue buscando la conciliación de las ciencias y las humanidades en un viaje que comenzó en los años 90 cuando nos atrevimos a proponer en nuestro Instituto un  proyecto que se denominaba así: El Espacio Humanístico, que rompía los tiempos y los espacios escolares, ese lugar por donde se nos escapa continuamente una forma de enseñar diferente. Tiempos de sueños. Pero Ángel sigue en la lucha, una lucha intelectual que encuentra su discurso en los griegos, sin desdeñar ninguna de las aportaciones posteriores que le ayudan a construir ese cobijo de todos que es el amejoramiento del hombre. Pepe Solana habló de la amistad pública, refiriéndose a la Etica a Nicómaco de Aristóteles, y la necesidad de la política, como discurso para lograr el diálogo entre los hombres. Qué grandes conceptos. Política, razón, humanismo. Tanto por lo que seguir adelante.

07/06/2010 01:19 montborg Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

BORJA, o sea MONTBORG

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Y llegué a Borja. Allí iba a encontrar durante unos años un remanso de paz y de cultura. Creo que allí crecí como persona y como profesor. Nuevos alumnos, nuevas gentes, nuevos compañeros, nuevos inolvidables compañeros. No es el momento de hablar de otra cosa que no sea de poesía, pero en este tiempo, los ríos de la cultura fluyeron como nunca por todo lo que hacíamos. Entendámonos, conscientemente, reconstruyendo algo tras siglos y siglos de duro erial. Si comprender bien por qué, ante nosotros se levantaron aquéllos que nadie nombraba, porque habían sido borrados del recuerdo del pueblo. Solo los maestros (no todos) y algunos profes conocíamos las claves. Que había que decir en voz baja. Allí, en Borja, redescubrí a Lorca ("Mecagüendiós, Federico", que gritó un actor de Yerma en una tórrida tarde de agosto en el frontón de Ainzón. Seguramente en el aniversario de su asesinato), a Antonio Fernández Molina, a Hernández, a Rosendo Tello (¡ah!, Rosendo, qué buen año aquel que compartimos en el "Chiquito" y en el Instituto; qué noches recitando versos en casa de Chime y Pilar...). Redescubrí a los poetas jóvenes que se expresaron a través de la perfomance de José Luis Calvo Carilla, que llamó "Be sos en la pizarra". Redescubrí la Minerva de Fernando. Aquéllas tardes densas de tedio y vino del Somontano que pasábamos en la rebotica de la imprenta de Fernando Sancho e Hijo. La veíamos trabajar con delectación, devolviéndonos estampadas con nuestros versos aquellas cartulinas color crema que se había tragado previamente vacías. Fernando nos miraba a nosotros y a su Minerva con esa sonrisa de republicano viejo, de luchador cansado que de pronto redescubre también que el arte de imprimir no se ha vuelto bastardo en los talonarios y en las invitaciones de boda; el arte y la lucha por el arte han sobrevivido en el desorden de cajetines de letras de plomo, en el olor penetrante de las tintas y en el candor de unos profesores, un pintor bohemio y un tipógrafo (qué gran estirpe), que creen que es posible editar libros de poemas en un pueblo amodorrado como Borja. Sí, era posible. Hicimos un libro-objeto, con versos míos en cartulinas que después se metían en una caja que después iba pintada a mano con óleo por Javier de Pedro que después se abrazaba toda con una goma. Sí era posible y editamos mis "Poemas de la resistencia". Se tiraron 105 ejemplares numerados y firmados sobre cartulina BRISTOL satinada de 40 gr. resma. Los poemas iban numerados con números romanos. El VI comenzaba

Debemos quitarnos

el traje de tantos años

gastado por el miedo.

Desnudarnos y quedarnos

en palabras vivas

con las verdades al aire.

Darnos un abrazo

amoroso. Fundirnos

en sementera definitiva.

Situarnos frente a la tarde

abrazados, y nuestra sangre

yéndose cadera abajo

mojando -miles de nosotros-

de rojo los caminos.

