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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007.

06/02/2007

ESCUELA Y REPÚBLICA

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En la escuela se depositaron las mayores esperanzas para transformar a la nación. Desde Farasdués y a través del semanario República, A. J. Temes se expresaba de esta forma: 

 

 La escuela debe ser el centro local popular de toda Revolución; sí, pero no crean mis lectores que al hablar de Revolución me refiero al concepto vulgar que de esta palabra se tiene, nada de asaltos a mano armada, atropellos a la personalidad o cualquiera de los derechos del hombre. ¿Qué dirían de los defensores del régimen y del régimen mismo establecido para hacer una España próspera, con honra, justicia, orden y libertad, emblema que ondea gallarda toda República democrática, si empieza a pisotear lo que tanto ha defendido y que es su verdadera esencia?La escuela será la verdadera revolucionaria de ideas; debe admitir todas, debe extender todas, siempre que con ellas se consiga un mundo mejor, más humano. Hacer ciudadanos que sepan exigir derechos y cumplir obligaciones; ésta debe ser la escuela, no la que enseña a deletrear lo que la burguesía le convenga, sino la que en muchas ocasiones, le pida cuentas de su ambiciosa conducta y dudosa encumbración.

Para que la escuela pueda cumplir con sus fines, necesita maestros formados con amplios ideales democráticos, humanos y que sienta, como todos los de su clase, confraternidad proletaria; pero el Estado tiene sobre sí la responsabilidad de organizarla adecuadamente y de que sus trabajadores tengan dependencia económica.La escuela popular es del pueblo, el pueblo debe ir a ella, y cuando no, ésta debe ir al pueblo; no debe escatimar tiempo ni trabajo; la escuela debe ser el centro que irradia su rayo de cultura y moralidad en todas direcciones; sacar de su seno los hombres que con capacidad integral nos han de regir mañana. España es eminentemente agrícola; sus escuelas deben procurar extender los nuevos métodos y procedimientos de agricultura, y que desaparezca lo viejo y lo arcaico; pero ¿cómo?. Con nueva organización; las Granjas pueden tener en las escuelas lugar adecuado para que germine toda su agricultura práctica, como las industrias que de ésta se derivan.

Hasta en los lugares más pequeños habría medios para ir formando pequeños talleres anexos a la escuela, como es herrería y carpintería, que podían ayudar a la formación del nuevo ajustador y ebanista.Luchemos, trabajadores de la enseñanza, para que el niño, la escuela y el maestro ocupen en España el lugar que les corresponde, y de esa forma habremos conseguido que nuestra patria, que poco a poco iba desapareciendo en el mundo internacional, llegue a ser la que dirija y dé normas no con absolutismo, sino porque de su cerebro sale la incógnita indescifrable para el proletariado mundial. Busquemos para todos Pan y Justicia. A. J. TEMES (República, 4-7-31) 
  

06/02/2007 21:38 Autor: montborg. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

07/02/2007

LA CAZA DEL MAESTRO

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JOSEP FONTANA

EL PAÍS - Opinión - 10-08-2006

El día 8 de agosto de 1936, hace setenta años, un grupo de falangistas fue a buscar a Daniel González Linacero a la casa de Arévalo en que pasaba las vacaciones con su familia y lo asesinó. Su partida de defunción dice, con elocuente simplicidad, que falleció "a consecuencia del Movimiento Nacional existente". Tenía treinta y tres años y dejaba esposa, que vive todavía, y tres hijas de corta edad. La casa fue cerrada y saqueada.

¿Quién era ese enemigo del nuevo orden al que se consideraba tan peligroso como para asesinarle? Daniel González Linacero había nacido en 1903 en Valdilecha (Madrid), de padres maestros. Estudió Magisterio en Ávila y ejerció por primera vez en Montejo de Arévalo (Segovia), en 1925. Fue más tarde a Madrid y, a la vez que trabajaba, obtuvo el título de licenciado en Historia. Tras una etapa en la escuela normal de Teruel, fue destinado a la de Palencia como director y desarrolló allí una importante actividad. Consiguió el traslado de la Escuela a un local más apropiado y dirigió el cursillo para maestros de 1932. Participó además en diversas misiones pedagógicas y en actos de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza, que él mismo había contribuido a crear en Palencia.

