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Hace más de un año hice una pequeña reseña de Agustín Gómez Arcos. Hoy vuelvo a hablar de él. Me acaba de llegar una excelente edición en castellano de su obra El niño pan, editada por Cabaret Voltaire, con traducción, edición y notas de M. Carmen Molina Romero. Esta es la presentación que hace la solapilla:
"El noble trabajo de amasar, de cocer el pan empezaba siempre al alba, en el preciso instante en que el sol despuntaba transmutando las manos de la madre en imágenes de eucaristía. Para el niño, este milagro cotidiano hacía huir por un momento la urgencia del hambre. El ansia escapaba de su pequeña mirada de seis años, el ala oscura de la hambruna dejaba de batir en sus párpados y ese pan imposible se hacía símbolo, claridad meridiana fuera del presente pero real, abriéndose paso con dificultad en sus pupilas. El niño sentía esa esperanza secreta que procura una promesa: la esperanza del mañana".
Son los días que siguen a la victoria franquista en un pueblo de Andalucía. Para los vencidos, la paz es sinónimo de venganza, humillación y sumisión. Un niño participa en la desgracia de su familia. Roído por el hambre, mira el mundo a su altura, con la fragilidad de todos los niños. Pero el tiempo que le ha tocado vivir le ha endurecido prematuramente, ya es un adulto el que nos cuenta esta historia negra de los hombres.
Dentro de unos días, el 30 de abril, se cumplen 30 años de la legalización de los sindicatos, tras la dictadura de Franco. En medio de todo el ruido mediático sobre lo que nos interesa menos no sé si se recordará esta fecha tan tascendental para la clase trabajadora contemporánea. Por si acaso, yo lo hago aquí en este blog y dedico un recuerdo a todos los que cayeron en la larga lucha por la emancipación de los trabajadores. Hoy, parece que la historia de la clase no interesa; hay que legalizar actuaciones contemporáneas de dudoso interés para la vida de los trabajadores. La mayoría de los políticos de izquierda prefieren no poner en primer plano estos recuerdos para no empañar un cierto discurso posmoderno que no hace más que huir de la clase y justificar la construcción de vidas pequeñoburguesas. El ROTO, siempre tan claro, decía el otro día e EL PAÍS que es posible que no hubiera derecha e izquierda, pero sí arriba y abajo. Para ilustrar, una fotografía de este día, del 30 de abril de 1977 por cortesía especial del amigo Antonio Martínez para este blog.Me gusta mucho el artículo que escribió el día 19 en EL PAIS el profesor J. Sisinio Pérez Garzón:

Este año, el Teatro del IES Avempace, dirigido por el valleinclanesco Simeón Martín, se ha atrevido con Valle y ha puesto en pie Luces de Bohemia. Para cualquier conocedor de la literatura española no es un secreto la importancia, y la dificultad, del teatro de Valle Inclán. No solamente me refiero a la técnica teatral, sino a la comprensión de la idea, o de las ideas del autor sobre su contemporaneidad. En el callejón del Gato se ve ¿deformada? la historia de España; en el callejón del Gato, y por las calles de Madrid, deambulan los esperpentos, unos ácidos, otros tiernos, otros definitivamente despreciables. Destaca la dureza del discurso de Valle en la boca de Max y el preso: hay que destruir la ciudad semítica, refiriéndose expresamente a Barcelona. A la altura de los años 20 no había otra solución pues la herencia del capital era demasiado pesada para la mayoría de los españoles. Max y Latino de Hispalis deambulan por sus últimas horas, acaso también las últimas de una manera de entender España, y nos muestran descarnadamente las contradicciones de una sociedad, pues, que estaba a punto de desaparecer, empujada por las nuevas ideas del siglo. Acaso la impaciencia, o la impotencia, fueran más rápidas. Antonio Muñoz y Enrique Cambra han encarnado magníficamente a estos dos personajes que llenan la escena e increpan a un público, nuestras alumnos fundamentalmente, que se siente golpeado por la desfachatez de uno y la tierna dignidad vencida del otro. Esto también es la Escuela; es más, esto solamente se puede hacer en la Escuela. ¿Cuestión de ideas?¿Cuestión de modelos? Que cada uno se mire al espejo y se responda.
Quien quiera ver la obra, lo podrá hacer en el teatro del Mercado de Zaragoza, el lunes 21 de mayo, a las 7, 30 h. Habrá entradas en taquilla, como siempre.
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