Hundirnos en la tierra

hasta barbilla, besándonos

los oídos para limpiarnos

el silencio de 40 siglos

de salvajes salivazos.

Rebrotar. Remorir. Resucitar.

Recreer. Reconstruir. Regresar.

Recomenzar.

Vencer de nuevo.

Y crear la tierra nueva

en un parto eterno.

Habí mucho de lo que sentía yo en ese momento sobre lo que había sido nuestra historia reciente. Era mi manera de contarlo (luego este poema se publicaría en un libro homenaje del Partido Comunista de Aragón al "Abuelo", Antonio Rosel, el 9 de junio de 1982). Me gusta otro verso, que venía yo rumiando desde hace tiempo:

Mañana, cuando la luz

te hiera frontalmente

y no puedas moverte, encadenada,

entonces pondré mi mano sobre tu vientre,

y lentamente, como quien no tiene prisa,

te contaré un cuento.

De todas maneras, éste solo fue el primer libro. Luego vendría la edición de un libro de Manuel Pinillos, el cuento grabado por Borja de Pedro, "El fotógrafo volador", del que habrá que hablar más despacio otro día, etc. Como quería hablar solamente de mi trabajo como poeta, decir que aún publiqué en Borja, en 1981, y en la colección "Pliegos de Añón", de Bóveda-Levante (algún día explicaré también esto), "Los desvanes olvidados", del que sólo transcribiré un fragmento (el III) del último poema:

Y así, noche tras noche, continuamente,

me encuentro remendadndo redes,

construyendo barcos más ligeros,

cuerdas, brújulas, herramientas de besos inútiles

para intentar de nuevo el abordaje.

Y paso las horas esperando que amainen los vientos,

los huracanes que protegen tu misterio.

Después de Borja, Zaragoza, y el INB Mixto nº 10, que luego bautizaríamos como Avempace. Allí continuamos con la cultura, pero para mí (nunca sabré qué secó mi "vena"), ya no ha habido más poesía, si descontamos aquel libro colectivo que llamamos El jardín del solitario (Zaragoza, 1998), hecho con  versos de unos cuantos profesores e ilustrado por Emilia Domínguez. Uno de los versos con los que yo contribuí (confieso que tenían ya unos años) era este:

Amanece en Yorktown

para la muerte.

¡Despierta, negro!

el hombre blanco ha pisado la luna

por vigésimosegunda vez.

Hasta aquí, pues, ha llegado esta miniserie. Muchas cosas quedan enredadas en los barrotes de las camas antiguas, en los cables de alta tensión, en los remolinos rubios de los niños rubios, en los marcos de las pinturas de Rubén, en los momentos de soledad de los profesores en los viajes con los alumnos, en las mesas de mármol de los cafés que ya no existen, en los lagartos que se están extinguiendo (los de Lorca lloraban por un anillo de plata), los viejos pobres que maldicen al mundo y se preparan ahora que ya atardece en este baile sin sentido un camastro de cartón blando que aminore la frialdad de las conciencias. Muchas palabras sin decir y sin escribir quedan en los bigotes de los gatos, en las tartas de manzana de las abuelitas suizas, en las playas imposiblemente vacías de gente, en los parasoles, en la Tramontana, en Sète, en Brassens (¡maldita sea!). Muchos versos, libres, ahora sí, quedan sin dueño en las plazas que-contemplaron-todos-los-desfiles, en los talleres vacíos de las calles donde de pequeños nos creímos que crecer era auparse dos palmos, donde jugábamos a ver quién meaba más lejos, en la mili sin sentido, donde, yo al menos, crecí hacia abajo, en la dudosa paz de los cementerios, en las fosas de nuestros pensamientos, en las traiciones, en los atardeceres que hacen llorar, en los padres que ya se han ido para siempre, en la orfandad del pensamiento que es la más dura, en los gritos, en la inocencia... Para qué seguir. Creo que Labordeta cantaba hace mucho tiempo una canción que amí me ponía y que decía que: "Mientras yo canto, una niña muere en el Viet-Nam/Mientras yo canto, corre la sangre por el río Jordán...", como una constatación de la impotencia del artista. Vale.