Su mayor crimen consistía, sin embargo, en haber escrito un texto para la enseñanza de la historia en la escuela primaria que tuvo muy buena acogida. Mi primer libro de historia, publicado en Palencia en 1933, comenzaba con una introducción para los maestros en que atacaba los "libros históricos amañados con profusión de fechas, sucesos, batallas y crímenes; relatos de reinados vacíos de sentido histórico, todo bambolla y efectismo espectacular". Y pedía que no se olvidase "que la historia no la han hecho los personajes, sino el pueblo, todo y principalmente el pueblo trabajador humilde y sufrido, que, solidario y altruista, ha ido empujando la vida hacia horizontes más nobles, más justos, más humanos".

Este planteamiento inicial se traducía en las lecciones destinadas a los niños en unos textos claros y sencillos sobre "historia de las cosas", que seguían "el orden evolutivo natural, de lo más sencillo a lo más complicado", para conseguir "la espontánea comparación entre lo actual y lo anterior". Las lecciones comenzaban con la vivienda y acababan en un capítulo sobre "cooperación y solidaridad", donde se sostenía que en la actualidad "nadie vive para sí", sino que todos dependemos del trabajo de los demás. No había en el libro una sola alusión política, salvo una lamentación por los millones de muertos en la Primera Guerra Mundial y un dibujo de una Casa del Pueblo donde, se decía, "los trabajadores aprenden a practicar las dos grandes virtudes sobre las que se asienta la vida: cooperación y solidaridad".

No parece suficiente como para justificar un asesinato, que sólo se explica por el hecho de que esta muerte formaba parte de una campaña sistemática de persecución de la enseñanza y de la cultura por parte de los sublevados de julio de 1936, como lo manifestaba un artículo publicado en agosto del mismo año en la prensa de Sevilla en que se pedía el castigo de los maestros, la escuela, la prensa y el libro.

Los maestros y los libros fueron los primeros en sufrir tal castigo. La depuración de los maestros no sólo pretendía apartar de la enseñanza a los que no compartían el ideario de los sublevados, sino reducir su número para cerrar escuelas. José Pemartín, jefe del Servicio de Enseñanza Superior y Media, decía en 1937 que "tal vez un 75 por ciento del personal oficial enseñante ha traicionado -unos abiertamente, otros solapadamente, que son los más peligrosos- a la causa nacional". A lo que añadía: "Una depuración inevitable va a disminuir considerablemente, sin duda, la cantidad de personas de la enseñanza oficial". Se clausuraron, por ello, 54 institutos públicos de enseñanza secundaria creados por la República, que el nuevo régimen consideraba innecesarios.

Antes de que se pusiera en marcha la depuración formal y reglamentada del personal docente, hubo, sin embargo, una etapa previa de asesinato de maestros, sin normas ni controles, que no se refleja en la documentación conservada. No sabemos cuántas fueron sus víctimas, pero los datos de las nueve provincias en que se ha investigado el tema dan un total de alrededor de 250 maestros ejecutados o desaparecidos. Una cifra mínima a la que habrá que agregar los de otras provincias, como la de Ávila, donde fue asesinado Linacero.

Aclaremos un punto. Hubo muertes de maestros en los dosbandos. Los republicanos mataron a maestros católicos, pero no por su oficio, sino por motivos políticos personales. Su muerte no formaba parte del programa republicano, sino que fue una triste y condenable consecuencia de la violencia de la Guerra Civil. En el bando franquista, en cambio, la caza del maestro formaba parte de un programa que incluía el cierre de centros escolares y la destrucción de libros, que eran el otro medio de educación popular que convenía combatir.