15/05/2010 20:50 montborg Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

EN LA UNIVERSIDAD (II)

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En la Universidad, ajuzgar por los cuadernos que guardo, seguí escribiendo. El primer cuaderno está fechado entre julio de 1970 y julio de 1971, se titula Sinfonía en blue y recoge material escrito entre 1969 y 1979. Hay comentarios en el cuaderno sobre los poemas, escritos unos por Adolfo Alonso, que los debió leer, y por mí mismo. Esto es lo que Adolfo puso como prólogo:

"Nel mezzo del camin di nostra

vita" (espaldarazo que da la critica a la producción de un novel. BELLO, 1908)

¡Prelogo!

¿P'a qué quiusté un prelogo, paisano? ¿P'a que le diga que sus versos son mu majos?¿P'a qué quiusté que lo diga?¿P'a que los que lean este librico sepan antes con antes lo que van a saber dispués? Amos, ¡que no lo digo! Y a tuzudo no me gana naide.

Quizá la poesía extropática de gens con hipo sea algo intermedio entre la ciencia y la ignorancia ¿Sirve entonces un  prólogo?

Personalidad extraña y difícil la tuya, que connjuga una exaltada imaginación y una estridente personalidad: contradicciones de ese espíritu sensible. Pese a todo, no acabas de aceptar los cánones simbolistas (arte como artificio) ¿Quizá escepticismo?

En arte, todo es convencional. No abandones nunca el instinto. Ten allí tu caverna platónica y otorga a la meditación recoleta el tiempo apetecido.

¡Proclama la inmunidad literaria de tu persona! No dejes a nadie molestar a los dioses.

El valor técnico de la poesía es algo secundario, pero el intento revolucionario que supone en tu temática, nos ofrece el suficiente interés como para encabezar la obra. Y no me malinterpretes a primera vista. Lo que quiero decir es que (parafraseando a VAUVERNAGUES): "si los hombres no se adulasen unos a otros, casi no habría sociedad posible".

Hay otro cuaderno fechado entre 1970 y 1973 que contiene frases, pensamientos y poemas sueltos, sin orden ni concierto. Se ve que los reuní de otros papeles anteriores y los puse juntos para que no se perdieran. Escribo cosas como ésta: "La Historia es un proceso irreversible" (25 de febretro de 1972). O también:

Algunos días,

nuestras sombras sucumben fatigadas

por el peso del polvo y de los años.

Algunos días

no sabemos qué son ni lo que pretenden

tantos relojes machacando los recuerdos.

Algunas veces,

querríamos escapar, o sucumbir enteros

bajo el mazo oloroso de una primavera

(Café de Levante, 29 de febrero de 1972)

Este se lo dediqué a mi amigo Javier Lucientes (31 de marzo de 1976) algunos años después de haberlo escrito al oir una noticia sobre envenamiento de aves en el Coto de Doñana:

Sobre los arrozales, manadas

de patos civilizados.

Las garzas reales oyen el silbido

del tren de la muerte.

El cuaderno casi acaba con este poema que lleva fecha de 13 de enero de 1971:

Ay, muchacha sudorosa

que huiste de un snack-party.

Los modales no se grabaron en tus medias

y la flor de cáctus escribe en tus pestañas

infinitas campanillas.

Ay, muchacha sudorosa,

que huiste un día de tu nombre.

Yo sé de tus largos cabellos

que huelen a loto

y de tus noches sin dormir.

Ay muchacha sudorosa.

Exhala tu cuello un holor a heno

y de tus dientes como el nweebe

brota una canción de amor.

Este cuaderno contiene también algunos otros escritos míos y ajenos. Por ejemplo, el texto de un monólogo teatral escrito por Adolfo Alonso (se titula "Historia de mi vida") y representado por mí el 28 de marzo de 1971 a las 6'15 de la tarde en el teatro del Centro Don Bosco de los Padres Salesianos de Zaragoza. Y el texto de otro monólogo, este mío, titulado "Súplica para poder ser enterrado en las playas de..." (evidente influencia de Brassens). Fue representado, con dirección y efectos de José Francisco Val Álvaro el 7 de mayo (¿año?) en el mismo teatro de los PP. Salesianos.

El final de esta época universitaria, tal vez lo marque, por un lado, el cuaderno titulado De regreso a la autopista 76, con fecha 1974-1976. Tiene versos que utilizaré más tarde en otros libros, como es el caso del que abre el cuaderno, que titulé: "Salvadme la ciudadela...!", y que empieza:

Cae la tarde como una losa

fúnebre sobre las aceras...

Y otro cuaderno, sin título pero con fecha: 1979-1980. Acabo de llegar a Borja, donde los años siguientes seré profesor de su Instituto. Vengo de Barbastro. En Borja, realizaré mi última etapa como poeta.

(La ilustración, un poema del cuaderno, Sinfonía en blue)

19/04/2010 02:27 montborg Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

EN LA UNIVERSIDAD (I)

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Siguiendo mi buceo en mi pasado entre versos, lo próximo que me encuentro es un cuaderno-libro con tapas negras en donde no hay título. Sólo, en blanco, las firmas de los autores. Abriendo el cuaderno me encuentro con lo que debe ser el título HONDURA, los autores (Rafael Luyanda, José Luis Rodríguez y Herminio Lafoz) y la fecha: Zaragoza, 2 de abril de 1970. Recuerdo que hicimos una tirada en hojas a multicopista, encuadernadas posteriormente en tamaño cuartilla. Yo ocupo el centro del libro. Y lo único que merece la pena es este verso:

Mañana. No.

Hoy vendré

a tí, y moriré

en tus labios

como el cierzo

muere en las rendijas.

Y ya todo será

nieve blanca

en tus mejillas.

Mañana. No.

Hoy vendré

a tí y te amaré.

No sé de qué cuaderno de todos habla, pero quiero transcribir una carta de mi amigo Eduardo Pons Herbera, que fecha en Barcelona a 21 de julio de 1970.

Querido Herminio:

Tengo tu cuaderno aquí junto amí, cerca de un transistor que suena la canción más pachanguera, lo apago y estoy contigo:

¡Quién pudiera estar en tu mundo, cálido, extático (sic), si que una pasión te mueva el rostro!

Mira te quedan algunas cosas de colegial, como lo de preocuparte por los campos de Castilla o de donde sean, pero en este cuaderno se ve que tu poesía va siendo más intimista. Yo pienso que evolucionar es cosa de tiempo y que las influencias exteriores (gen. 98) está  muy bien siempre que no ahogue la verdadera personalidad.

Ante este trabajo de dos años todo el mundo debe quitarse el sombrero (el sombrero de la suficiencia, claro). Dices:

Estoy amando a bocanadas

con fiereza, con ausencia,

esperando que tras una esquina

te encuentre sola, desierta.

mas tu ya sabes que no amas así, tú estás siempre fuera de ese horno de pasión que yo bien conozco, estás en la habitación anterior de la panadería donde están los moldes para el pan, las obleas blancas y donde por las mañanas se refugian los niños que no pueden dormir y los viajeros que encuentran un lugar con la temperatura igual a la que debieron estar en el vientre de su madre.

Yo conozco lo acogedoras que son esas habitaciones a la madrugada, quizá llenas de nostalgia y melancolía.

Te encuentro en:

Tienes los ojos tristes

de tristeza llenos

etc.

Sí, yo también siento como tú esa tristeza esencial "la lejanía del océano". A veces he pensado que tú te conformabas con poco o que el mundo no te interesaba, tienes una forma bien de niño o de una perfecta madurez a la que yo no he llegado ni llegaré. Y terminas:

(No temo

la lejanía

del océano,

tengo tu palabra.)

Te has cenbtrado en ese amor que estabas dispuesto a ofrecer desde hace tiempo y por eso puedes pararte sensualmente ante la tristeza:

Se fue para siempre

cabalgando en un  suspiro

(Aquella tarde llovió

sobre la alameda)

Tus poemas están parados, maravillosamente extáticos (sic), para tus versos el tiempo no existe, están parados.