Sabemos el impulso que la República había dado a la creación de bibliotecas públicas. Hasta entonces las únicas accesibles a los lectores populares habían sido las de las Casas del Pueblo, centros republicanos, cooperativas o ateneos obreros. Ahora se crearon bibliotecas municipales de 300 a 500 volúmenes y se dotó de libros a las escuelas. En plena Guerra Civil, una octavilla de la Conselleria de Cultura de Valencia afirmaba que "la mejor manera de hacer la revolución es hacer cultura" e incitaba a los jóvenes a que pidieran "la instalación de una biblioteca popular en el pueblo".

En el otro bando las cosas fueron muy distintas. Una de las primeras medidas de los sublevados fue la de quemar libros de las bibliotecas públicas. El ideal gallego de 19 de agosto de 1936 decía: "A orillas del mar, para que el mar se lleve los restos de tanta podredumbre y de tanta miseria, la Falange está quemando montones de libros y folletos". Las quemas fueron generales y sistemáticas, y contaron con apoyos intelectuales como el del rector de la Universidad de Zaragoza, Gonzalo Calamita, que en el número 3 del Boletín de Educación publicó un artículo con el título de "¡El peor estupefaciente!" que contenía su aportación como científico a la campaña depuradora: "El fuego purificador es la medida radical contra la materialidad del libro".

¿Qué justificación había para este holocausto bibliográfico? ¿Cuáles eran los libros que se quemaban o prohibían para evitar sus efectos corruptores? Una ojeada a las listas de libros "prohibidos terminantemente" en las escuelas de Segovia puede darnos idea de la naturaleza de esta persecución. En la lista figura, para empezar, una gran parte de la literatura española contemporánea: Unamuno, Valle-Inclán, Pérez Galdós (incluyendo expresamente los Episodios nacionales), Valera, Baroja, Azorín, Palacio Valdés e incluso Concha Espina, junto a nombres de otros siglos, como Rojas Zorrilla, Moreto, algunas obras de Lope, las poesías de Espronceda, La Alpujarra de Alarcón o el Ideario español de Ganivet.

En materia de literatura universal caen, entre otros muchos, Eurípides, Edgar Allan Poe, Chateaubriand, Goethe, Shakespeare (por lo menos "los tomos 2º y 8º de sus Obras completas"), junto a algunas novelas que debían considerarse tan maléficas como para merecer una mención individualizada, tales como Tartarín de Tarascón de Daudet o Quo Vadis? de Sienkiewicz. Caen también todos los autores rusos imaginables, sin importar cuál fuera su filiación ideológica, de acuerdo con una norma superior que mandaba eliminar "la mal llamada literatura rusa".

En las listas de Valladolid se repiten la mayor parte de estas prohibiciones, a las que se añaden las de La Celestina o de las fábulas de La Fontaine, mientras las Novelas ejemplares de Cervantes no llegan a prohibirse, pero se indica que deben reservarse para lectores maduros y formados. En Barcelona caen Pascal y las novelas de Emilio Salgari, que estaban, en cambio, autorizadas en Valladolid.

En el campo de la historia se prohíben la Historia de España y de la civilización española de Rafael Altamira (Vegas Latapie nos cuenta, por otra parte, que un falangista se le ofreció para "dar el paseo" al autor de esta obra maestra de nuestra historiografía) y, repetidamente, Mi primer libro de historia de Linacero, perseguido con una saña especial.

El caso del libro de Linacero nos muestra cuáles eran los valores de la enseñanza republicana que combatían a sangre y fuego los franquistas, y nos permite advertir que lo que temían no era la subversión revolucionaria, que no tiene nada que ver con las propuestas del maestro asesinado, sino la razón, la tolerancia y el proyecto de construir pacíficamente un mundo más justo, valiéndose, según sus propias palabras, de "las dos grandes virtudes sobre las que se asienta la vida: cooperación y solidaridad". Nada puede resultar más revelador que el hecho de que al hombre que escribía tales cosas no se contentasen con hacerle callar, quemando sus libros, sino que creyesen que era necesario matarlo.