Si supieses la angustia del tiempo.

Ya ves, me dices que te diga lo que me parecen tus versos y lo digo a salto de mata, sin ningún  orden, ni concierto.

Me gusta ese poema que dice:

La lluvia arpegia en los cristales...

El final es bellísimo, una vez ví en la lectura algo parecido en la vida de R. Tagore y era el Poema del Rey y la Reina, o algo así

Que dice:

Mujer, abre la puerta,

soy tú misma.

Bueno, Herminio, ya ves que todavía existo por aquí y que si me descuido viviré todavía una porrada de años, no estudio, trabajo de mala gana, no escribo y me aburro, esa es mi vida.

Dale recuerdos a estrella de mi parte.

Vine aquí el domingo. Espero que me scribas tú y me cuentes lo que haces. Hoy es un día para mí francamente aburrido, no sabes lo que es saber que dentro de 5 horas (son las tres) tengo que ir a trabajar. Por fin lo de Loly se arregló y seguimos saliendo; sin ella me encuentro vacío.

Escríbeme y no seas gandul.

Un abrazo de tu amigo

Eduardo.

Recuerdo a Eduardo con mucha nitidez, aunque tengo casi la certeza de que ha desaparecido...

En la Universidad, pues, seguí mi actividad, ahora ya encarrilada con otros. Mis tardes en el Café de Levante, que empecé frecuentar cuando hacía 5º de Bachiller, estaban dedicadas a la poesía. Con un triste café (solo), podía estar horas leyendo, escribiendo y hablando. Es verdad, en los primeros años, cuando todo el mundo se incendiaba, yo permanecía como en un compartimento estanco, fuera del ruido.

Escribía en cuadernos pensamientos profundos como este: Mi vida es un caracol. Todo se reduce a una espiral maldita, a una cama mullida donde, cuando más cansado estoy, no puedo acostarme (17 noviembre de 1970). O este otro verso que tengo fechado en 26 de febrero de 1970:

Ayer por la tarde

me encontré con Dios.

No me preguntes.

No me preguntes.

 

Sólo sé que me miró.

 

Pero, como decía, conocí a otros poetas. Ya he hablado de Julián Jesús Casabón Gracia. De él guardo un dibujo, que puese en mi anterior comentario y un libro de Alberti. Tuvimos una buena amistad. Guardo de él un curioso librito colectivo titulado POEMAS y fechado en junio de 1971 (se tiraron 500 ejemplares en Gráficas Los Sitios). Comparte el libro con Federico Jiménez Losantos, Javier Delgado, Francisco José Boisset y María Luhísa Oliva. Otro libro, menos bonito, eso sí, lleva por título POESÍA UNIVERSITARIA, editado por el Departamento de Literatura de la Universidad. Lo prologa la entonces catedrática, María Pilar Palomo. Es de 1975. Y se trata de un libro que resume una serie de recitales que se hacían periódicamente en alguno de los cuales creo que participé recitando algunos versos (no recuerdo de quién. Tal vez de Adolfo Alonso). Sus nombres: Ramón Acín Fanlo, Adolfo Alonso, Luis Bazán Aguerri, Francisco Fernández Romeo, Angel Guinda Casales, Benedicto Lorenzo de Blancas, Carlos Lorenzo Lizalde, Bonifacio Martín Escurin, Héctor Martínez Ferrer, Francisco Ortega Suárez, María Pilar Pallarés Dukar, Jesús Rubio Jiménez, Joaquín Sánchez Vallés.

Bueno, por hoy, vale.

12/04/2010 02:15 montborg Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

DIÁLOGOS A MEDIA VOZ

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Este libro, con cubiertas rojas, va fechado el 1 de agosto de 1969. Y lleva ilustraciones de Ángel Pascual Rodrigo (que firma Laucsap). El primer apartado, "Tú y yo", lleva una hermosa dedicatoria de Eduardo Pons: "...estoy hambriento de tí, paloma mía, de Dios y de tus besos". Leo versos de indudable influencia romántica:

"Es amargo el adiós,

y más cuando

uno de los dos

se despide amando"

Y vuelvo siempre a este verso:

Héme aquí

de nuevo, como cada día,

a tus pies,

en medio

de gritos horrorosos.

Héme aquí

en medio.

Cuerpos que se retuercen

en el barro,

en medio.

Voces que claman al cielo;

en medio,

héme aquí

para, como cada día,

contarte un cuento.

En el apartado segundo, "Doliéndome", vuelvo de nuevo a una cita de E. Pons: "Nota al título:...He visto, Señor, tu/desconsoladora hazaña./Hasta Tú, mi Amor, nos/abandonas". Daba paso a versos como estos:

Y morirá todo

pero quedará el dolor

y  allá en la eternidad

seguiremos doliéndonos.

Porque no habremos hecho

sino cambiar de postura.

A solas con el espejo, también cartulina roja, lleva fecha del 13 de diciembre de 1969. De entre todos los poemas perfectamente olvidables, quizá rescataría este:

Soy yo,

aquel,

que no siendo

nada,

lo fue,

lo tuvo

y lo perdió

todo,

por una

mirada

Seguiremos en otro capítulo.

16/03/2010 02:43 montborg Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Y TRAS LA ANGUSTIA, LA ESPERANZA

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Es un libro con tapa amarilla, a lo mejor de la misma cartulina con la que construí el libro de Eduardo Pons Herbera. Sobre la portada, en bolígrafo azul, el título y mi nombre, o sea, el del autor: H. Lafoz. Consta el libro de cuatro partes: Alma herida, El instante supremo, Lo eterno y Ella. Trataré de transcribir algún ejemplo de cada apartado. El prólogo, que también hay, se abre con este poema:

Y nací. Y vine

a este mundo,

Luego crecí y

mis ideas conmigo.

Un día, estas ideas

quisieron tener

su vida propia.

Y las transformó

mi mano

El problema está

en si un día,

tal como nacieron,

volverán al olvido.

Y quizá mueran.

Pero la semilla

se habrá extendido.

En cada átomo

de ideas, florecerá

mi alma.

Quisiera permanecer

en el viento, en el agua.

Quisiera ser la hoja

que se mece suavemente.

Quisiera, por último,

ser el espejo, que

nítidamente, refleja

el mundo

Esto, para empezar. Como se ve, todo un programa de previsibilidad adolescente, de la de nuestros tiempos. Fíjaos, este pedazo de Bécquer:

Soledad, que con tus negras alas

envuelves lo sombrío y lo olvidado,

embríagame del vino del olvido

y ¡llévame a tu lado!

Mi alma se debatía en el romanticismo o en la construcción de mi propio yo. Me pregunta angustiado:

Cuando mi cuerpo descanse

en el lecho de la tierra,

en algún lugar distante,

cubierto por la maleza

de puro olvidado,

y mi alma sea el viento

que hace temblar las hojas,

y el transparente rocío

que humedece las flores

en los amaneceres,

pienso si alguien

se acordará de mí.

Si mi nombre, sólo

quedará grabado

en una fría losa.

Del apartado Lo eterno, este pequeño poema:

Mar, inmensidad, silencio.

Rumor sordo de agua.

Pradera plateada, erizada

de montes de espuma.

En el apartado Ella, aparece un poema que luego puliría y lo incluiría en otro libro. A mí siempre me ha gustado:

Héme aquí

de nuevo, como cada día

a tus pies,

en medio

de gritos horrorosos.

Héme aquí

en medio.

Cuerpos que se retuercen

en el barro;

en medio.

Voces que claman al cielo;

en medio,

héme aquí

para, como cada día,

contarte un cuento.

A este libro le siguió otro, este en tapas azules, que lleva el título a máquina de escribir: CONFESIONES, y que va fechado en Zaragoza, 1 de abril de 1969. Es decir, algunos meses después del anterior. Algunos poemas nuevos, como este:

Y llegó el día

que todos anhelaban.

Daban saltos

y gritaban:

Lo habían esperado tanto...