Vivimos en tiempos de revisionismo en que se pretende sostener que en la contienda civil española ambos bandos fueron igualmente culpables y que la sublevación militar de julio de 1936 fue una consecuencia inevitable de los errores y abusos del régimen republicano. Pienso, por el contrario, que un análisis de lo realizado por cada uno de los dos bandos muestra que les movían razones muy distintas. Y que es imposible entender lo que significó la Segunda República Española, y los motivos por los que la combatieron los sublevados de 1936, si se pasan por alto diferencias tan fundamentales como ésta: la República construyó escuelas, creó bibliotecas y formó maestros; el "régimen del 18 de julio" se dedicó desde el primer momento a cerrar escuelas, quemar libros y asesinar maestros.

Josep Fontana es catedrático de Historia y director del Instituto Universitario de Historia Jaume Vicens i Vives de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

 Daniel González Linacero, en 1931 era profesor de la Escuela Normal de Teruel donde solicitó el ingreso en la Federación española de Trabajadores de la Enseñanza (FETE-UGT).
07/02/2007 20:46 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

18/02/2007

OPRESIÓN

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Estos últimos tiempos se siente en el ambiente como una opresión. La arena política, viene pareciéndose demasiado desde 2004 a la política republicana desde el año 1933. La derecha lo quiere todo y ahora. Y no repara en gastos. Obstruye cualquier propuesta del gobierno y cierra los ojos a la abundante casuística de corrupción entre sus filas. Claro, en la derecha la corrupción parece de suyo, no escandaliza, y en la izquierda produce terremotos mediáticos. Es tan evidente la alianza entre el poder político de la derecha, el capital, ciertos medios de comunicación, sectores del poder judicial y la jerarquía eclesiástica, que produce sonrojo que estemos aún en estas. Ante la que está cayendo, da la sensación de que el presidente y su gobierno, están ahí, solos, aguantando el temporal; su partido, pilotado por ese insulso gallego, no está; está en ostras cosas, maniobrando para salvar el culo de sus aparatos en provincias. El espectáculo de cómo se hacen las listas electorales en esta tesitura parece bsceno. La ciudadanía, objetivo de sus desvelos, está atónita ante los sorteos, disputas de facciones y la cooptación para cargos fundamentales de gente sin historia, sin historia de izquierda, quiero decir. Se lleva a las listas a gente que escasamente conoce el funcionamiento de un compleja ciudad como Zaragoza y se desplaza a gente valiosa porque no es de ninguna "familia". Nos enteramos hoy de que Rosa Borraz y Ricardo Berdié, nos estarán en la lista al ayuntamiento. No se ha pensado si han hecho buena o mala gestión. Por mal que lo hayan hecho, que no es así, no lo han hecho tan mal como oscuros concejales a quien nadie conoce, como Isabel Lopez, creo que de parques, o García Madrigal (ni sé de qué). Si nuestro ilustre vecino Buesa fuera enemigo (quién sabe si con esa cara de padre abad logra enganchar a la parroquia) destrozaría a estos filibusteros que vienen actuando así desde siempre. Me gustaría hacer campaña para el voto en blanco o defender otras opciones, pero ¿cuáles? ¿IU? Es un cadáver con un meritorio primer candidato. Gente honesta y trabajadora. ¿CHA? Vamos, hombre... Porque la derecha, insisto no rebla. Ahí está el caso de ese compañero, Dionisio Pererira, profesor de Enseñanzas medias e historiador denunciado por lo escrito en un libro afirmando las responsabilidad de ciertos personajes de la derecha en las matanzas de 1936 en un pueblo de Galicia. Si cunde el ejemplo, lo de la Memoria Histórica puede ser una masacre. Ya no solo es que no puede decirse nada de las víctimas; es que los verdugos quedarán en la oscuridad para siempre. Entendereis, pues, por qué hablo de la opresión que siento a veces, y que se trasmuta poco a poco en vómito. O nos organizamos, o esto no va. O volvemos a los lugares de responsabilidad social, o los lobos se encargarán de devorar lo construido. No demos todo por hecho. A continuación el llamamiento que ha hecho el propio Pereira que, lógicamente, está en gallego:

DIONISIO PEREIRA GONZÁLEZ

11-feb-2007

A/a dos amigos /as historiadores
e responsables das asociacións de recuperación da memoria:

A familia (residente en Pontevedra) do antigo alcalde de Cerdedo (dende 1950) e xefe local de Falange nos días que seguiron ao golpe militar, Manuel Gutiérrez Torres, familia que tamén está emparentada con outro falanxista de primeira hora, Francisco Nieto, tenme presentado unha demanda de conciliación que se verá o día 15 de febreiro ás 11h no Xulgado de Paz de Cerdedo, por publicar no libro "A IIª República e a Represión franquista no Concello de Cerdedo" editado en 2006 por "Verbo Xido" a seguinte frase:

"Persoas sinaladas pola súa presunta participación en diversas manifestacións da represión: Angel, Luis e Manuel Gutiérrez Torres (xefe da Falange, alcalde de Cerdedo nos anos 40 e 50), Eligio e Francisco Nieto (falanxistas)...."

Tamén o fan por unha frase semellante publicada no meu traballo incluído nas Actas do Congreso da Memoria celebrado en Narón en decembro de 2003.

Esixen que me retracte, que publique esa retractación nos mesmos medios nos que foron escritas as frases devanditas e que acepte unha indemnización polos danos e perxuízos sufridos, "en la cuantía que se determinará en el momento procesal oportuno".

Como é evidente, eu nin podo nin quero retractarme, posto que esas persoas foron sinaladas por numerosas fontes orais como participantes nunha represión na que se pasearon a 7 veciños, houbo malleiras, multas, roubos, detencións e humillacións se taxa, etc. etc. Non podo, pois, por que non podo faltar á verdade, e porque tamén está en xogo a dignidade das vítimas. O problema é que só teño fontes orais, posto que como sabes, os paseos, as malleiras, os roubos, etc. non teñen a penas referencias documentais (só en casos moi excepcionais) e ficaron impunes. Ademáis, eu non utilizarei nunca as miñas fontes orais como testemuñas nun xuízo, porque non podo implicar nesa situación tan desagradable a persoas de máis de 80 anos, que confiaron en min e que xa saben o que foi a represión fascista porque aturaron con ela na súa mocidade. Algúns, ademáis, son familiares directos dos asasinados.

En conclusión, está en xogo a liberdade de expresión e o mantemento "per secula seculorum" da impunidade dos agresores, asumida hoxendía polos seus descendentes. A maiores, aqueles que se beneficiaron do franquismo, pretenden seguir facéndoo en retrospectiva.

Entendo, pois, que isto sobarda a cuestión persoal, e debera ser tomado en conta xunto con outros "incidentes" similares que están a acontecer (no Grove e en Cambados, por exemplo), por todas aquelas persoas e entidades que vimos traballando na recuperación da memoria da represión franquista, e, se é posíbel, darlles unha resposta colectiva.

Por algunhas informacións, me consta que a familia en cuestión tivo presións externas, non sei de quén, pero posibelmente de círculos da dereita, para presentar a demanda.

Polo tanto, se temos en conta as ameazas que comezan a proliferar, podemos estar no comezo dunha estratexia para cortar as actividades de historiadores e colectivos debruzados nesta temática, aproveitando os innegables trazos conservadores (por utilizar unha expresión suave) do aparato xudicial: daqueles polvos da Transición, veñen estes lodos.

Este comnicado que vos remito adxunto pode ser enviado axiña á prensa, co maior apoio posíbel de colectivos e persoas.
En calquera caso, nós estamos polo labor de facer algo conxuntamente.


Saúde

Dionísio Pereira

La fotografía es de Dionisio Pereira. EL PAÍS

 

 

 

18/02/2007 22:24 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

25/02/2007

SOBRARBE. HACE 9 AÑOS

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Creo que fue hace 9 años. O diez. Nuestro viaje de Aragón del Instituto de aquel año lo hicimos al Sobrarbe. Nos alojamos en la Escuela Hogar de Boltaña. Fuimos a San Juan de Plan. Leímos cuentos de Severino Pallaruelo bajo la carrasca de Lecina. Allí me tuve que comer dos huevos fritos en casa de mi antiguo alumno Vicente Barfaluy, al que no ví. La Ronda de Boltaña, que empezaba nos dio un recital casi para nosotros solos... Fue un viaje como todos. Como el que vamos a emprender este año de nuevo. He encontrado algunas notas que escribí entonces y que ahora me parecen un poco crípticas (O no). Me gustaría compartirlas aquí. Tal vez esos antiguos alumnos que parece que me siguen (Y yo tan feliz), lo entiendan.

 Si tuviera que resumir este viaje en una colección de palabras, consignas, anécdotas... sentimientos (esto que está tan de moda para acabar hablando de bobadas superficiales de revista rosa) diría lo siguiente:

La casa es el mundo. Me recuerda aquella película que me gustó tanto, "Todas las mañanas del mundo": buscando la razón de las voces de los ámbitos que llenaron una época y, finalmente, todo estaba en el abrevadero de los muertos, en la débil película que separa la historia o las historias, la débil frontera donde pasado y presente, y tal vez el futuro, se unen. La casa es el mundo, el compendio de la historia de los hombres y de las mujeres. Anita tenía a sus vivos y a sus muertos por las paredes, cerca, confundiendo ya el futuro con el pasado, las lenguas y a nosotros, solo pensando ya en el fuego o tal vez en esa otra casa de los muertos, las tumbas llenas de flores, que parecía cuidar con tanto mimo como la abadía.

Fantoba. Aquellos años de nuestra juventud enfrentados a las canas de nuestras barbas. Hálitos, palabras ya contra el viento, recuerdos de atardeceres solidarios. Ambos hemos acabado por elegir la distancia. Echaré un glarimica sincera por nuestros sueños (Me encontré en Plan con José María Fantoba, viejo conocido de Zaragoza)

Amanda. ¿Qué diablos busca una mujer de Conneticut en San Juan de Plan?(estuvimos viendo los telares de esta americana)

Falansterio. Las utopías todavía tienen vigencia. Me gusta pensar que el socialismo utópico, el premarxismo, se ha deshecho en jirones por el Sobrarbe. Esa especie de milenarismo baturro tiene su más adecuada expresión en una iglesia convertida en pub donde los vivos se echan unas copas con los muertos. Si Anita de casa Anita lo supiera, predicaría a Marx en fabla por todas las trochas y los caminos de la Boletania (Esto tras una visita a Morillo de Tou)

La Ronda. Mucha emociones encontradas. La vida es una Ronda eterna amanecida por Gallisué. Aquél recóndito gen mío, oculto debajo de tantos muebles polvorientos, se pone como un ramito de albahaca y tantos olores olvidados se desparraman por la habitación de invitados de mi alma. la Casa de la Cultura, la República (¿será la Niña Bonita?), aquellos concejales, los deseos del latir del corazón que nos arrullan en la noche de nuestra travesía hacia el despertar del país perdido. Dios, cuánto esfuerzo, cuánta melancolía... Las voces recobradas, las voces de los viejos soñadores, las de los que ya no están. La Casa de la Cultura de Boltaña es lo único que queda del gran naufragio de los panatanos, las casas espaldadas y las ausencias. Ahora, la Ronda nos devuelve los ecos de otros tiempos, y cuando la Ronda pasa quedan las banderolas, y el viento, el primero del otoño, seca las lágrimas de la melancolía de nuestra infancia.

Lecina. Vicente Barfaluy. Alumno de ayer. Sólo hace 19 años que estuve en Lecina. Los círculos de la vida se cierran. Se cerraron allí también en 1979. Mi nostalgia se la lleva en el lomo el gato de casa Carruesco.

25/02/2007 22:30 Autor: montborg. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.


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