O este otro:

Y cuando la noche

se desvaneció,

todos pudimos ver

la oscuridad

que nos rodeaba...

Pero este año venía muy prolífico. En los meses siguientes, aparecerían dos nuevos libros que titulé: Diálogos a media voz, el primero, y A solas con el espejo, el segundo. Los dos llevan cubiertas rojas y aparecen las ilustraciones. Pero ya será en otro momento (La ilustración, un dibujo de Julián Jesús Casabón)

21/02/2010 22:12 montborg Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

SENDA

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No recuerdo bien cuándo empecé a escribir poemas. Siempre pienso que la afición (fuera de mis lecturas de aquel libro de las Mil mejores poesías, o los poeamas que obligadamente aprendíamos en el colegio para recitar en las fiestas) a la poesía me la inculcó el hermano Antonio en sus clases de Literatura de sexto. Por primera vez descubrí sobre todo a Gustavo Adolfo Bécquer en aquella ediciones de Ebro. Era maravilloso para decirle a las chicas lo que uno no sabría, o por azoramiento, o por incapacidad. Cuando hice Preu en la Academia Cima, entré en contacto con Eduardo Pons que escribía poemas que yo leía y le decía mi parecer. Tanto es así, que copié a máquina un libro de poemas que él escribió y que tituló "Senda". En la "edición" de un solo (o seguramente serían dos, uno para él y otro para mí) ejemplar, incluso me atrevía a dibujar su retrato en la portada. El libro lleva fecha: 18 de diciembre de 1968, y una dedicatoria: "Herminio, los hombres -como las espinillas-, cuando se les aprieta, saltan hacia arriba (hacia Dios) dejando atrás un cerco de pus". El prólogo era programático:

Quisiera ir agolpando

palabras, mezclarlas

fuertes y sentidas, u-

nirlas como miembros

narcisos, girarlas, y

de certero hachazo, li-

marlas, pulirlas y ves-

tirlas para luego dejar-

las bellas y desnudas.

Se debatía luego el libro en tres partes: Reflexiones surrealistas, La agonía y Ellas. Ved qué poema, titulado "Canción":

La niña morena

murióse de pena.

La niña morena

¿qué te dije yo?

cortó su melena

y la niña morena

de pena murió.

Será para mayo,

será para junio.

¡Que me muera yo!

Qué diferente (o no) a este otro titulado "Ayer"

No enciendas la luz

me dijiste.

Pensé que tenías miedo

de mi cuerpo desnudo,

de mi alma escapada.

No enciendas la luz;

y volví a besarte en aquel infierno.

No encendía la luz,

ahora me arrepiento de no haberlo hecho,

no te ví desnuda.

Ahora yo ... estoy ciego.

La lectura de este libro me estimuló a escribir mis propios poemas que, indudablemente, se parecían a los de Bécquer y a los de Eduardo. Y mi primer libro (o al menos el primero que yo conservo) no tardaría en nacer con el esclarecedor título de "Y tras la angustia, la esperanza...", y va fechado en 14 de febrero de 1969. Pero de él hablaré en otro momento.

15/02/2010 02:46 montborg Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

MI PASADO MUSICAL (XI)

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Pues quiero dar ya por cerrado este pequeño paseo por mi pasado musical. Han asomado algunas cosas. He revisado algunas fotografías. He visto un joven, a veces excesivamente delgado, en el que no logro reconocerme del todo. Todo quedó lejos, allá en el paso a la adultez. Durante algunos años más, ya trabajando como profesor de instituto, seguí cantando esporádicamente. Incluso en Borja, recuerdo una grabación de un clase de Literatura con José Luis Calvo Carilla con canciones, algunas compuestas por "Macu". Esta foto se debe a esta nueva época, acompañado frecuentemente por alumnos. Cómo olvidar a Jesús y a Cristóbal, de Barbastro, mis queridos alumnos, mis acompañantes músicos, mis cómplices de aquellos recitales que querían servir también para movilizar. Cantamos en esta ocasión en 1980 en el Instituto de Fraga. Algún día, seguramente volveré sobre estas cosas.

01/12/2009 22:16 montborg Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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